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lunes, 22 de febrero de 2016

Évole, otro publirreportaje con patas



Pensaba volver al blog tras casi un mes con otro texto sobre una curiosidad histórica, bastante más trabajado que este, y que tengo a medio terminar. Pero la actualidad ha mandado y hoy os dejaré con este texto, bastante más corto del que pensaba escribir, y más adelante os ofreceré el texto proyectado para hoy, así que no dejéis de estar pendientes de vuestras pantallas.

Ayer Salvados volvió a ser Trending Topic en Twitter de la mano de su programa #FashionVictims donde Jordi Évole, de nuevo, nos volvió a mostrar su enorme preocupación por las condiciones de vida de la clase obrera mientras hacía malabares para no pronunciar la palabra capitalismo durante todo el programa, que una cosa es hablar de lo mal que esta deslocalizar la producción y otra dudar de la base del sistema… Jordi Évole, esa mentira progre a la que muchos de “izquierdas” adoran como a Ana Pastor o Risto Mejide…

Leía en Twitter ayer por la noche una reflexión que me gustaría hacer mía, decía @FreedomForReal que Jordi Évole llamaría dictador a cualquiera que decidiera  nacionalizar Inditex. Y es que una cosa es hacer denuncias en televisión y otra muy distinta empezar a poner soluciones que salgan de las ideas principales del capitalismo, porque entonces los beneficios bajan… Y no olvidemos que las televisiones son empresas privadas. Ayer se buscaba más bien un “Pobrecitos” al pensar en los camboyanos que en una posible solución a sus problemas. Ya se sabe, el morbo da dinero.

Aunque lo peor de todo el programa fue el final, cuando la ingeniera textil María Almazán, salía a hablarnos de Latitude, su empresa, y a contarnos como habían empezado a crear ropa “sostenible” en Galicia y como era posible producir en España ropa, fue en ese momento cuando descubrí que todo lo que estaba viendo no era más que un publirreportaje de Latitude. Además una muy oportuno ya que curiosamente ayer empezaba un Kickstarter para buscar financiación. Detrás de ella hay distintas iniciativas de capital riesgo y la Xunta de Galicia, quien no quiera ver la relación es que ha cerrado los ojos.


Sobre cerrar los ojos saben mucho los otros dos grandes protagonistas de la noche de ayer, Juan Ramón Rallo y Daniel Lacalle, los dos adalides del liberalismo español, que tardaron poco a salir a la palestra a defender a Amancio Ortega y con ello al resto del sistema que se encargan de defender. Con su teoría económica en la mano la deslocalización a países del tercer mundo trae a estos países progreso, lo cual es bueno, pero no pasa de ahí. El problema es que ese “progreso” es meramente económico y no viene acompañado de condiciones laborales dignas o derechos laborales. Eso sí, esto en el fondo y con su teoría en la mano es lo mejor que podía pasar, sin trabas gubernamentales el capitalismo en su estado más puro puede florecer. Esto nos debería hacer pensar, el liberalismo trae las condiciones de trabajo del Sureste Asiático, sueldos bajos, muchas horas y explotación laboral; no les dejemos lograrlo. 

jueves, 11 de diciembre de 2014

Mi problema con Juan Rallo



Esta mañana, gracias a esos maravillosos retwits que nos ofrece de vez en cuando @masaenfurecida y con los cuales conocemos a distintas especies de la fauna ultraderechista española he descubierto a @ArturoGVilla, otro de esos liberales con mucha corbata y poca vergüenza que parecen florecer a partir de las universidades privadas con el único objetivo de atacar la Educación Publica, que educa a otros que, a diferencia de ellos, no pueden pagar para ello.

En fin, su timeline es para echarle un ojo, y echarse a llorar, pero no es la cuestión, simplemente se dedica a repetir como un loro lo que otros le han dicho que diga. Y cuando se lo recuerdas contestan de malas maneras y con insultos, esa es la educación que reciben a tan alto coste.



 Juan de Mariana


En fin, este señor no tiene para mucho más, así que me gustaría hablar de otra persona que aparece en la conversación como Juan Ramón Rallo (@juanrallo). Doctor en Economía y Director del Instituto Juan de Mariana. He tenido diversos encontronazos ideológicos con él en Twitter pero he de reconocerle una cosa que el espécimen de arriba no tiene, y es que es una persona educada y con la que se puede hablar y discutir. No comparto sus ideales, pero no me molesta tener una discusión con él, se le ve un hombre inteligente e incluso hay facetas suyas que admiro aunque no comparta su visión de la economía.

Mi problema con Juan Rallo y su Instituto es diferente. Defienden una visión neoliberal de la economía donde contemplan la completa desaparición del estado y la asunción de sus competencias por parte del sector privado. Bueno, esto en realidad no es del todo cierto, necesitan de un estado y de sus cuerpos de seguridad para mantener sus propiedades.

En mi opinión esto es locura, y me explico. Soy un partidario de la economía de mercado y defiendo el sector privado en muchas de sus facetas, pero considero que sin un control correcto desde el gobierno las cosas se descontrolan. El mejor ejemplo es esta crisis, nadie puso frenos al mercado y ha acabado por cargarse la economía entera. Obviamente con esta idea no todos han perdido, hay gente que ha ganado y que obviamente defiende las ideas liberalistas del Doctor Rallo.

El principal error que veo a su doctrina es en dos sectores, la educación y la sanidad. Soy socialdemócrata y creo en la educación y la sanidad públicas y universales y no contemplo que esto sea posible dentro del sector privado. Dejar entrar al sector privado en estos sectores exige añadir a la ecuación la rentabilidad, y ojo, es posible ser rentable en estos sectores, la Quirón o gente como nuestro amigo de arriba demuestran que siempre habrá gente dispuesta a pagar por ello. El problema es otro, el problema es que en el mismo momento en que entra la rentabilidad en juego desaparece la universalidad. La rentabilidad exige que haya gente que pague por el servicio por lo que deja de ser un derecho.

Y esto tiene un efecto tremendo sobre un país. En el mismo momento en que negamos la sanidad y la educación a la gente que no puede pagarla podemos entrar en problemas como que la gente se muera por no recibir un tratamiento de Hepatitis C o que los más desfavorecidos no puedan entrar en el mercado laboral porque no tienen la preparación necesaria. ¿Nos suena? Cada vez que le comenté a Rallo esto me salió con distintos ejemplos que al final acababan en lo de siempre, en préstamos a estudiantes y seguros de sanidad privados.

Todo esto tiene simplemente un motivo. La sanidad y la educación son un nicho de mercado tremendo que aun el sector privado no ha sido capaz de explotar como ellos quisieran. Detrás de todo simplemente se esconde el interés de acabar con los servicios públicos para lucrarse con ellos. Y por ahí ya no voy a pasar. Diga lo que diga estos economistas convertidos, prácticamente, en una secta.

Conclusión



Y para terminar dos detalles. El Instituto Juan de Mariana afirma en sus estatutos que se niega a recibir subsidios públicos de ese estado que odian. Curiosamente Esperanza Aguirre les subvencionó y los premió en diversas ocasiones siendo Presidenta de la Comunidad de Madrid, además en circunstancias bastante “extrañas” por no decir otra palabra muy de moda en estos días. Esto lo podemos ver aquí y aquí. Y el último detalle de todos, como era de esperar y emulando a otras sectas cuando no les gusta lo que escuchan simplemente rehúyen la discusión.