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lunes, 10 de agosto de 2015

Nuno se ha creado un problema


Lo reconozco, no me gusta Nuno, pero no es algo que venga de nuevo, no me gustaba desde un principio ni jamás consideré que tuviera nivel para entrenar al Valencia. Lo siento, una final de la Taça de Portugal con el Rio Ave no es un merito suficiente para entrenar en Mestalla. Aunque bueno, todos sabemos que los méritos de Nuno hay que buscarlos en sus contactos y su buena relación con Mendes y no sobre el césped.

Por supuesto, el odio a Nuno en la afición, y la pitada del otro día no tienen que ver con su falta de méritos para entrenar al equipo, sino que esta relacionado con todos los problemas relacionados con la salida de Rufete y Salvo del equipo. Este es el primer error estratégico de Nuno, no supo valorar a quien podría ponerse en contra con su ofensiva contra ellos, porque seamos sinceros, el apoyo de Mendes y Lim servirá de poco si Mestalla dicta sentencia (y parece que ya lo ha hecho) contra el entrenador portugués.

Por supuesto, si el balón entra y el equipo empieza a ganar partidos lo que Nuno hiciera o dejará de hacer nos va a importar mucho menos, como mínimo a una gran mayoría, siempre habrá gente que no perdonará lo del verano, pero bueno, hay gente que sigue añorando a Quique Sánchez Flores… El problema, es que el balón parece que no tiene mucho interés de ayudar al portugués y el equipo en vez de evolucionar, como era de esperar tras un año más con el mismo bloque, ha involucionado, y esto si que es criticable.

Eso si, también puede ser que esta involución no sea real. Le leí el sábado en Twitter a @Consensador una reflexión que me parece muy interesante, así que procedo a compartirla con vosotros: “En los resultados del año pasado de Nuno para mi hubo mucho humo, poco juego y mucha suerte.” Esto es algo que también hay que valorar de cara a lo que nos ha ofrecido al pretemporada, quizá el año pasado se logró el objetivo (de milagro y sufriendo como perros contra un descendido, no lo olvidemos) pero ni mucho menos las sensaciones fueron las mejores. Que si, que pasado un tiempo quedan los resultados y no las sensaciones, pero es algo que hay que tener en cuenta.

Creo que los pitos a Nuno del sábado no están justificados, aunque reconozco que le pite, pero lo hice por lo explicado arriba, como también pite a Emery en su momento, Nuno no me gusta como entrenador, creo que no merece estar aquí y que el proyecto que Lim desea realizar estaría mejor en manos de alguien con un mayor bagaje y experiencia. El problema con la pitada del sábado es que no tiene nada que ver con sus habilidades, sino simplemente con su ataque a dos baluartes de la afición como Salvo y Rufete.

Y ese es el problema, que el análisis se queda ahí, parece que para algunos medios, sobretodo los que escuche tras la presentación, lo más importante sigue siendo la salida de ellos dos y no el juego del equipo. El Valencia necesita volver a focalizarse en el juego, en el césped, y empezar a ver que falla sobre él y porque la Roma te paso por encima. Veo muchas críticas a Nuno pero ninguna centrada en el futbol, que es por lo que debemos valorarlo.

Yo salí de Mestalla con muchas dudas, sinceramente, sobre el juego del equipo. Os dejo algunas, porque creo que es algo que hay que analizar. La primera es Enzo Pérez, ¿Qué aporta al equipo? ¿Qué le ve Nuno? No entiendo su entrada en el equipo titular en detrimento de Javi Fuego. El equipo, sin el asturiano, tiene menos equilibrio, se parte y defiende peor. Entiendo que Enzo costó lo que costó y hay que justificar su fichaje, pero si no sirve para jugar debe quedarse fuera. La segunda esta relacionada con el ataque, ¿Tenemos algún argumento ofensivo más allá de los centros al área? El sábado, quitando momentos aislados en algunos contraataques, cuando el Valencia atacaba en estático se limitaba a abrir el balón a un costado y centrarlo buscando la cabeza de un Paco Alcacer que es muy bueno, pero que dista de ser un baluarte aéreo. ¿No hay nada más? ¿Este es todo el futbol que es capaz de desplegar el Valencia? Y muchos más problemas que tiene un equipo donde el único que demostró algo y rindió es Otamendi, alguien que seguramente no empezará la Liga en Mestalla (que ojalá que lo haga) y al que la mitad de la afición le tiene tirria por hacer algo tan legitimo como querer ganar más dinero por su trabajo.



