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miércoles, 14 de enero de 2015

Renovación de Nuno: Buen concepto, mala ejecución



La renovación de Nuno es un error. Y no por lo de ayer, o como mínimo no solo por lo de ayer, sino porque en ningún momento se ha ganado el derecho a ser entrenador del Valencia para las próximas tres temporadas. No sé qué análisis se ha hecho, o si se ha hecho un análisis siquiera más allá de “Lo dice Jorge”, pero el análisis es errado.

Falta de méritos


Como con cualquier cosa que pasa alrededor del Valencia últimamente el entorno se ha dividido en dos. Los que ven la decisión apropiada y los que no la ven. Los primeros defienden que hay que confiar en el entrenador y dotarlo de un proyecto a largo plazo, mientras que los segundos consideran esta decisión precipitada y que hay que esperar antes de decidir en manos de quien se coloca el Valencia los próximos tres años.

Con los primeros comparto el concepto, pero no así la ejecución. Me explico. Creo en los proyectos largos, creo en la confianza en un entrenador y creo que es necesario dejar pasar el tiempo antes de valorar la validez o no de alguien. Pero eso no quita que no crea que la opción de confiar ya con Nuno sea la correcta.

Me explico. Si en vez de llamarse Nuno se llamara Mourinho o Capello no tendría ningún problema con darle un proyecto a largo plazo. Ya lo explique una vez, es importante contar con entrenadores consolidados si se quieren lograr objetivos. Es por esto que no entiendo el amor que ha cogido el Valencia a confiar en entrenadores en proyección y darles un “Master de Entrenamiento en un Grande”. Antes el dinero era un problema, ahora no lo es, a principios de año debió de apostarse por un gran entrenador, había opciones, no se hizo porque no se quiso.

Sin director de orquesta


Así que el problema no es tanto de confianza en el proyecto sino de confianza en Nuno. Creo que a día de hoy no ha demostrado merecer la confianza que a priori se le ha dado. Seis meses no son suficientes para ganarse el derecho a dirigir el proyecto de un Valencia que aspira a las cotas más altas. Ni mucho menos sus logros anteriores, que no pasan de temporadas muy meritorias, pero no exitosas, con un equipo anodino de la liga portuguesa.

La confianza es importante. Un entrenador la necesita. Pero también la necesita un equipo antes de confiar en un entrenador. El Valencia debió esperar, como mínimo hasta final de temporada y a partir de ahí hacer balance de si de verdad Nuno merecía la confianza ofrecida. Esto es algo lógico, extrapolando a la vida diaria, si yo entro a trabajar en una empresa con un contrato temporal ellos se esperan a ver si valgo antes de ofrecerme más confianza y un contrato fijo. Es de lógica.

Y que no me vengan con objeciones como sé que se hace para dotar de apoyo al entrenador u otros “inmateriales”.  La decisión se ha tomado de manera temprana y sin pensar en las consecuencias. Ya se ha visto, como mínimo en Copa, que Nuno está muy lejos de ser ese entrenador consagrado que muchos queremos que dirija nuestro proyecto. ¿Debe irse ya? No, ni mucho menos, a día de hoy no ha dado motivos para la destitución, simplemente se le ha renovado demasiado pronto.


Lo peor de todo no es eso. Lo peor de todo es que con renovación o no si pierde cuatro partidos se ira a la calle, que es lo que tiene el fútbol, y toda esa confianza, paciencia y otras drogas simplemente servirá para costarle más dinero al Valencia por su finiquito. Dinero que con total seguridad acabará, en parte, en los bolsillos de Jorge Mendes.