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lunes, 16 de mayo de 2016

Thank you, Mister Rinaldi.


Este artículo llega tarde pero necesitaba una pequeña maduración para no acabar convirtiéndose en lo que, pese a mi interés en que no lo sea, va a acabar siendo. Una muestra enorme de mi admiración hacia un tipo como Claudio Ranieri y todo lo que ha hecho en el mundo del fútbol. Y es que si la victoria del Leicester en la Premier League es una gran noticia para el fútbol romántico (si, ya sé que el Leicester no es pobre, pero es un modesto, no jodamos) más lo es que el artífice de todo eso no sea otro que Ranieri.

Como valencianista no puedo sino alegrarme de que todo le vaya bien a Claudio, además es difícil no sentirme un poco como los aficionados del Leicester. Para los de mi generación (nacidos a finales de los 80, principios de los 90) con Ranieri llegaron las primeras alegrías y el primer título, aquella Copa de 1999 que significó mucho más de lo que supimos ver por aquel entonces. El inicio de un Quinquenio Mágico que culminaría con el Doblete de Benítez, que tan mal gestionamos y que termino por traernos al “merder” en el que estamos.

Y es que si hablamos de Ranieri no podemos negar que sus tres décadas de carrera merecían un título de este calibre. Aunque su palmarés no está vacío jamás había logrado levantar una Liga, si exceptuamos la Ligue 2 que ganó con el Mónaco en 2013, por lo que esta Premier League es una gran noticia para su carrera. Experto apagafuegos y creador de equipos, lo hizo aquí, lo hizo en Mónaco, lo hizo en el Chelsea… su trabajo jamás había tenido un premio así, y es más que merecido.

Pero la Premier no es solo el reconocimiento a una labor de años, sino al reciclaje que el entrenador italiano ha sabido hacer en los últimos tiempos. Tras el fracaso que sufrió en 2014 al frente de la selección Griega, derrota frente a las Islas Feroe incluida, Ranieri decidió reciclarse y renovar sus métodos para evitar quedarse en el pasado. Aprovecho el tiempo libre con el que contaba para mejorar, se formó y visitó a otros clubes, sobre todo alemanes, como el Bayern de Munich, el Bayer Leverkusen o el Borussia Dortmund y aprendió sobre sus nuevas maneras de entrenar. Al final todo esto culminó con una vuelta a los banquillos lejos de los “focos”, en el modesto Leicester.

Curiosamente la idea era más o menos esa, volver a entrenar en un lugar sin excesiva presión, pero competitivo, y probar lo que había aprendido durante su año sabático. Incluso así se vio en Leicester, donde fue recibido con críticas por parte de algunos aficionados y periodistas que supongo que a día de hoy estarán buscando una buena cueva en la cual esconderse unos añitos… Pero al final las expectativas se han visto superadas y a día de hoy el Leicester, y Ranieri con él, es campeón de liga. Gracias por tu manera de ver el fútbol y hacer posible estas cosas, Claudio.

Y a todo esto, quizá estaría bien empezar a buscar un entrenador del perfil de Ranieri, que venga y ponga esto a punto de una vez, que ya nos vale… Y a ser posible que no se vaya luego, como le pasó a él, y saque todo el partido posible a su trabajo. Bien nos vendría.

sábado, 23 de enero de 2016

Ever, Jonas, Parejo


Si hay algo que no me canso de repetir es que la afición del Valencia, la que día a día sufre esta pasión, es inteligente y sabe de fútbol. Quizá sea debido a que a golpe de sufrimiento y de vaivenes no nos ha quedado otra que aprender conceptos e ideas que otros ni siquiera se han planteado necesitar. Pongo un ejemplo, yo, que tengo formación económica, aprendí muchísimo más sobre negocios y economía del proceso de venta del Valencia que de algunos profesores de la Facultad.

Eso sí, igual que digo una cosa digo la otra… La afición del Valencia tiene tendencia a sentenciar con facilidad a jugadores (incluso a entrenadores) y una vez puesto el San Benito es casi imposible de quitar. A Ronald Koeman me remito, ni una Copa del Rey ni sus éxitos posteriores han hecho cambiar de opinión a los que le juraron odio eterno por apartar a un cáncer como Albelda. Que esa es otra, esto que digo no es algo que sea un secreto, y bien que los periodistas de esta ciudad se valen de ello según sus intereses.

Dicen que es mejor caer en gracia que ser gracioso, y esto es algo que se puede aplicar perfectamente a lo explicado anteriormente. Parejo bien sabe de lo que hablo… Jamás cayó en gracia a gran parte de la afición, su proveniencia (es canterano del Madrid), sus andares desganados sobre el campo o como comentaba por Twitter esta mañana, su cara de tonto, han hecho que se haya ganado una fama de vago y de desconectado que no acaba de merecer. Y sí, yo también lo he visto perder balones tontos, pero esto es algo que no es exclusivo de él.

Cuando las cosas no salen la búsqueda de explicaciones por parte de la afición suele tener un objetivo claro: el banquillo. El problema viene cuando el cambio en el banquillo no ayuda a remediar la situación, entonces la mirada suele tener dos posibles objetivos, el palco o el verde. Cuando es el palco las cosas se precipitan (recuerden los Llorente Vete Ya) pero cuando es el verde los gritos de “Jugadores Mercenarios” suele llevar aparejados la elección de una cabeza de turco.

La representación de este papel le ha tocado en esta crisis a Parejo, pese a que la imparcialidad que ofrecen las estadísticas nos demuestra que dista de ser el peor jugador del equipo, ni mucho menos. Pero al de Coslada le perjudica, más allá de los prejuicios, su posición en el campo. Cuando un equipo no funciona esconderse siendo delantero o defensa es mucho más sencillo que hacerlo siendo centrocampista, si a ello le sumamos la personalidad de Parejo y esa habilidad para pedir la pelota y no esconderse nos encontramos con un jugador que vive en el ojo del huracán. El mejor ejemplo de esto es comparar su reputación con la de su compañero de fatigas, André Gomes, el portugués, que sobre el verde es espectacular y carismático, se salva de las criticas pese a tener peores números y, lo que es peor, desaparecer de los partidos delegando la responsabilidad en un Parejo que no duda en pedir la pelota.

Esta sobreexposición acaba matando al futbolista, que termina por ver en la salida del club (renunciar a la capitanía es el primer paso) una solución a los problemas que está atravesando. Esto es algo que no es la primera vez que lo vemos, otros jugadores como Banega o Jonas, con más fama que realidad en sus críticas por parte de la grada, también vieron en la salida la mejor solución. Curiosamente en sus nuevos equipos su rendimiento volvió a ser el esperado cuando se vieron liberados de la presión. Este debe ser el espejo en el cual se está mirando Parejo, y por tanto entiendo perfectamente su deseo de salir y huir de Mestalla, está más que justificado.

La duda es. ¿Podemos permitirnos perder a Parejo? Con todos sus defectos y problemas sigue siendo el único jugador capaz de echarse a la espalda al equipo y hacerlo jugar con un mínimo de criterio. Si a ello le sumamos su clarividencia en la salida, su disparo lejano y su habilidad como lanzador de faltas, creo que el Valencia que queremos construir no puede permitirse el lujo de perderlo. Por supuesto, tiene defectos, pero es que si no los tuviera no estaría jugando aquí…

domingo, 17 de enero de 2016

Nadie quiere que el Valencia funcione


Me había prometido a mí mismo dejar de hablar del Valencia C.F. en el blog, por un simple motivo, de un tiempo a esta parte todas las entradas acaban sonando a lo mismo y parezco un agorero avisando del juicio final con clarines y timbales. Pero lo de hoy supera ya mi autocensura y me enciende y me enerva.

Seré sincero, llevo sin ver un partido entero del Valencia desde el que jugamos en Gerland, y es que al final lo que estamos viendo ahora no es que nos venga de nuevo, es algo que llevamos viendo desde esta pretemporada. Desde ese fatídico momento en el que Peter Lim, o quien sea que le asesore en temas de balón, decidió destrozar un equipo al que solo le faltaban unos pequeños retoques para alcanzar el siguiente nivel (yo estaba ilusionadísimo en Junio, de verdad) por una pura cuestión de egos. Y si, lo digo claro, este desastre empezó cuando Jorge Mendes trató de meternos con calzador a Rodrigo Caio y los dirigentes del club trataron de frenarlo. Ahí empezó esta espiral de locura que se llevó por delante una dirección deportiva que funcionaba y de paso la competitividad del equipo y la ilusión de su afición.