Creo que el Valencia tiene problemas, graves, a nivel de juego, y que nos jugamos la vida en solo nueve días. Creo que el análisis ha de ir más allá de lo extradeportivo y focalizarnos en el césped. Tampoco concuerdo con el discurso que parece afirmar que ver problemas en el Valencia es ser un mal valencianista y criticarlos es poco más que ser el diablo. Pero, pese a ello, los arboles no dejarán ver el bosque y se seguirá dando vueltas a lo mismo una y otra vez.

Y es que Nuno se ha creado el solo un problema, se ha puesto en contra de la afición por unos motivos completamente extradeportivos y que le complicarán su año en el banquillo de Mestalla. Pero no debe quedarse en ello, debe ir más allá, debe buscar el amor de Mestalla en los resultados, y no parece que vaya a ser capaz de conseguirlo. No estar en el sorteo de Champions a finales de mes será una hecatombe que marcará la temporada, y creo que es una opción más que plausible viendo el juego del equipo. Y esto es culpa de Nuno, este es su principal defecto, aunque tonterías como las de Salvo y Rufete sean las que se le echen en cara.


Y fichemos algo, por dios, antes de que acabe el día, no sea cosa que el Mónaco al final nos eche y nos lamentemos toda la temporada.

martes, 30 de junio de 2015

Pisotear el escudo


¿Es el título de esta entrada excesivamente duro? Puede. ¿Me importa lo más mínimo? No. Este es mi blog y aquí pongo los títulos que me gustan ya que, en esta casa, aun mando yo. Aunque bueno, quizá lo de mandar y no mandar sea en estos momentos un tema peliagudo en Valencia, pero bueno…

Al tema. Voy a hablar del tema estrella de la temporada, de la gran noticia de lo que llevamos de verano, futbolísticamente hablando, en la capital del Turia: el fichaje, o no, o lo que sea, de Rodrigo Caio. Y ojo, no voy a hablar de su calidad, que resumiré en que, en mi opinión, no sirve para el Valencia y lo mejor que ha pasado es que finalmente no haya venido. Sino que este artículo va a tratar de otra cosa. Va a tratar del ridículo que ha hecho el club desde que se anunció su fichaje hace diez días.

El problema es que esto no viene de hace 10 días, el problema es que esto viene de hace un año, desde el mismo momento en que Peter Lim, que aún no era dueño del Valencia pero ya hacía y deshacía a su antojo, coloco como entrenador del equipo a Nuno Espirito Santo. Decisión más o menos criticable, pero licita, en el fondo quien se juega su dinero (O eso quieren hacernos creer) es el de Singapur. El problema de esta decisión es que se tomó sin importar lo que había en Valencia y ninguneando a un equipo que llevaba trabajando en el equipo un año y que había permitido a Peter Lim llegar a ser el dueño del club. Y lo más grave de todo, se creó una bicefalia que acabaría rompiendo el club en dos.

Pero donde realmente se fraguo el problema fue en Enero, la renovación de Nunosin ni siquiera cumplir objetivos y dándole poder en una parcela que ya tenía dueño, como era la confección deportiva, aumento esa sensación de bicefalia que acabó por explotar con el fichaje de Caio.

