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miércoles, 9 de marzo de 2016

La importancia de la palabra


No es la primera vez que trato en este blog sobre temas relacionados con los problemas de la izquierda para encontrar un discurso valido y que llegué a los trabajadores. Y es que si en un momento pasado hablamos de cómo el Frente Nacional Francés conseguía avanzar electoralmente con muchas ideas, sobretodo en la vertiente económica, que podían considerarse de izquierdas la más que previsible victoria de Donald Trump en las primarias republicanas estadounidenses con unas ideas que cuadrarían perfectamente en cualquier partido de izquierdas (otras no, obviamente…) no deja de apoyar la teoría.

Pero hoy vengo a hablar de otras cosas. Ayer, día 8 de Marzo, fue el Día de la Mujer Trabajadora, y quizá debería haber subido este artículo ayer, pero quería dejar pasar el tiempo porque quería realizar un pequeño experimento que os mostraré al final. Por ponernos en contexto, el día 8 de Marzo conmemora la lucha de todas las mujeres trabajadoras por conseguir la igualdad respecto a los hombres. Con ello se busca homenajear todos los avances conseguidos y reclamar todos los que quedan por conseguir.

Es importante esto último. El 8 de Marzo no es el “Día de la Mujer”, sin más, es el “Día de la Mujer Trabajadora”. No es una celebración, ni motivo de júbilo, ni nada parecido a cualquier otra fiesta del Corte Ingles. Es por ello que ayer tuve distintas discusiones, tanto en Twitter como en otros medios, sobre la importancia de la última palabra, porque no es posible separar esta reclamación de igualdad de otras semejantes basadas en la lucha obrera. Porque la opresión es inherente al sistema capitalista y no es posible librarse de ella sin terminar con él también.

Es por ello que actos como los famosos carteles de Podemos, más allá de la poca consideración de poner a hombres como sus protagonistas, no son más que propuestas que complican la lucha. La eliminación de la palabra trabajadora en unos carteles de una formación que dice llamarse de izquierdas es un error enorme, incluso una traición. Pero no debería de extrañar a nadie, es otro paso más hacia la eliminación de cualquier referencia a la lucha obrera en la política “oficial”. Es más importante cambiar el nombre al Congreso de los Diputados que plantearse que hacer para lograr una igualdad real… Porque claro, cuando empiezas a plantearte cómo lograr dicha igualdad los pilares del sistema capitalista se tambalean, y eso no interesa a nadie, ni siquiera a los “progresistas”.

 Y para terminar el pequeño experimento, ayer publique en Facebook dos comentarios sobre el tema. Uno bastante neutro, simple, políticamente correcto, y sencillo de leer y digerir. ¿Conclusión? Éxito tremendo. Muchos Me Gusta y Compartidos. Es fácil de compartir y no se “moja” en exceso. Un tiempo más tarde publique otro escrito, más complejo, y escrito por Lenin, donde se incluían otras ideas quizá con menor aceptación política. ¿Qué ocurrió? Comparad los números…





lunes, 19 de octubre de 2015

La sorpresa de lo que debería ser comúm



Que en un país democrático sea noticia que dos líderes políticos se enfrenten en televisión y en prime time no debería de ser noticia; pero curiosamente lo es, porque este país es así, de pandereta. El debate de ayer entre Albert Rivera y Pablo Iglesias, los dos líderes de la llamada “Nueva Política”, en Salvados ha sido un éxito rotundo, no solo de audiencia, sino en repercusión e importancia. Esto da lugar a distintas conclusiones.

La primera, y creo que más importante, es que se vio ayer a dos políticos que tienen carisma y liderazgo; algo que no debería ser noticia pero que en España lo es. Solo hay que recordar que en las anteriores elecciones los dos grandes candidatos eran Rajoy y Rubalcaba… Lo peor de ello es que uno sigue estando en la pomada y el otro ha sido sustituido por un teleñeco, de muy buen ver, pero que a pesar de su clara mejoría desde que empezó sigue sin poder acercarse, ni siquiera de lejos, a Iglesias y Rivera.

Y esto da pie a otra reflexión. El debate de ayer fue un gran ejercicio democrático, sentarse a discutir alrededor de una mesa y poner en negro sobre blanco las propuestas de uno y otro creo que es algo muy sano. Es por ello que no puedo sino lamentar la ausencia de otros políticos en esa mesa, no solo los dos del PP y el PSOE, sino a otros como Alberto Garzón, de IU, o a Andrés Herzog, de UPyD (Vale que el partido no pinta ya un pimiento, pero como abogado Herzog está dentro de la acusación en casos como el Caso Bankia). Eso sí, solo imaginarme a Rajoy cara a cara con esos miuras me da entre risa y vergüenza, si ya sufrió en una entrevista con Alsina no me quiero ni imaginar ante otros rivales de mayor entidad. Aquello hubiera sido un Brasil-Alemania.