Pero si hay algo que me enerva de verdad es que la crisis que vivimos no es una catástrofe natural ante la que solo te queda resignarte, no, en realidad es una crisis provocada por unos motivos muy claros y con una solución sencilla si hubiera voluntad de aplicarla. (Es curioso lo extrapolable que esta frase a otras crisis que vivimos). La pregunta es. ¿Hay voluntad dentro de las oficinas del Valencia para solucionar este desaguisado? Lo grave es que no parece haberla.

¿Pero cuál es esa solución?, preguntaran algunos. Pues en realidad simplemente necesita de aplicar el sentido común. No hablo de maravillas, sino de hacer lo que ya hiciste el año pasado, buscar una idea de equipo, traer a un director deportivo de acuerdo a esa idea y rodearlo de profesionales para que busquen jugadores que se adapten a esa idea. Si a ello le sumas que el Valencia C.F. tiene la suerte de tener una cantera capaz de sacar jugadores de Primera División cada año montar una plantilla competitiva no debería ser complicado.

La pregunta que hay que hacerse entonces es porque no se aplican las soluciones si son tan sencillas… Si se aplica la lógica no hay más que repetir lo que ya se hizo anteriormente y funcionó. Como no se hace hay que llegar a la conclusión de que no existe lógica en los movimientos de la nueva directiva del club, pero siendo los dirigentes del equipo gente racional y con experiencia en su trabajo, no es concebible que caigan en un error así…

Esto que voy a decir a continuación es duro, pero es lo que creo… Si la lógica nos indica que la solución a aplicar es sencilla y no se aplica quizá es que el objetivo buscado es diferente al que el reto esperamos. Creo que debemos empezar a considerar que el objetivo que busca esta directiva va más allá de ganar o perder partidos… Situaciones como la llegada de jugadores inexplicables y procedentes siempre de la misma mano o el fichaje de entrenadores con poca o ninguna experiencia solo puede tener una explicación: El Valencia C.F. se ha convertido en un eslabón más del sistema de Mendes y otros para foguear a futbolistas y entrenadores y darles visibilidad en una gran liga como la española. No hay otra manera de explicar los movimientos que no sea esa.

Esto también explica otras cuestiones como la llegada de Suso, que en el fondo no es más que otro tentáculo de Mendes, o la futura llegada de Jaume Orti para convertirse en la nueva cuchara (ni pincha ni corta) de Lim en Mestalla. Meriton ha detectado el enfado de la afición y trata de atraerla con un cambio de relaciones públicas, con la llegada de viejas glorias (de ahí el globo sonda de Albelda y Cañizares) para conseguir atraer al público perdido. El problema es que la afición del Valencia, si algo tiene, es inteligencia, y no es tan fácil de engañar como muchos creen. O el balón entra, y debe empezar a entrar ya, o los pañuelos miraran al palco. Lim no es tan intocable como cree.

Lo peor de todo es que el problema que estamos viendo en estos momentos es algo que algunos veíamos ya en verano, mientras los fichajes inexplicables llegaban uno tras otro y el equipo se desangraba en pachangas de pretemporada. Paciencia nos pedían desde todos los lados, mientras se nos echaba en cara que éramos demasiados aficionados a quemar la falla. Pero ya se sabe que la afición del Valencia si algo tiene, es que es mala…

jueves, 26 de noviembre de 2015

No es solo echar a Nuno...



Ahora que las cosas se han enfriado un poco y me ha dado tiempo a reflexionar voy a comentar algo que quería haber comentado el mismo martes por la noche pero que no hice para que no saliera visceral y excesivamente aumentado por el cabreo tras la derrota en San Petersburgo. Y ojo, el problema no es ir a la ciudad de Pedro El Grande y que el Zenit te gane, eso es algo que puede entrar perfectamente en las quinielas, tampoco es problema el juego mostrado o la indolencia, o bueno, no son un problema tan grave como mínimo. El problema, y para mi es peor que todos los demás, es la sensación de que pase lo que pase las cosas van a seguir igual porque al final, lo menos importante, es el verde.

¿Cómo se explica si no que tras ser arrasados por el Zenit nadie haya salido aun a dar explicaciones? Es imposible de entender que nadie en el club sienta la necesidad de dar la cara y decir a la afición unas palabras, aunque sea para demostrar que alguien sigueal mando. No hablo de ruedas de prensa multitudinarias, no somos Florentino Pérez, sino simplemente un discurso de tranquilidad y de confianza para que la afición sienta que, al otro lado de la fachada de la Avenida de Suecia, hay alguien que le escucha.

Y esto es debido, simplemente, a que no existe ninguna figura que tenga la capacidad y el ascendente (o como mínimo la obligación) de salir a explicar que está ocurriendo en el Valencia C.F. Y ojo, no solo cuando hay derrotas, sino en cualquier momento. Nadie sabe que ocurre en el club porque nadie se ha dignado a dar una explicación a ninguno de sus movimientos, el trabajo de relaciones públicas es inexistente y ello ayuda a aumentar la confusión y el enfado de un aficionado que siente que ha sido abandonado por el club.

Al final, todo esto acaba resumiéndose en la inexistencia de un organigrama y una estructura claras desde que todo saltara por los aires en verano. Y ojo, esto no es un alegato a favor de Salvo, ni mucho menos, sino en contra de una nueva propiedad que ha sido incapaz en medio año de sustituir a los que se marcharon entonces. Y es que si desmontar una estructura que daba frutos y funcionaba ya es un error, como dicen los anglosajones If it works, don’t fix it (Si funciona no lo toques), no haber sido capaz de crear una nueva a posterioridad es para plantearse seriamente quien está al mando del Valencia C.F.

Lo peor de todo no es que Peter Lim no haya sido capaz de enmendar el problema que él mismo creo en verano, sino que la sensación de descontrol no ha hecho más que aumentar. Hace un tiempo ya comenté que parece que no hay nadie al mando y esta sensación ha ido a más en las últimas semanas. No negare la habilidad para los negocios del singapurense, no se ha hecho rico por suerte, pero sí que le criticaré su hacer en el club. Lleva ya más de un año al mando y su Valencia se parece peligrosamente a aquel viejo Valencia de Llorente y compañía: amiguismos, favores, fichajes inexplicables, representantes todopoderosos… Han cambiado los nombres, pero no las formas.

Incluso su gestión económica es criticable, y eso que esto debería haber sido un punto fuerte. A día de hoy, económicamente, el Valencia sigue en el mismo pantano en el que estaba cuando llego. Si, ha inyectado dinero y ha solucionado los problemas de tesorería a corto plazo, pero en el fondo lo ha hecho con nueva deuda, esta vez contraída con él mismo y no con un banco, pero el problema financiero sigue estando ahí. El equipo sigue sin haber mejorado un ápice sus cuentas y sobrevive gracias a los préstamos, ojo a esto, de su propietario. ¿Qué ocurrirá cuando haya que devolver ese dinero? Es algo que no quiero ni pensar… Y es que la capacidad para generar beneficios del club, exceptuando el acuerdo con Adidas (Y es de la época Salvo) sigue siendo la misma que antes de su llegada, y errores tan graves como dejar la camiseta sin patrocinador un año más, sea cual sea el motivo, es algo imperdonable. Si a ello le sumamos un presupuesto basado en unos ingresos por competiciones europeas a los cuales es dudoso que el equipo llegue el problema no hace más que agravarse.

Y llegamos al final con el, para mí, gran punto negro de la gestión de Peter Lim. Hace casi un año, al inicio de este blog, ya advertí de lo poco que me gustaba la forma de fichar de estenuevo Valencia, y el tiempo no ha hecho sino darme la razón. El desmantelamiento de la Dirección Deportiva este verano ha conseguido que el club solo pueda fichar mediante el “asesor”, es decir, Jorge Mendes, que es quien en la actualidad controla la política de fichajes de una manera desastrosa. A dia de hoy toda la inversión realizada en verano está prácticamente perdida y jugadores por los cuales se pagó un alto precio han perdido su valor (o quizá nunca lo tuvieron).

