miércoles, 13 de julio de 2016

Empleadores, formación y empleo



Ante todo pedir perdón por mi ausencia del blog, la llegada del verano, los estudios de las oposiciones y el cambio de web en LaMediaInglesa y las colaboraciones para el medio me han robado tiempo para dedicar a mi blog, pero vuelvo con un pequeño artículo en el que busco más desahogarme que otra cosa. Os pongo en situación, hoy he leído un artículo en el que se destacaba que en España había problemas para encontrar trabajadores cualificados, sí, en un país con una tasa de paro tan alta… El artículo, como no, iba en la línea de demonizar a la universidad pública española, afirmando que no es capaz de generar los trabajadores que quieren las empresas y que era necesario privatizarla y darle un enfoque más empresarial. En resumen, lo de siempre, el discurso neoliberal que busca permitir la privatización de la educación y obtener réditos económicos con ello.

Obviamente no puedo estar de acuerdo con el artículo, por distintos motivos que mostraré a continuación, pero el principal problema es que nace de un planteamiento erróneo: la universidad no debe estar basada en crear trabajadores. Lo siento, pero la idea no es esa, o como mínimo no puede ser la base de todo. Una universidad, y más la pública (una privada puede especializarse si así lo desea, ahí están las Escuelas de Negocios) debe tener como objetivo formar profesionales para un sector y dotarles de una base y de métodos para seguir aprendiendo; el resto de la formación y la especialización debe ser responsabilidad de la empresa. Por poner un ejemplo, si una empresa necesita un Sénior en Java (o en lo que sea…) tiene dos opciones, o especializa a alguien que ya tiene una base de conocimientos (formado por la Universidad) o contrata a alguien ya formado por otra empresa y le paga de acuerdo a su conocimiento. No hay más. Aunque claro, esto exige unos costes que no siempre el empresario quiere asumir, es más sencillo que de ello se haga cargo el trabajador o el erario público.

Porque el problema de fondo es más grave que echar la culpa a las Universidades y a las “ineficiencias” del sector público, sin querer ver nada más. Obviamente que hay universidades donde la formación podría ser mejor, pero la especialización y el aprendizaje de ciertas herramientas concretas no pueden estar enclavadas dentro de una educación que ha de ser lo más abierta posible para posibilitar, precisamente, la especialización posterior. Las universidades deben dar una base y herramientas que permitan que el egresado, con posterioridad, pueda especializarse en lo que él necesite y el mercado reclame. ¿Motivos? Varios, el primero y principal que no se pueden hacer planes específicos para cada estudiante, es un consumo de recursos imposible de asumir y completamente ineficiente. Por otro lado, ¿Cuál debe ser el plan? En un mundo como el actual, tan cambiante, es difícil elegir una especialización que funcione durante mucho tiempo, complicando la decisión, es por ello que la formación debe depender del trabajador y de la empresa según sus necesidades, no de la institución pública.

Esto nos lleva a otra cuestión, y con esto termino. Llevo un tiempo pensando en que el principal problema de paro que hay en este país hay que buscarlo más bien en la cultura empresarial y no en los propios trabajadores. Me explico, si analizamos con cuidado lo expuesto anteriormente, más allá de la política que busca la privatización de la educación, descubrimos que hay un interés por conseguir que el trabajador llegue formado y preparado a la empresa para empezar a obtener beneficios de su trabajo desde su llegada a la empresa, sin ninguna visión de largo plazo. El cortoplacismo es un problema, la búsqueda del objetivo directo, de conseguir las ventas necesarias y seguir con el trabajo realizado sin mirar más allá del trimestre siguiente.

A ello podemos sumarle otro problema peor, y es la visión del trabajador como un gasto y no como una inversión. En otros países la formación de un trabajador es importante porque se espera que su productividad aumente, aumentando con ello la ganancia de la empresa. En cambio en este país la formación se ve como días de trabajo perdidos. Si te pago para que programes, te pago para que programes, no para que hagas cursos o aprendas otras herramientas. Esto tiene mucho que ver con la idea de que el trabajador es un gasto, algo necesario (es él quien produce, no el empresario) a quien hay que pagarle algo para que venga a trabajar pero que en el fondo es una pérdida de dinero. Esto es lo que hace que a pesar de la mejora económica el paro siga en los niveles que está y no haya bajado más allá de contratos temporales estacionales basados en el turismo. Ya que si la empresa funciona bien para muchos empresarios es mejor seguir hasta ahora, ahorrar el dinero, y no seguir mejorando ni apostando por nuevos trabajadores. Y así es difícil recuperar el empleo. Y no, no es culpa de los trabajadores, por supuesto que no.

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