Y llegamos al punto álgido, el fichaje de Rodrigo Caio. Un fichaje que ha sido un despropósito desde el principio y que olía mal desde lejos, pero en realidad este no ha sido el problema, sino que ha hecho que por fin lo que se venía cociendo desde hacía meses acabará estallando, dinamitando de paso la planificación deportiva del equipo. La falsa paz que se vivía entre Nuno y sus “superiores” se rompió con la llegada de un refuerzo que nadie conocía, y que además venia de la mano de ese ser que parece controlar el futbol mundial: Jorge Mendes.

A partir de aquí nada se ha hecho a derechas. Para empezar la reacción por parte de Salvo y Rufete ante la llegada del jugador fue egoísta y desmesurada, sin mirar por el interés del club. Inmediatamente salto a las ondas como se había realizado el fichaje y la falta de lealtad de Nuno. Una actitud despreciable, sí, pero que debería haberse solucionado de puertas hacia dentro. Y eso no fue más que el principio. Guerra en las ondas, guerra en la afición, vuelta a las trincheras y recuerdos de aquella guerra Carboni-Quique que tanto daño hizo al Valencianismo.

Aunque el esperpento, lejos de terminarse, aún no había alcanzado el punto culmen. Lo de la tarde de ayer ya fue, con perdón, acojonante. Tras echarse atrás el fichaje de Caio, tres revisiones mediante, debido a problemas médicos empezó una guerra que ha terminado hoy con la marcha de Salvo, Rufete, Ayala y el resto de la estructura deportiva del club. Pero el problema no es ese, el problema es que durante todo este tiempo el prestigio del club no ha hecho otra cosa que caer y la fama de “casa de los líos” vuelve a planear sobre Mestalla tras unos meses de tranquilidad.



Y ojo, aquí no hay ni buenos ni malos. Ni unos ni otros han estado al nivel que se espera de una institución como el Valencia C.F. Es lo que tienen las luchas de poder, que poco importa para conseguir el objetivo. Y da igual quien gane, porque al final, quien pierde es el Valencia, que ha visto como toda su estructura deportiva salta por los aires en pleno periodo de fichajes y a solo mes y medio de jugarse la vida en la previa de Champions. Más de uno debería hacérselo mirar.

Eso sí, no me gustaría marcharme sin dejar algunas reflexiones que creo que son interesantes. De todo esto se puede hacer algo bueno si por fin se aclara quien es quien en el Valencia y quien toma las decisiones. Si va a ser Jorge Mendes el encargado de la parcela deportiva del equipo, que lo digan, si vamos a convertirnos en otro juguete en manos del portugués la afición merecería saberlo. Simplemente hay que aclarar las cosas. Aunque no interesa, porque con junto al poder llegaría la responsabilidad, y eso es algo que no casa con Mendes. Pero bueno, que no se engañen, la gente no es tonta, sabe quién está detrás de la planificación deportiva, si las cosas no salen, como siempre, se mirará al banquillo. Porque esto es futbol y aquí mandan los resultados.
                                                               
Y si sigue sin funcionar se mirara al palco, aunque el dueño del club no esté ahí y prefiera seguir sin pisar Mestalla. Esto no es una empresa al uso, señor Lim, esto no es un negocio. Dirigir un equipo no es como desembolsar un pastón por los derechos de imagen de Cristiano Ronaldo. Aquí, además de cuadrar los números la pelota debe entrar. Veo licito que haga negocio, veo licito que su amigo Mendes haga negocio, pero asegúrese que la pelota entre o tendrá problemas, porque ahora todo es responsabilidad suya y de la pareja de portugueses a quien ha dado mando en plaza. Los favores a Mendes, con su dinero, dejemos los Caios para el Atlético, que en Madrid estan más acostumbrados.

lunes, 8 de diciembre de 2014

Vuelta a las trincheras



Podría decir que aprovechando que este año se cumplen 100 años del inicio de la Primera Guerra Mundial el valencianismo ha decidido hacer un sentido homenaje a todos los caídos durante dicha contienda y volver de nuevo a lo que fueron sus hogares durante cuatro años. Las trincheras. Pero por supuesto seria mentir. Si algo nos gusta al valencianismo es estar en las trincheras y cañonearnos mierda, sin importarnos que en el centro este la afición y el equipo.
                                                                                                             