Es obvio que la oferta de Lim era la mejor, aunque solo fuera por ser la única, pero las cosas no funcionan así y la gestión está siendo bastante deficiente. Hay que buscar un nuevo rumbo y empezar a enderezar el rumbo si se quiere conseguir llegar a buen puerto… Y ojo, no hablo solo de echar a Nuno.

lunes, 26 de octubre de 2015

Nadie al mando


Que el Valencia de Nuno empieza a tener claros síntomas de enfermo terminal es algo que solo un ciego no vería. No es solo eso, sino que lo que iba a ocurrir ya empezaba a adivinarse allá por Agosto, cuando el equipo parecía haber perdido todas las cualidades (en realidad solo dos, solidez defensiva y balón parado) que le habían permitido sufrir un cuarto puesto sin excesivo lucimiento el año pasado. Y lo que es peor, las ganas de competir parecen haberse marchado sin que nadie sepa exactamente a donde.

Resumiendo, que por fin parece que todos se han ido sumando al carro de aquellos a quienes nos llamaban locos en Agosto y nos acusaban de querer cargarnos a Nuno por distintas cuestiones extradeportivas ya que, al parecer, no eran capaces de ver que el equipo era completamente disfuncional. A los resultados me remito, ya no es que el equipo no compita contra los grandes, sino que ni siquiera lo hace contra los pequeños. Emery era ridículo en el Bernabeu, pero le ganaba al Deportivo en casa…

Pero creo que ha llegado el momento de dejar de buscar a los responsables en el banquillo y empezar a mirar hacia arriba. Al palco, a Singapur, o a quien coño mande en este Valencia. Porque a día de hoy sigo sin tener claro el organigrama y quien tiene poder de decisión en el equipo, a parte de Mendes claro. Ese es el principal problema que le veo al cambio de rumbo que hemos visto en este verano al equipo, no hay nadie que de verdad defienda los intereses del Valencia estando aquí, nadie que decida que igual ese enésimo jugador que quiere vendernos el representante portugués no nos hace falta, pero en cambio sí que lo hace Carrasco, o que salga a hablar tras un partido y tranquilice a la afición, o que se siente con el entrenador a buscar soluciones, o que al final lo eche a la calle… Toda esa figura, que a priori debería hacer un presidente, es algo que no existe en el Valencia.

Y no sé si es porque Hoon y Ko son meras cucharas (ni pinchan ni cortan) y lo que falla es la transmisión de sensaciones a Singapur o que simplemente no ven que está ocurriendo y aunque pueden decidir no lo hacen porque no lo consideran oportuno. Sea lo que sea lo que ocurre ambos problemas tienen un culpable, y es la incapacidad de Meriton, y de Lim por tanto, de crear un organigrama claro que sustituya al que Nuno destruyó en verano con el permiso del propio Meriton y bajo el paraguas de Jorge Mendes.

En resumidas cuentas, Meriton, para empezar, debe elegir si quiere dirigir el equipo desde Valencia o teledirigirlo desde Singapur. Una vez tomada esta decisión, que debería estar tomada hace ya mucho tiempo, debe buscar una figura en Valencia que realice dos labores, de representación ante la afición, ya sea a nivel de ruedas de prensa o en los viajes con el equipo, donde muchos peñistas se han quejado de verse desamparados por el club, y por otro lado de correa de transmisión a Singapur o de toma de decisiones en Valencia, según se desee. En resumidas cuentas, Meriton necesita volver a buscar al Amadeo Salvo que echo en verano porque no pintaba nada, aunque el paso del tiempo ha demostrado que ejercía un papel vital en todo, como se puede ver.

Ojo, que también puede darse el caso de que Meriton decida no tener una figura en Valencia que pueda interceder en sus negocios mirando por los intereses del club. No es la primera vez que lo hace, ya lo vimos en verano. De ser así, de haber elegido convertir el Valencia en un juguete de Mendes para sus negocios y el crecimiento de sus activos (En el fondo Nuno es uno de ellos) pues no habrá otra que acostumbrarnos y seguir sufriendo semana tras semana con el club, ya que no habrá manera de que el entrenador portugués salga, ya que quien más perdería con la decisión sería Mendes. Eso sí, como esto se alargue que a nadie le extrañe de nuevo un despoblamiento de Mestalla, sería lógico ver desafección en parte de la afición. Sería una pena, sí, pero algo completamente lógico.

martes, 15 de septiembre de 2015

Media entrada en Mestalla


Era de esperar, solo habrá media entrada en Mestalla mañana. Y  eso que será un día importante para la institución, que regresa a la máxima competición europea tras unos años de ausencia obligada debido a los malos resultados deportivos cosechados en la Liga. Y si, lo digo claramente, vuelve hoy, lo del Mónaco solo fue una previa.

Por supuesto, que haya solo alrededor de 25.000 personas en Mestalla es un problema, en primer lugar económico (no voy a entrar en si el dinero de los abonos está fijado por contrato o no) ya que no llegar a lo esperado puede obligar a tener que recortar gastos en otras parcelas. O que no ocurra a nada, ya que por fin Lim va a invertir de verdad en el equipo y esa parte puede quedar cubierta por dicha inversión. Otro problema, que sí que puede tener una solución más difícil, es de imagen. En unos momentos en los cuales el Valencia no para de buscar, o eso espero, un main sponsor, que en televisión se vea un estadio medio vacío en plena competición continental no ofrece una buena impresión, ni mucho menos.

Y como siempre, ante un problema, en Valencia se han levantado distintas voces, buscando culpables, que es lo que gusta, y en el menor de los casos buscando una solución. Y eso que  la solución a este problema es difícil. Y no, no comparto la idea de que la solución pase por una posible bajada de precios de los abonos de Champions, si, por supuesto, eso aumentaría la entrada, pero el problema no está ahí. Incluso si se regalaran las entradas habría gente que no se acercaría al campo. ¿Motivos? Ahora me explico.

La diferencia entre un campo que acoge a 45.000 personas un sábado y a 23.000 un miércoles no hay que buscarla en el precio. Sino en otras cuestiones. Por supuesto, atizar a Lim por subir los precios (aunque estuviera ya acordado por contrato) es una oportunidad tan buena que es difícil de desaprovechar para algunos, que no han seguido en su análisis. Y es que el principal problema que impide llenar Mestalla cuando hay Champions es que es entre semana.

Igual que es difícil llenar un estadio para un partido de liga en lunes es difícil hacerlo en miércoles para jugar Liga de Campeones, y es que el prestigio de la competición puede arrastrar a gente al campo, por supuesto, pero lo hará en cuartos de final, no en estos momentos. Gran parte de la afición del Valencia que acude a Mestalla es de los pueblos de alrededor, y llegar a un partido que se juega a las 20:45 si se tiene una jornada laboral común exige un esfuerzo enorme. A ello hay que sumarle el regreso tras el partido a casa en un dia donde hay que madrugar la mañana siguiente.

Si se le suma, como es el caso, un grupo con bastante poco interés y equipos que no mueven masas el resultado es el que se ha visto. 23.000 espectadores. Y si, la política de precios no ha sido la mejor, ni mucho menos, pero también hay que tener en cuenta otras cosas; demasiado esfuerzo para un partido que, en el fondo, no es tan llamativo. Y bueno, hubo gente que se gastó 150€ en ir a Mónaco a animar al equipo… Así que tampoco serán para tanto los precios.

Veremos como si el equipo llega a fases finales Mestalla se llenara, sean cuales sean los precios.

domingo, 16 de agosto de 2015

Y lo peor no son los 40 millones...


Al Valencia” ultra profesional y dirigido como una empresa” que se nos vendió con la llegada de Lim se le empiezan a ver las costuras. El Valencia prometido tras años vagando por el desierto no deja de ser muy parecido al desierto del cual procedimos, cual pueblo de Israel el valencianismo ha abandonado el desierto egipcio para llegar a Palestina, que viene a ser más desierto, solo que algo más al norte y sin tener que ser esclavos del Faraón, o de Bankia, según el caso.

Y es que el problema no es Otamendi, ni los 40 millones, ni la llegada de Mangala cedido en forma de parche, ni las sumas y restas que queramos hacerle a la cifra para hacerla aparecer el respetable. El problema es que el discurso del Valencia profesional y trabajador que se nos vendia, la gestión del S. XXI que llegaba de la mano de Peter Lim, se ha derrumbado como un castillo de naipes a la primera llegada de una oferta seria por algún activo del equipo.

