lunes, 26 de octubre de 2015

Nadie al mando


Que el Valencia de Nuno empieza a tener claros síntomas de enfermo terminal es algo que solo un ciego no vería. No es solo eso, sino que lo que iba a ocurrir ya empezaba a adivinarse allá por Agosto, cuando el equipo parecía haber perdido todas las cualidades (en realidad solo dos, solidez defensiva y balón parado) que le habían permitido sufrir un cuarto puesto sin excesivo lucimiento el año pasado. Y lo que es peor, las ganas de competir parecen haberse marchado sin que nadie sepa exactamente a donde.

Resumiendo, que por fin parece que todos se han ido sumando al carro de aquellos a quienes nos llamaban locos en Agosto y nos acusaban de querer cargarnos a Nuno por distintas cuestiones extradeportivas ya que, al parecer, no eran capaces de ver que el equipo era completamente disfuncional. A los resultados me remito, ya no es que el equipo no compita contra los grandes, sino que ni siquiera lo hace contra los pequeños. Emery era ridículo en el Bernabeu, pero le ganaba al Deportivo en casa…

Pero creo que ha llegado el momento de dejar de buscar a los responsables en el banquillo y empezar a mirar hacia arriba. Al palco, a Singapur, o a quien coño mande en este Valencia. Porque a día de hoy sigo sin tener claro el organigrama y quien tiene poder de decisión en el equipo, a parte de Mendes claro. Ese es el principal problema que le veo al cambio de rumbo que hemos visto en este verano al equipo, no hay nadie que de verdad defienda los intereses del Valencia estando aquí, nadie que decida que igual ese enésimo jugador que quiere vendernos el representante portugués no nos hace falta, pero en cambio sí que lo hace Carrasco, o que salga a hablar tras un partido y tranquilice a la afición, o que se siente con el entrenador a buscar soluciones, o que al final lo eche a la calle… Toda esa figura, que a priori debería hacer un presidente, es algo que no existe en el Valencia.

Y no sé si es porque Hoon y Ko son meras cucharas (ni pinchan ni cortan) y lo que falla es la transmisión de sensaciones a Singapur o que simplemente no ven que está ocurriendo y aunque pueden decidir no lo hacen porque no lo consideran oportuno. Sea lo que sea lo que ocurre ambos problemas tienen un culpable, y es la incapacidad de Meriton, y de Lim por tanto, de crear un organigrama claro que sustituya al que Nuno destruyó en verano con el permiso del propio Meriton y bajo el paraguas de Jorge Mendes.

En resumidas cuentas, Meriton, para empezar, debe elegir si quiere dirigir el equipo desde Valencia o teledirigirlo desde Singapur. Una vez tomada esta decisión, que debería estar tomada hace ya mucho tiempo, debe buscar una figura en Valencia que realice dos labores, de representación ante la afición, ya sea a nivel de ruedas de prensa o en los viajes con el equipo, donde muchos peñistas se han quejado de verse desamparados por el club, y por otro lado de correa de transmisión a Singapur o de toma de decisiones en Valencia, según se desee. En resumidas cuentas, Meriton necesita volver a buscar al Amadeo Salvo que echo en verano porque no pintaba nada, aunque el paso del tiempo ha demostrado que ejercía un papel vital en todo, como se puede ver.

Ojo, que también puede darse el caso de que Meriton decida no tener una figura en Valencia que pueda interceder en sus negocios mirando por los intereses del club. No es la primera vez que lo hace, ya lo vimos en verano. De ser así, de haber elegido convertir el Valencia en un juguete de Mendes para sus negocios y el crecimiento de sus activos (En el fondo Nuno es uno de ellos) pues no habrá otra que acostumbrarnos y seguir sufriendo semana tras semana con el club, ya que no habrá manera de que el entrenador portugués salga, ya que quien más perdería con la decisión sería Mendes. Eso sí, como esto se alargue que a nadie le extrañe de nuevo un despoblamiento de Mestalla, sería lógico ver desafección en parte de la afición. Sería una pena, sí, pero algo completamente lógico.

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