domingo, 17 de enero de 2016

Nadie quiere que el Valencia funcione


Me había prometido a mí mismo dejar de hablar del Valencia C.F. en el blog, por un simple motivo, de un tiempo a esta parte todas las entradas acaban sonando a lo mismo y parezco un agorero avisando del juicio final con clarines y timbales. Pero lo de hoy supera ya mi autocensura y me enciende y me enerva.

Seré sincero, llevo sin ver un partido entero del Valencia desde el que jugamos en Gerland, y es que al final lo que estamos viendo ahora no es que nos venga de nuevo, es algo que llevamos viendo desde esta pretemporada. Desde ese fatídico momento en el que Peter Lim, o quien sea que le asesore en temas de balón, decidió destrozar un equipo al que solo le faltaban unos pequeños retoques para alcanzar el siguiente nivel (yo estaba ilusionadísimo en Junio, de verdad) por una pura cuestión de egos. Y si, lo digo claro, este desastre empezó cuando Jorge Mendes trató de meternos con calzador a Rodrigo Caio y los dirigentes del club trataron de frenarlo. Ahí empezó esta espiral de locura que se llevó por delante una dirección deportiva que funcionaba y de paso la competitividad del equipo y la ilusión de su afición.

Pero si hay algo que me enerva de verdad es que la crisis que vivimos no es una catástrofe natural ante la que solo te queda resignarte, no, en realidad es una crisis provocada por unos motivos muy claros y con una solución sencilla si hubiera voluntad de aplicarla. (Es curioso lo extrapolable que esta frase a otras crisis que vivimos). La pregunta es. ¿Hay voluntad dentro de las oficinas del Valencia para solucionar este desaguisado? Lo grave es que no parece haberla.

¿Pero cuál es esa solución?, preguntaran algunos. Pues en realidad simplemente necesita de aplicar el sentido común. No hablo de maravillas, sino de hacer lo que ya hiciste el año pasado, buscar una idea de equipo, traer a un director deportivo de acuerdo a esa idea y rodearlo de profesionales para que busquen jugadores que se adapten a esa idea. Si a ello le sumas que el Valencia C.F. tiene la suerte de tener una cantera capaz de sacar jugadores de Primera División cada año montar una plantilla competitiva no debería ser complicado.

La pregunta que hay que hacerse entonces es porque no se aplican las soluciones si son tan sencillas… Si se aplica la lógica no hay más que repetir lo que ya se hizo anteriormente y funcionó. Como no se hace hay que llegar a la conclusión de que no existe lógica en los movimientos de la nueva directiva del club, pero siendo los dirigentes del equipo gente racional y con experiencia en su trabajo, no es concebible que caigan en un error así…

Esto que voy a decir a continuación es duro, pero es lo que creo… Si la lógica nos indica que la solución a aplicar es sencilla y no se aplica quizá es que el objetivo buscado es diferente al que el reto esperamos. Creo que debemos empezar a considerar que el objetivo que busca esta directiva va más allá de ganar o perder partidos… Situaciones como la llegada de jugadores inexplicables y procedentes siempre de la misma mano o el fichaje de entrenadores con poca o ninguna experiencia solo puede tener una explicación: El Valencia C.F. se ha convertido en un eslabón más del sistema de Mendes y otros para foguear a futbolistas y entrenadores y darles visibilidad en una gran liga como la española. No hay otra manera de explicar los movimientos que no sea esa.

Esto también explica otras cuestiones como la llegada de Suso, que en el fondo no es más que otro tentáculo de Mendes, o la futura llegada de Jaume Orti para convertirse en la nueva cuchara (ni pincha ni corta) de Lim en Mestalla. Meriton ha detectado el enfado de la afición y trata de atraerla con un cambio de relaciones públicas, con la llegada de viejas glorias (de ahí el globo sonda de Albelda y Cañizares) para conseguir atraer al público perdido. El problema es que la afición del Valencia, si algo tiene, es inteligencia, y no es tan fácil de engañar como muchos creen. O el balón entra, y debe empezar a entrar ya, o los pañuelos miraran al palco. Lim no es tan intocable como cree.

Lo peor de todo es que el problema que estamos viendo en estos momentos es algo que algunos veíamos ya en verano, mientras los fichajes inexplicables llegaban uno tras otro y el equipo se desangraba en pachangas de pretemporada. Paciencia nos pedían desde todos los lados, mientras se nos echaba en cara que éramos demasiados aficionados a quemar la falla. Pero ya se sabe que la afición del Valencia si algo tiene, es que es mala…

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