Me explico. El problema no es que Otamendi tenga que salir, ni siquiera el malo en estos momentos es el argentino. Es lícito que Nicolás mire por sí mismo y busque una mejora profesional, que no es solo económica, recordemos que se va al Manchester City, favorito para la Premier. La cuestión es que como institución el Valencia ha perdido algo más que un buen central y 10 millones de euros en la operación.

Has empezado por perder prestigio, tras gritar a los siete mares que el jugador solo saldrá por 50M, aunque ahora algunos hablen de una mala traducción a Lay Hoon… La verdad es que si llevas tres meses defendiendo que tu posición es la que es y que el jugador solo saldrá si se paga la cláusula vender por debajo de dicho valor, aunque la venta sea más que correcta a nivel económico, es una bajada de pantalones. Y no ante el City, sino ante el propio jugador que ha jugado sus cartas mejor que tú.

Y Otamendi ha jugado sus cartas mejor que tu porque ha sabido jugar con los nervios del club y con lo mucho que el Valencia se juega frente al Mónaco. A solo tres días de jugarte la vida su presión para no jugar la previa ha funcionado ante el miedo del equipo a verse sin central top en el partido más importante de la temporada.  Pero que el jugador te la juegue de esa manera es culpa tuya, no de nadie más. No prever que esto podía ocurrir y tener maneras de solucionarlo, desde la llegada de otro central antes de la salida de Otamendi hasta haber realizado la operación hace un mes es un error tremendo. ¿Dónde está el profesionalismo que nos vendían? Porque a mí esto me sigue oliendo a salto de mata y gestión de casal fallero.

Y que no nos cuenten milongas de que no era posible tener cerrado un refuerzo antes de la salida de Otamendi. Lim el año pasado avanzo 100M para fichar, aunque al final fueran para fichar jugadores con los cuales su amigo Mendes gana dinero, así que no me creo que este año no fuera posible avanzar el coste de un jugador y recuperarlo cuando el Valencia vendiera a Otamendi. No es lo mismo negociar con Garay en la plantilla que con Vezo, sin querer menospreciar al portugués.

Mención aparte merece la gestión de los tiempos. Has tenido un mes y medio para hacer las cosas bien y haber sacado a Otamendi del equipo sin problemas y con rapidez. Tanta espera solo tendría sentido por dos motivos: la continuidad del argentino o la salida por la cláusula. Esperar tanto tiempo para acabar vendiéndolo como se ha vendido no es más que un error. A falta de tres días para la previa te ves sin tu mejor jugador y lo que es peor, sigues crispando el ambiente.

Resumiendo, la cuestión al final no es la venta o no de Otamendi, la cuestión es que todo lo que rodea a la operación nos indica que el equipo sigue gestionándose como hace unos años. Todo el buen hacer de la época de Salvo y Rufete, con una planificación seria y las cosas pensadas y reflexionadas ha dado lugar a una gestión de improvisación y reacción a problemas, sin verlos venir. Y todo esto es peor que la salida de Otamendi, porque con Mathieu y sus 20 millones tenía la seguridad que se invertiría con cabeza, en estos momentos, tengo mis dudas. ¿Tenéis controlados que jugadores tiene Mendes por ahí para empaquetarnos por ese dinero? Daros prisa, que nos coge el toro.

lunes, 10 de agosto de 2015

Nuno se ha creado un problema


Lo reconozco, no me gusta Nuno, pero no es algo que venga de nuevo, no me gustaba desde un principio ni jamás consideré que tuviera nivel para entrenar al Valencia. Lo siento, una final de la Taça de Portugal con el Rio Ave no es un merito suficiente para entrenar en Mestalla. Aunque bueno, todos sabemos que los méritos de Nuno hay que buscarlos en sus contactos y su buena relación con Mendes y no sobre el césped.

Por supuesto, el odio a Nuno en la afición, y la pitada del otro día no tienen que ver con su falta de méritos para entrenar al equipo, sino que esta relacionado con todos los problemas relacionados con la salida de Rufete y Salvo del equipo. Este es el primer error estratégico de Nuno, no supo valorar a quien podría ponerse en contra con su ofensiva contra ellos, porque seamos sinceros, el apoyo de Mendes y Lim servirá de poco si Mestalla dicta sentencia (y parece que ya lo ha hecho) contra el entrenador portugués.

Por supuesto, si el balón entra y el equipo empieza a ganar partidos lo que Nuno hiciera o dejará de hacer nos va a importar mucho menos, como mínimo a una gran mayoría, siempre habrá gente que no perdonará lo del verano, pero bueno, hay gente que sigue añorando a Quique Sánchez Flores… El problema, es que el balón parece que no tiene mucho interés de ayudar al portugués y el equipo en vez de evolucionar, como era de esperar tras un año más con el mismo bloque, ha involucionado, y esto si que es criticable.

Eso si, también puede ser que esta involución no sea real. Le leí el sábado en Twitter a @Consensador una reflexión que me parece muy interesante, así que procedo a compartirla con vosotros: “En los resultados del año pasado de Nuno para mi hubo mucho humo, poco juego y mucha suerte.” Esto es algo que también hay que valorar de cara a lo que nos ha ofrecido al pretemporada, quizá el año pasado se logró el objetivo (de milagro y sufriendo como perros contra un descendido, no lo olvidemos) pero ni mucho menos las sensaciones fueron las mejores. Que si, que pasado un tiempo quedan los resultados y no las sensaciones, pero es algo que hay que tener en cuenta.

Creo que los pitos a Nuno del sábado no están justificados, aunque reconozco que le pite, pero lo hice por lo explicado arriba, como también pite a Emery en su momento, Nuno no me gusta como entrenador, creo que no merece estar aquí y que el proyecto que Lim desea realizar estaría mejor en manos de alguien con un mayor bagaje y experiencia. El problema con la pitada del sábado es que no tiene nada que ver con sus habilidades, sino simplemente con su ataque a dos baluartes de la afición como Salvo y Rufete.

Y ese es el problema, que el análisis se queda ahí, parece que para algunos medios, sobretodo los que escuche tras la presentación, lo más importante sigue siendo la salida de ellos dos y no el juego del equipo. El Valencia necesita volver a focalizarse en el juego, en el césped, y empezar a ver que falla sobre él y porque la Roma te paso por encima. Veo muchas críticas a Nuno pero ninguna centrada en el futbol, que es por lo que debemos valorarlo.

Yo salí de Mestalla con muchas dudas, sinceramente, sobre el juego del equipo. Os dejo algunas, porque creo que es algo que hay que analizar. La primera es Enzo Pérez, ¿Qué aporta al equipo? ¿Qué le ve Nuno? No entiendo su entrada en el equipo titular en detrimento de Javi Fuego. El equipo, sin el asturiano, tiene menos equilibrio, se parte y defiende peor. Entiendo que Enzo costó lo que costó y hay que justificar su fichaje, pero si no sirve para jugar debe quedarse fuera. La segunda esta relacionada con el ataque, ¿Tenemos algún argumento ofensivo más allá de los centros al área? El sábado, quitando momentos aislados en algunos contraataques, cuando el Valencia atacaba en estático se limitaba a abrir el balón a un costado y centrarlo buscando la cabeza de un Paco Alcacer que es muy bueno, pero que dista de ser un baluarte aéreo. ¿No hay nada más? ¿Este es todo el futbol que es capaz de desplegar el Valencia? Y muchos más problemas que tiene un equipo donde el único que demostró algo y rindió es Otamendi, alguien que seguramente no empezará la Liga en Mestalla (que ojalá que lo haga) y al que la mitad de la afición le tiene tirria por hacer algo tan legitimo como querer ganar más dinero por su trabajo.



Creo que el Valencia tiene problemas, graves, a nivel de juego, y que nos jugamos la vida en solo nueve días. Creo que el análisis ha de ir más allá de lo extradeportivo y focalizarnos en el césped. Tampoco concuerdo con el discurso que parece afirmar que ver problemas en el Valencia es ser un mal valencianista y criticarlos es poco más que ser el diablo. Pero, pese a ello, los arboles no dejarán ver el bosque y se seguirá dando vueltas a lo mismo una y otra vez.