Lo curioso es que los partidos que no estuvieron en la mesa del bar con Jordi Évole sí  que estuvieron presentes luego, en el debate que siguió al debate y donde encontramos a los seis grandes partidos españoles (Aunque IU y UPyD estén de capa caída) discutiendo sobre lo mismo de siempre. Fue interesante verlo después ya que el contraste no pudo ser más marcado. Pasamos de un debate donde ambos presentaron ideas y propuestas propias a otro más típico, donde volaron puñales y ataques sin que nadie fuera capaz de articular un discurso como si hicieron Rivera e Iglesias, incluso sus segundas espadas quedaron en entredicho durante el segundo debate. Por cierto, que Pablo Casado sea la voz del partido del gobierno dice mucho de este país, lamentable.

No voy a entrar a discutir las propuestas de ambos, ya que creo que a nivel ideológico tienen grandes diferencias, pero sí que me gustaría destacar algo que ocurrió al final del debate, cuando obligados por Évole a responder si o no a una batería de preguntas nos encontramos con muchas similitudes; tanto fue así que incluso Iglesias bromeo con presentarse juntos a las elecciones. Y esto es lo importante, quizá la manera de hacerlo pueda cambiar, pero en el fondo hay una serie de problemas que la democracia española debe atacar y que no son cuestiones partidarias, sino de sentido común, y esto es algo en lo que ambos están de acuerdo. Puede ser una manera de hallar el consenso necesario para cambiar las cosas; aunque sea en unos puntos básicos. Ambos son una buena noticia para el país.

Quisiera terminar con un par de reflexiones dentro del campo televisivo. 5,2 millones de espectadores y un 25,2% de audiencia, doblando a Gran Hermano y dejando claro que hay esperanza para los que consideramos que solo se hace televisión de mierda en este país. Y por cierto, y ya para terminar, supongo que a los líderes de RTVE española se les caerá la cara de vergüenza luego de lo de ayer… Esto es lo que debe hacer una televisión pública, y no seguir dándole dinero a imbéciles como Bertín Osborne.

miércoles, 27 de mayo de 2015

¿Y ahora qué?


Se acabó el espectáculo. La fiesta de la democracia se celebró el pasado domingo y para sorpresa de todos la izquierda, por fin, ha dado un vuelco electoral y pese a presentarse fragmentada y dividida será capaz, si logra alcanzar pactos, de gobernar en las plazas más importantes del panorama político español. Ahora, una vez terminado todo y en vistas a una cita mucho más importante en Noviembre, o incluso antes visto el descalabro del partido en el gobierno, todos los partidos empiezan a calentar motores para la batalla final. Pero si, primero hay que sacar las conclusiones acertadas de esta primera escaramuza y preparar las estrategias para asaltar la Moncloa.

Los que primero deben empezar a reaccionar deben ser los perdedores. Si, los perdedores. Digan lo que digan La Razón y otros medios afines el gran perdedor de la jornada del domingo fue el Partido Popular, que ha visto como se escapaban casi tres millones de votos y con ello las posibilidades de gobernar en todos los lugares que controlaba, incluso en plazas tan fuertes como Madrid o Valencia, bastiones conservadores desde principios de los noventa. Y es que aunque Esperanza Aguirre trate de salvar los muebles lanzando cantos de sirena al PSOE la realidad es que el PP va a tener difícil gobernar gracias a pactos. ¿El motivo? Parece que todos y cada uno de sus contrincantes en la arena política está dispuesto a todo por desalojarlos de cualquier gobierno.


Si soy sincero, creo que poco margen le queda al PP en estos momentos para tratar de salvar los muebles de cara a las generales. En estos momentos solo una mayoría absoluta les permitirá seguir en la Moncloa y tal como está el panorama político es algo con lo que no van a poder contar. Además el salvavidas que lanzaron al agua en forma de Ciudadanos y ese fascista reconvertido a persona de centro llamado Albert Rivera tampoco ha convencido al electorado. Demasiada naftalina. Así que supongo que de aquí a Noviembre veremos maniobras y contramaniobras para tratar de salvar los muebles, pero hay demasiada mierda en los cajones para que esto sirva de algo. Rajoy sobrevivirá, es su especialidad y además sus mayores rivales han perdido cualquier opción a plantar cara tras la debacle en las autonómicas, pero nada podrá evitar que sufra su tercera derrota en unas generales; se le está poniendo cara de Javier Arenas ya.