He titulado esta entrada vuelta a las trincheras aunque a decir verdad jamás hemos salido de ellas, y más en el último año con todo el fenómeno de la venta y las posiciones enfrentadas. Pero creo que a nivel deportivo se había conseguido que la afición marchara unida sin demasiadas rencillas pese a los intentos de ciertos sectores del “periodismo” de atacar al equipo cuando era obvio que las cosas funcionaban. Es lo que tienen los resultados, que tapan carencias o las aumentan, según el signo.

Trincheras deportivas


El equipo, a día de hoy, está en problemas. No hablo de sensaciones, que ya eran malas en algunos momentos, sino de resultados. 2 puntos de los últimos 12 es un problema, no sé de qué calado, pero lo es. Y hay que buscar soluciones. Por supuesto no voy a ser yo quien trate de buscar esas soluciones, el Valencia no me paga por ello, y además estoy aquí para hablar de otro tema que he estado observando en el entorno últimamente y que se ha visto incrementado en las ultimas 24h, desde que Success triunfara cara a puerta y te dejara a falta de dos minutos para el final sin tres puntos en Granada.

Y es que de lo que yo quería hablar es de ese “trincherismo” que se vive en el entorno valencianista. De esa necesidad de tener que situarse junto a un bando dentro de una bipolaridad constante. Todos sabemos que había gente que esperaba que al equipo le fueran mal las cosas para sacar pecho y decirnos la razón que tenían cuando nos advirtieron de lo malo que sería la llegada del “Chino”.  Nada más hay que oír ayer a Pedro Morata celebrar el gol del Granada en la radio para demostrarlo. En el fondo no sorprende, el de Águilas jamás morderá la mano que le da de comer y, orgulloso como pocos, en la vida reconocerá sus errores.

Bueno, vuelvo al tema que me pierdo, que arrearle a Morata es lo que tiene, que no te cansas. En el fondo la posición que él defiende es uno de los bandos de esta guerra, que enarbolando a Joao Pereira como si fuera una bandera se ha propuesto atacar a Nuno y su equipo de trabajo hasta hacerlos caer. ¿El motivo? Supongo que no tener un entrenador colega que te sople las alineaciones una hora antes (¡Hola Unai!) debe escocer aun a ciertos individuos.

Enfrente de ellos están los que se creyeron que las primeras jornadas eran una realidad y ahora no permiten ni siquiera que se dude del entrenador y se toman cualquier crítica como un ataque directo. Nuno ha hecho cosas bien, por supuesto, pero también hay cosas que debería empezar a corregir si quiere demostrar que es un entrenador del nivel del Valencia. Mostrar donde están los errores y tratar de ponerles solución dista de ser algo malo, sino la base de la mejoría.

Por supuesto. Todos sabemos que detrás de los ataques directos a Nuno y al equipo simplemente hay interés por destruir algo que a ciertos sectores les duele que empiece a construirse, y esto es un equipo serio. Pero eso no quita que la necesidad de autocrítica y de corregir errores sea enorme.

Problemas


Pero el mayor problema no es este. El mayor problema es que las trincheras evitan que los dos bandos se vean y traten de entenderse, que quizá es algo que este equipo necesita. Necesita un entorno capaz de dejar de lado sus posiciones inamovibles y empezar a ver al equipo como algo más que un motivo para combatir. Necesita un entorno que observe sin sus intereses partidistas y detecte los problemas y ponga soluciones. Porque el equipo en estos momentos necesita tranquilidad y paciencia, pero también critica y mejoras si quiere conseguir ser mejor de lo que es. Y esta conjunción solo se logra saliendo de las trincheras y viendo desde una nueva perspectiva. Demasiado daño nos ha hecho ya el trincherismo a nivel social como para dejar que nos lo haga en lo deportivo.