Y es que Nuno se ha creado el solo un problema, se ha puesto en contra de la afición por unos motivos completamente extradeportivos y que le complicarán su año en el banquillo de Mestalla. Pero no debe quedarse en ello, debe ir más allá, debe buscar el amor de Mestalla en los resultados, y no parece que vaya a ser capaz de conseguirlo. No estar en el sorteo de Champions a finales de mes será una hecatombe que marcará la temporada, y creo que es una opción más que plausible viendo el juego del equipo. Y esto es culpa de Nuno, este es su principal defecto, aunque tonterías como las de Salvo y Rufete sean las que se le echen en cara.


Y fichemos algo, por dios, antes de que acabe el día, no sea cosa que el Mónaco al final nos eche y nos lamentemos toda la temporada.

martes, 30 de junio de 2015

Pisotear el escudo


¿Es el título de esta entrada excesivamente duro? Puede. ¿Me importa lo más mínimo? No. Este es mi blog y aquí pongo los títulos que me gustan ya que, en esta casa, aun mando yo. Aunque bueno, quizá lo de mandar y no mandar sea en estos momentos un tema peliagudo en Valencia, pero bueno…

Al tema. Voy a hablar del tema estrella de la temporada, de la gran noticia de lo que llevamos de verano, futbolísticamente hablando, en la capital del Turia: el fichaje, o no, o lo que sea, de Rodrigo Caio. Y ojo, no voy a hablar de su calidad, que resumiré en que, en mi opinión, no sirve para el Valencia y lo mejor que ha pasado es que finalmente no haya venido. Sino que este artículo va a tratar de otra cosa. Va a tratar del ridículo que ha hecho el club desde que se anunció su fichaje hace diez días.

El problema es que esto no viene de hace 10 días, el problema es que esto viene de hace un año, desde el mismo momento en que Peter Lim, que aún no era dueño del Valencia pero ya hacía y deshacía a su antojo, coloco como entrenador del equipo a Nuno Espirito Santo. Decisión más o menos criticable, pero licita, en el fondo quien se juega su dinero (O eso quieren hacernos creer) es el de Singapur. El problema de esta decisión es que se tomó sin importar lo que había en Valencia y ninguneando a un equipo que llevaba trabajando en el equipo un año y que había permitido a Peter Lim llegar a ser el dueño del club. Y lo más grave de todo, se creó una bicefalia que acabaría rompiendo el club en dos.

Pero donde realmente se fraguo el problema fue en Enero, la renovación de Nunosin ni siquiera cumplir objetivos y dándole poder en una parcela que ya tenía dueño, como era la confección deportiva, aumento esa sensación de bicefalia que acabó por explotar con el fichaje de Caio.

Y llegamos al punto álgido, el fichaje de Rodrigo Caio. Un fichaje que ha sido un despropósito desde el principio y que olía mal desde lejos, pero en realidad este no ha sido el problema, sino que ha hecho que por fin lo que se venía cociendo desde hacía meses acabará estallando, dinamitando de paso la planificación deportiva del equipo. La falsa paz que se vivía entre Nuno y sus “superiores” se rompió con la llegada de un refuerzo que nadie conocía, y que además venia de la mano de ese ser que parece controlar el futbol mundial: Jorge Mendes.

A partir de aquí nada se ha hecho a derechas. Para empezar la reacción por parte de Salvo y Rufete ante la llegada del jugador fue egoísta y desmesurada, sin mirar por el interés del club. Inmediatamente salto a las ondas como se había realizado el fichaje y la falta de lealtad de Nuno. Una actitud despreciable, sí, pero que debería haberse solucionado de puertas hacia dentro. Y eso no fue más que el principio. Guerra en las ondas, guerra en la afición, vuelta a las trincheras y recuerdos de aquella guerra Carboni-Quique que tanto daño hizo al Valencianismo.

Aunque el esperpento, lejos de terminarse, aún no había alcanzado el punto culmen. Lo de la tarde de ayer ya fue, con perdón, acojonante. Tras echarse atrás el fichaje de Caio, tres revisiones mediante, debido a problemas médicos empezó una guerra que ha terminado hoy con la marcha de Salvo, Rufete, Ayala y el resto de la estructura deportiva del club. Pero el problema no es ese, el problema es que durante todo este tiempo el prestigio del club no ha hecho otra cosa que caer y la fama de “casa de los líos” vuelve a planear sobre Mestalla tras unos meses de tranquilidad.



Y ojo, aquí no hay ni buenos ni malos. Ni unos ni otros han estado al nivel que se espera de una institución como el Valencia C.F. Es lo que tienen las luchas de poder, que poco importa para conseguir el objetivo. Y da igual quien gane, porque al final, quien pierde es el Valencia, que ha visto como toda su estructura deportiva salta por los aires en pleno periodo de fichajes y a solo mes y medio de jugarse la vida en la previa de Champions. Más de uno debería hacérselo mirar.

Eso sí, no me gustaría marcharme sin dejar algunas reflexiones que creo que son interesantes. De todo esto se puede hacer algo bueno si por fin se aclara quien es quien en el Valencia y quien toma las decisiones. Si va a ser Jorge Mendes el encargado de la parcela deportiva del equipo, que lo digan, si vamos a convertirnos en otro juguete en manos del portugués la afición merecería saberlo. Simplemente hay que aclarar las cosas. Aunque no interesa, porque con junto al poder llegaría la responsabilidad, y eso es algo que no casa con Mendes. Pero bueno, que no se engañen, la gente no es tonta, sabe quién está detrás de la planificación deportiva, si las cosas no salen, como siempre, se mirará al banquillo. Porque esto es futbol y aquí mandan los resultados.
                                                               
Y si sigue sin funcionar se mirara al palco, aunque el dueño del club no esté ahí y prefiera seguir sin pisar Mestalla. Esto no es una empresa al uso, señor Lim, esto no es un negocio. Dirigir un equipo no es como desembolsar un pastón por los derechos de imagen de Cristiano Ronaldo. Aquí, además de cuadrar los números la pelota debe entrar. Veo licito que haga negocio, veo licito que su amigo Mendes haga negocio, pero asegúrese que la pelota entre o tendrá problemas, porque ahora todo es responsabilidad suya y de la pareja de portugueses a quien ha dado mando en plaza. Los favores a Mendes, con su dinero, dejemos los Caios para el Atlético, que en Madrid estan más acostumbrados.

sábado, 13 de junio de 2015

Se acabó la farsa


Un año les ha durado la mentira. Un largo año en el que aún lograron que hubiera gente que creyera la trola que nos contaron cuando aterrizaron en Mestalla. Aquella farsa que repitieron por activa y por pasiva mientras que los hechos demostraban completamente lo contrario a lo que se empeñaban en repetir. "Amadeo Salvo y Rufete son gente importante en el proyecto". Y un cuerno.

Y eso que hace un año podían haber dejado las cosas claras desde un principio, el club es nuestro y estas son nuestras medidas. Pero no se atrevieron. Notaron el malestar en la afición por la marcha de Pizzi para traer a Nuno, un desconocido entrenador portugués, y no quisieron soliviantar al personal llevándose por delante, también, a dos estiletes del club. El gran artífice de la venta y el hombre que había construido gran parte de la plantilla. Querían hacerlo, necesitaban hacerlo, pero más necesitaban la tranquilidad.

Con el equipo en Champions, sufriendo como unos perros eso sí, y con el horizonte algo más despejado quizá ahora los vientos parecen más propicios. Ya no son unos recién llegados y están asentados en Valencia, la capacidad de maniobra es mayor y ahora no parece tan difícil cumplir con su objetivo. ¿El problema? Las formas. Hacer cosas como el fichaje de Cancelo o de Caio de espaldas a os que en teoría son tus aliados es la peor manera de tomar la decisión. Creo que han optado por forzarles a dimitir, en vez de echarlos, y quiza la estrategia les puede salir mal.

Porque la afición del Valencia no es tonta. Sabe que hay un nuevo dueño, sabe que este puede hacer y deshacer a su antojo, pero sigue teniendo opinión y sigue siendo soberana. Y sabe que si Lim esta aquí es porque Salvo peleo por él y que los grandes fichajes de este año, a saber Mustafi, Otamendi o Gayà (aunque no sea un fichaje) tienen el sello inconfundible de Rufete. Y también sabe que los dos grandes fiascos, Negredo y Enzo, vienen bajo el manto del nuevo dueño y de su Primer Ministro, Jorge Mendes.

Ya hubo malestar cuando en contra de toda lógica deportiva se renovó a Nuno en Enero sin ni siquiera haber cumplido el objetivo y con el equipo en plena crisis deportiva. De nuevo hubo malestar la semana pasada cuando el Valencia pagó un lateral prometedor a precio de realidad (Otamendi costó 12 millones, Cancelo 15..., es de ser imbéciles) y la llegada de un mediocentro brasileño casi desconocido por 12 millones y medio ha acabado por romper la farsa.

El Valencia será lo que Mendes quiera. Da igual que haya mejores jugadores, da igual que haya opciones más baratas, da igual que haya grandes gangas en el mercado. Sin el visto bueno del todopoderoso representante no se realizaran operaciones. Si, con Lim el equipo va a crecer, no lo duden, pero lo hará acompañado del beneficio económico de Mendes. Cuando antes quede claro mejor para todos; es amigo de Lim y se aprovechará de ello en su beneficio.

La cuestión, en realidad, no es que Lim no pueda hacer lo que quiera, está en su derecho, la cuestión es que se nos ha mentido en estos últimos meses haciéndonos creer que en el club había algo más que la mano del representante portugués. Ahora las caretas han caído y hay que tenerlo claro. ¿El problema? Que parece que la estrategia de fichajes va a alejarse de la coherencia y va a pasar al beneficio. Prepárense para ver pasar por Valencia toda clase de jugadores extraños, en operaciones raras para no jugar ni un minuto. ¿Recuerdan a Guilavogui, del Atlético de Madrid? Pues costó diez millones y está cedido en el Wolfsburgo... Es solo un ejemplo.

Por cierto, es curioso que los mismos periodistas que defendieron la importancia de Rufete en el organigrama del club sean los que denuncien que ahora no pinta nada...

miércoles, 20 de mayo de 2015

Fracasar en Almeria


Vuelvo al blog tras un tiempo de desconexión, el Trabajo de Fin de Master obliga, para hacer una entrada cortita y simplemente hablar de mis impresiones de cara al partido del próximo fin de semana en el que el Valencia se juega la vida. Así, sin medias tintas, un resultado en Almería que privara al equipo de competir en la Champions el año que viene sería prácticamente una muerte en vida. ¿Exagero? No.

La temporada del Valencia C.F., en líneas generales, ha sido correcta. Se venía de un fracaso absoluto el año pasado y se ha visto una mejoría que invita al optimismo. Este equipo se ve más hecho y trabajado que el del año pasado y las incorporaciones lo han dotado de una calidad que hacía tiempo que no se veía en Mestalla. Este equipo parece llamado a grandes cosas, sí, pero nada de este importará si el sábado por la noche la clasificación del Valencia marca un triste quinto puesto.

El buen trabajo realizado no se puede negar, como es obvio, pero eso no evita que no entrar en Champions sea un fracaso. Este proyecto se ha vendido como algo faraónico, como algo que aspira a competir por todo (luego uno ve lo que paso en la Copa y le entra la risa) y el primer paso para ello era volver a la Champions League. Es más, y vuelvo a la Copa, la temporada se ha planificado de acuerdo a ello, incluso dejándose llevar en la otra competición. Si tras 38 jornadas en las que solo has tenido que pensar en la Liga no logras el objetivo mínimo no hay otra palabra que fracaso.

La Champions asegura, además, que el proyecto pueda seguir avanzando. En la hoja de ruta prevista para el crecimiento del equipo están los ingresos de la Champions y verse privados de ellos obligaría a que el equipo del año que viene tuviera pocas mejoras respecto al de este año. Exiliarse en la Europa League seria seguir siendo un equipo segundón un año más y tener que conformarse con las migajas. Es por ello que de nuevo sería volver a hablar de año de transición, otro más, y de fracaso.

Pero si por algo sería un fracaso seria por la afición. Hablamos de un afición que ha sido nombrada la mejor de la Liga, que esta ilusionada a rabiar con este equipo, que ha vuelto a llenar Mestalla y que merece volver a competir en la Champions League. Esa afición que ayer aguantó lluvia y frío para comprar una entrada y cruzar medio país para ver a su equipo. Como decía antes en Twitter, si en Almería no se gana será un enorme palo para toda esa gente.

Es por estos motivos por los que afirmo que no ganar el sábado y por tanto no competir en la Champions League el año que viene sería un fracaso. Es por ello que me sorprende seguir leyendo a gente en Twitter con un nivel de exigencia hacia el equipo tan bajo y que parece que cualquier cosa que ocurra está bien. Si, ha llegado Lim y el equipo ha mejorado, si, este no es el Valencia de Llorente, pero no por ello es perfecto. El equipo puede seguir fallando y perder en Almería sería el fallo más gordo de esta temporada. ¿Se merece ser criticado? Por supuesto, faltaría más.

Y en otro orden de cosas, si al final no se juega la Champions. ¿Qué hacemos con Nuno? Se le renovó con un objetivo que no cumpliría… Si es que las cosas hechas con prisas…

martes, 7 de abril de 2015

Fin del sueño en el rio Weser



Cuando un viajero llega por avión a Bremen uno de los primeros edificios que ve, rodeado de bosques y a la orilla del rio Weser, es el Weserstadion, estadio donde juega sus partidos como local el Werder Bremen, equipo de la ciudad y un clásico de la Bundesliga. Por cierto, este sábado jugo contra el Mainz y fue espectacular ver a todos sus aficionados reunidos en las plazas de la ciudad bebiendo y tomando algo antes de ir a ver el partido, ojala se viera ese ambiente en España.

Eso sí, a cualquier aficionado valencianista, como yo, lo primero que se le pasa por la mente cuando se habla de Bremen es Vicente Rodríguez, y de aquel fatídico 29 de Septiembre de 2004 cuando jugando un partido de Champions League en el Weserstadion su tobillo izquierdo explotó y con él su carrera deportiva al máximo nivel. Y es que aquel día, con la salida de Vicente en camilla del campo del Werder Bremen, también terminó aquel Valencia C.F. que sorprendió a todos tanto en Liga como en Europa.

No lo negaré, de aquel equipo del doblete que Benítez logró ensamblar siempre consideré a Baraja como la estrella, el jugador diferente, el jugador que llevamos casi 10 años buscando y aun no hemos sido capaces de encontrar (no se equivoquen, Parejo no es Baraja, ni mucho menos). Pero entre los grandes jugadores de ese equipo, junto a Ayala y Cañizares, si que situaría a Vicente Rodríguez, para mí, y para muchos, el mejor extremo zurdo del mundo en aquel momento.

Y a partir de aquella lesión nada volvió a ser lo mismo, la recuperación no fue la correcta y el jugador entró dentro de una espiral de lesiones y problemas físicos que no solo lastraron su rendimiento sino que psicológicamente le afectó y el miedo a recaer de su lesión acabó por convertirlo en un futbolista con excesivas dudas para rendir a su nivel. Pese a todo siguió en el equipo y curiosamente cuando las lesiones les respetaron siguió demostrando su nivel hasta el final.

Pero el problema de Bremen no fue la lesión de uno de los puntales del equipo, sino que a partir de ahí pareció romperse toda la mística del viejo equipo de Benítez, y a partir de aquí aunque el Valencia, como Vicente, siguió compitiendo, jamás volvió a mostrar la misma capacidad para competir que había mostrado en los tres años anteriores. Todo acabó en Bremen; no solo la gran forma de Vicente, es por eso que pasar por el Weserstadion hace temblar a cualquier valencianista.

jueves, 26 de marzo de 2015

Solidificar el proyecto



Una marea ha invadido el valencianismo desde hace un mes hasta ahora. Una marea de emoción e ilusión derivada de un equipo que, tras un tiempo de incertidumbre, vuelve a ser el de principio de temporada. De un equipo que a falta de 10 jornadas está metido en la lucha por la Liga y que parece haber logrado su objetivo, jugar la Champions, salvo catástrofe. Que si, que ganar la Liga es difícil y más a este Barça, pero bueno, siempre es bonito pelear por ello.

Yo estoy ilusionado. No lo niego. Pero aunque creo que ganar la Liga es una posibilidad, remota, pero una posibilidad, mi ilusión viene por otras cosas. Mi ilusión viene más bien porque tras años de sequía llorentista siento que este equipo puede alcanzar las cotas más altas. Sin exagerar, lo creo firmemente, creo que si seguimos así, pasito a pasito, se puede conseguir mejorar incluso lo que se logró con Benítez al mando (hablo de un trofeo con orejas, sí). Y todo esto en un fútbol mucho más competitivo, a todos los niveles, que el de entonces.

¿A qué me refiero? A algo tan manido y repetido últimamente en Valencia como el proyecto. Algo tan sencillo de entender y que parece que el fútbol ha olvidado dando prioridad a la inmediatez; a que cada temporada es la última. Y no, esto es un proceso, que puede llevar varias temporadas, y aunque las cosas no son perfectas, pueden acabar siéndolo. Porque esta temporada tiene lagunas (de noviembre a febrero hay una enorme) pero el balance, pase lo que pase de aquí a final de temporada, solo puede ser positivo. Y no tanto por lo logrado este año, que ojala sea la Liga, sino por sentar las bases de lo que queda por venir.

Y digo bien, las bases, esa columna vertebral formada Alves, Gayà, Otamendi, André Gomes y Alcacer, sobre la cual se puede construir el resto. Porque ahora viene lo complicado. Ahora viene el momento de decidir cómo maniobrar con esta plantilla para mejorar lo que ya hay sin destrozar lo construido. Porque el Valencia debe sumar piezas tocando lo mínimo posible las ya existentes y sin destrozar lo logrado. Y esto es más difícil que empezar a construir.

Hablo de que van a salir jugadores, espero y deseo que ninguno de los de arriba, y van a llegar nuevos hombres para reforzar el equipo. En el primer caso saldrán algunos con poca importancia en el equipo, pero también lo harán otros que este año, de una manera más o menos clara, han aportado cosas. Y esto es algo que debe hacerse bien para evitar problemas; ya que una mala venta puede ocasionar roces en el vestuario e incluso sensación de traición en algunos de los que se quedan, que pueden sentir que son los siguientes. Porque vender por necesidad o por descarte es sencillo, vender a alguien que vale porque una oferta es buena simplemente para ingresar (Caso Di María en el Madrid, por poner un ejemplo) puede ser mucho más duro.

La otra cara de la moneda serán las llegadas. Quitando Juan Mata, que ojala viniera ya mismo, el resto de nombres que suenan me dan miedo. Explico por qué.  Los que suenan son de un nivel superior al que tenemos, y esto que no tiene por qué ser un problema en sí, puede serlo si los que vienen son, por decirlo de una manera suave, excesivamente egoístas. El Valencia ha conseguido reunir a un grupo de gente con hambre e ilusión y eso puede romperse si de repente metes en el saco a alguien que venga a considerarse más que sus compañeros y que el equipo. Y es por eso que esto puede ser delicado.


Pese a todo mantengo la ilusión, creo que tenemos un grupo de gente en la dirección deportiva que trabaja bien y con idea de lo que quiere. Espero y deseo, además, que pueda lograr que Jorge Mendes no llene esto de estrellitas caras y egoístas que se lo carguen todo. Si esto, que es delicado, se hace bien, creo que habrá Valencia para rato. Confiemos en Rufete. Es su turno.

lunes, 2 de marzo de 2015

Echar las campanas al vuelo




Siempre se ha dicho que la afición del Valencia es bipolar y tiene poca memoria. Que endiosa a jugadores y equipos a los que defenestró hace unos meses y viceversa. También se dice que es exigente, quizá en exceso, pero que sabe premiar a quienes lo merecen. Incluso si se pregunta en Madrid a algunos “valencianologos”, palabra que le robo a mi amigo @ARIAS4EVER , una banda de locos que va a Mestalla cada 15 días a pitar a su equipo porque les pone.

Por suerte esto no es más que una visión, quizá tremendista, pero es imposible negar que la afición valencianista, al igual que gran parte de las del país, gusta de vivir en una montaña rusa continua de emociones, pasando del pesimismo exacerbado a la ilusión completa con menos de un mes de diferencia. La tan manida frase de “Nos gusta quemar la falla” suele aparecer tan pronto como el equipo che encadena dos malos resultados; y al contrario, todos esperamos ganar la Sección Especial cuando encadenamos tres resultados buenos.

Y claro, tras encadenar 6 victorias en los últimos siete partidos el valencianismo esta desatado. Hay ilusión y se nota, la gente tiene ganas de ver jugar al equipo (que luce poco pero sigue ganando) y con el objetivo básico prácticamente asegurado, ya que salvo debacle Unai Emery ni harto de vino nos remonta 7 puntos, no nos queda otra que soñar. Por supuesto, siempre queda gente que sigue mirando a Sevilla asustado, pero bueno, también deben haber cenizos y agoreros.

Desde que Piatti, cuya recuperación da para que la investigue Iker Jiménez, finiquitara a la Real Sociedad el domingo y el resto de resultados de la jornada nos acompañaran no paro de escuchar y leer opiniones de todos los colores. Desde los que ven la tercera plaza ya conseguida hasta los que incluso hablan de ganar la liga sin despeinarse en exceso, como si Real Madrid, FC Barcelona y Atlético de Madrid fueran rivales sencillos. Sinceramente, estoy de acuerdo con la ilusión, pero creo que ponernos metas tan altas es equivocarse.

Y no porque sea un cenizo, sino porque cada vez que osamos sacar pecho y venirnos arriba viene alguien y nos lo parte, y eso a una semana de ir a jugarte la tercera plaza al Vicente Calderón no deja de ser un problema. Porque pensar en que ocurrirá en la jornada 38 a día de hoy es un error que solo puede acarrear problemas a un equipo joven que puede no estar preparado para la presión. Porque si, el Valencia es un grande y debe pelar por todo, pero su plantilla actual, aunque talentosa, es inexperta en estas lides de pelear, a cara de perro, con tres equipos que mal que bien llevan batiéndose el cobre casi 4 años.

Por supuesto que hay que aspirar al máximo, no quiero que se me malinterprete, pero se debe aspirar al máximo sin mirar a lo lejos. Lo importante en estos momentos para el Valencia es centrarse en seguir sumando y ya veremos, cuando falten 4 partidos, donde estamos y a donde podemos llegar. Y no, no voy a nombrar el “partido a partido” de Simeone, ya que considero al argentino simplemente el sucesor de un verdadero grande, de la única persona capaz de hacer que la Selección Española ganará algo, una pena que luego el Marques del Nabo lo estropeara todo. Don Luis Aragonés decía de que el objetivo era: “Y ganar y ganar y ganar... y volver a ganar, y ganar y ganar... Eso es el fútbol”. Y en esto debe centrarse el Valencia, en seguir sumando de tres en tres y lo demás ya vendrá.

Nos queda un final de liga apasionante. Con un equipo capaz de pelear todos los partidos y además sin molestias entre semana, por lo que puede centrarse en la competición liguera y hacer que volvamos a soñar. Pero sin venirnos arriba y sin caer en triunfalismos, poco a poco, con paciencia, sacando los partidos. Si se gana el problema lo tendrá el resto. Porque al final el objetivo, sea el que sea, se cimenta ganando el siguiente partido.

viernes, 20 de febrero de 2015

Gayà, más que un lateral




No quería decir nada sobre José Luis Gayà (con acento abierto por cierto, Marca y otros mesetarios, no es tan complicado) pero creo que al final es un tema del que hay que hablar porque hay un punto de mira de esta venta más allá del futbol que parece que nadie ha visto.
                                                                         
Hay que hacer un esfuerzo por Gayà. No solo porque sea muy bueno, que lo es, sino porque el Valencia CF necesita renovarlo y demostrar que el periodo de Llorente y de regalar jugadores ha terminado. Y eso hay que dejarlo claro a todos los rapiñeros que rodean al club, desde los agentes del jugador, esos Toldrá que nos la tienen jurada, a Florentino Pérez, ese empresario ladrón metido a presidente.

Renovar a Gayà no es solo apostar por el mejor lateral zurdo de la liga, sino es reafirmar que ha llegado un tiempo nuevo y el Valencia tiene capacidad para retener a sus estrellas, incluso las salidas de Paterna. Es finiquitar esa cantinela del Valencia vendedor y dar un golpe sobre la mesa. Ya se perdió a Jordi Alba, ya se perdió a Bernat, no puedes perder a Gayà que además es mejor jugador que estos dos. Es cuestión de orgullo, no tanto de fútbol. Es la necesidad que tiene el valencianismo de dejar de pensar cada vez que ve a un gran jugador en su equipo cuanto podrá sacar su venta o cuanto tardara en venderlo.

Por ello es importante ofrecerle a Gayà lo que desee cobrar, me sorprender oír a gente hablar de su edad o de que acaba de llegar a Primera División para negarle un mayor sueldo al que a día de hoy es el mejor futbolista del equipo, o como mínimo esta en el podio junto a Otamendi y Diego Alves. Siempre me pareció una gilipollez atarnos a un límite salarial, incluso cuando no había dinero, y por tanto me lo sigue pareciendo mucho mas en estos momentos que lo hay. Si un jugador merece ganar un dinero se le debe pagar, el coste por no hacerlo puede ser menos asumible.


Porque no renovarle no supone perder al mejor lateral izquierdo de la liga por 18 millones de euros; y ya no solo porque encontrar un jugador semejante a ese precio es imposible. Que Gayà se marchara al Real Madrid (o a cualquier otro equipo) sería un golpe durísimo para el orgullo valencianista que empieza a renacer. No sería perder al futbolista, sería volver a los miedos y a las inseguridades ante cualquier jugador que destaque. Seria regresar a la epoca de Llorente y las marchas de Villa, Silva y Mata, sería volver a los eternos "Y si...", sería volver a coartar el crecimiento del equipo...

En fin, las consecuencias de una marcha del jugador serian mucho más perjudiciales que el coste que pueda acarrear que darle tres millones Gayà. Y si, puede que otros jugadores se enfaden o pidan lo mismo, pero bueno, esos futbolistas no tienen ni la calidad ni la clase de Gayà. El lateral de Pedreguer es Top y debe cobrar de acuerdo a ello, negárselo es negar la evidencia y ponerle en la puerta de salida. Si el proyecto del Valencia quiere ser grande no puede permitirse perder a Gayà, y no porque sea buen futbolista, es cuestión de orgullo.

domingo, 15 de febrero de 2015

Cuando con poco te basta



Hoy se ha vivido un partido en Mestalla que ejemplifica perfectamente lo que es la liga española. Un Valencia con el esfuerzo justo ha sobrepasado a un Getafe que tiene mimbres para dar guerra pero al que le falta calidad y clase para ser capaz de levantar partidos con solvencia. Porque hoy el Valencia gana por calidad pura y dura, porque enfrente de los Feghouli, Piatti o Negredo solo esta Sarabia, el mismo que te ha perdonado la vida a poco del final.

Y el problema del Getafe es el mismo que el de otros 13 equipos de Primera División, todos los que se encuentran por debajo del Málaga en la clasificación en estos momentos (quizá quitaría al Espanyol de esta lista). Son equipos ordenados y muy bien armados (Ole el trabajo de Quique Sánchez Flores en el Getafe respecto a esto) pero a los cuales se les nublan las ideas en tres cuartos de campo porque no tienen ningún jugador que sobresalga.

Esa clase baja de la Liga que sufre porque tiene que competir contra equipos que, en el mejor de los casos, les triplican en presupuesto, y además cualquier equipo de la Premier, o incluso de la Championship, les roba futbolistas porque a nivel económico les pasan por encima. Son esos a los cuales que Tebas hable de “Liga de las estrellas” les suena a insulto, ya que en esta liga la calidad desaparece cuando bajas del octavo puesto.

Esta falta de calidad es la que hace que el Valencia saque partidos como el de hoy adelante, gracias al oficio y a la calidad diferencial que tienes frente a esa clase baja que bastante tiene con aguantarte el empate y rascarte un punto. Y sí, estoy de acuerdo que la diferencia entre un gran equipo y un buen equipo es que el grande saca los partidos adelante sin jugar bien y eso es algo que me gusta de este Valencia. Pero no estaría de más que el equipo mostrará una mayor superioridad en estos partidos.

Porque igual que hoy ganas en otras ocasiones no lo harás, o no lo has hecho, mejor dicho. Y es que el equipo necesita poco para ganar, pero ese poco hay veces que no aparece, sobretodo fuera de casa, y es el gran causante de que tengas que pelear por las migajas contra el mediocre Sevilla de Unai Emery. Porque siendo realistas este Valencia es capaz de mucho mas, lo ha demostrado contra Atlético, Real Madrid o Sevilla, es por eso que luego duele mucho más no verle dominar partidos contra equipos muy inferiores a los nombrados.


Y sí. Los resultados mandan y el equipo está en disposición de cumplir los objetivos marcados, pero de haber empujado un poco más y de haber encontrado soluciones para sacar adelante ciertos partidos el objetivo podía estar asegurado y soñar con mayores metas. Supongo que habrá gente que esté contenta con lo visto hasta ahora, pero yo, aunque lo estoy, estaría encantado de ver mucho más, y no es una locura, el equipo es capaz de hacerlo, lo ha demostrado más de una vez. 

miércoles, 14 de enero de 2015

Renovación de Nuno: Buen concepto, mala ejecución



La renovación de Nuno es un error. Y no por lo de ayer, o como mínimo no solo por lo de ayer, sino porque en ningún momento se ha ganado el derecho a ser entrenador del Valencia para las próximas tres temporadas. No sé qué análisis se ha hecho, o si se ha hecho un análisis siquiera más allá de “Lo dice Jorge”, pero el análisis es errado.

Falta de méritos


Como con cualquier cosa que pasa alrededor del Valencia últimamente el entorno se ha dividido en dos. Los que ven la decisión apropiada y los que no la ven. Los primeros defienden que hay que confiar en el entrenador y dotarlo de un proyecto a largo plazo, mientras que los segundos consideran esta decisión precipitada y que hay que esperar antes de decidir en manos de quien se coloca el Valencia los próximos tres años.

Con los primeros comparto el concepto, pero no así la ejecución. Me explico. Creo en los proyectos largos, creo en la confianza en un entrenador y creo que es necesario dejar pasar el tiempo antes de valorar la validez o no de alguien. Pero eso no quita que no crea que la opción de confiar ya con Nuno sea la correcta.

Me explico. Si en vez de llamarse Nuno se llamara Mourinho o Capello no tendría ningún problema con darle un proyecto a largo plazo. Ya lo explique una vez, es importante contar con entrenadores consolidados si se quieren lograr objetivos. Es por esto que no entiendo el amor que ha cogido el Valencia a confiar en entrenadores en proyección y darles un “Master de Entrenamiento en un Grande”. Antes el dinero era un problema, ahora no lo es, a principios de año debió de apostarse por un gran entrenador, había opciones, no se hizo porque no se quiso.

Sin director de orquesta


Así que el problema no es tanto de confianza en el proyecto sino de confianza en Nuno. Creo que a día de hoy no ha demostrado merecer la confianza que a priori se le ha dado. Seis meses no son suficientes para ganarse el derecho a dirigir el proyecto de un Valencia que aspira a las cotas más altas. Ni mucho menos sus logros anteriores, que no pasan de temporadas muy meritorias, pero no exitosas, con un equipo anodino de la liga portuguesa.

La confianza es importante. Un entrenador la necesita. Pero también la necesita un equipo antes de confiar en un entrenador. El Valencia debió esperar, como mínimo hasta final de temporada y a partir de ahí hacer balance de si de verdad Nuno merecía la confianza ofrecida. Esto es algo lógico, extrapolando a la vida diaria, si yo entro a trabajar en una empresa con un contrato temporal ellos se esperan a ver si valgo antes de ofrecerme más confianza y un contrato fijo. Es de lógica.

Y que no me vengan con objeciones como sé que se hace para dotar de apoyo al entrenador u otros “inmateriales”.  La decisión se ha tomado de manera temprana y sin pensar en las consecuencias. Ya se ha visto, como mínimo en Copa, que Nuno está muy lejos de ser ese entrenador consagrado que muchos queremos que dirija nuestro proyecto. ¿Debe irse ya? No, ni mucho menos, a día de hoy no ha dado motivos para la destitución, simplemente se le ha renovado demasiado pronto.


Lo peor de todo no es eso. Lo peor de todo es que con renovación o no si pierde cuatro partidos se ira a la calle, que es lo que tiene el fútbol, y toda esa confianza, paciencia y otras drogas simplemente servirá para costarle más dinero al Valencia por su finiquito. Dinero que con total seguridad acabará, en parte, en los bolsillos de Jorge Mendes.