En cuanto al Partido Socialista, gran vencedor de las elecciones más allá de las candidaturas de izquierdas, recuperará plazas como el Pais Valenciano o Castilla La Mancha y además entrará en el gobierno de ciudades importantes como Madrid, Barcelona o Valencia de la mano de formaciones de izquierdas. En estos momentos la estrategia del PSOE de Sanchez solo puede ser una, ser fiel a la izquierda, alejarse de la poltrona y mantenerse junto a sus bases. Cualquier intento de separarse de esto y pensar en pactos con fuerzas de derechas basados en la "Responsabilidad de estado" sería un error. El PSOE ha logrado, como mínimo en apariencia, alejarse de la imagen de ser una marioneta más del PP. Seguir con esa estrategia es el camino, bueno, y evitar que Esperanza Aguirre les vuelva a birlar un gobierno sobornando a sus diputados...

Por orden voy a pasar al tercer partido del país hasta estas elecciones y que ha sufrido una debacle increíble, Izquierda Unida. La coalición de izquierdas solo ha sido capaz de conservar poder autonómico en Asturias y en otros lugares como Valencia o Madrid se ha visto fuera de las Cortes simplemente por la injusta ley del 5%. Pese a todo han logrado mantener poder municipal y tienen presencia en muchas ciudades del pais. Eso si, esto debe ser una llamada de atención y por suerte parece que Alberto Garzón lo ha entendido a la primera. El camino es la unión de la izquierda, la confluencia popular. El pacto y el entendimiento serán claves de cara a un triunfo de la izquierda en Noviembre.

Hablar de Ciudadanos es hablar de un fracaso. Darle una limpieza de cara a la derecha y aderezarlo con el yerno perfecto no ha servido para salvar los muebles del PP y aunque desde todos los medios se trato de vender al partido como una fuerza emergente las urnas han demostrado que no es así. Una comparación entre sus resultados reales y los resultados pronosticados por las encuestas nos dan una idea del globo hinchado en el que se habían convertido. Se imaginaban como una fuerza clave en la gobernabilidad de la mayoría de lugares y al final han resultado un cero a la izquierda en todos los lugares. Lo dicho, fracaso absoluto. Y no solo eso, sino que además se han visto en un dilema grave que puede afectarles de cara a las generales. Apoyar al PP o al PSOE en Andalucía y Madrid puede suponer una marcha de votos según el color elegido; y esto es algo que por ahora no se pueden permitir.

Decir que Podemos ha ganado estas elecciones cuando no ha logrado vencer en ninguna autonomía, aunque tiene presencia en todas, y no se presentaba a las municipales es arriesgado. Pero al final candidaturas a las que han dado su apoyo gobernaran las dos ciudades más importantes del país y en otras serán decisivas para la gobernabilidad. El proceso que empezó en el 15M hace unos años ha culminado con una victoria decisiva en estas elecciones que además ha abierto una nueva fase en la política de este país. ¿El siguiente paso? Presentar una candidatura seria de cara a las generales y tratar de unir bajo su estela al máximo de fuerzas de izquierda posible. Tras el 24M hablar de ver a Pablo Iglesias en la Moncloa es menos arriesgado.

Una vez repasados los partidos a nivel nacional me gustaría hacer un inciso sobre una fuerza valenciana que ha logrado un gran resultado. Hablo, como no, de Compromis. El trabajo bien hecho ha tenido su premio y su genial oposición al Partido Popular y sus corruptelas en Valencia les ha permitido obtener la Alcaldía de Valencia y ser un actor clave en la reconquista de la Generalitat por las fuerzas de izquierdas. Ahora llega el gran momento, las elecciones generales. De obtener los mismos resultados lograrían 7 diputados en Madrid. La duda es, ¿Vale la pena lograr estos diputados o será mejor confluir con otras fuerzas y lograr un mayor poder? Es algo que deben de plantearse lo más pronto posible.

martes, 24 de febrero de 2015

El castigo al talento


Te pueden gustar más o menos. Puedes compartir sus ideas o no. Puedes llegar incluso al amor o al odio. Pero es imposible que alguien niegue que Albert Rivera y Pablo Iglesias se han convertido en las dos grandes revelaciones políticas del último año. Hablamos de los lideres de dos partidos que hace un año o no existían o eran un partido pequeño y limitado a Catalunya y que se han convertido en doce meses en la segunda y la cuarta fuerza política según las últimas encuestas. Y aunque hoy no estarán presentes en el parlamento durante el debate del estado de la nación son, a día de hoy, dos de los grandes líderes del país.

Dos lideres carismáticos


Por supuesto, visto su éxito es imposible negar que tienen cualidades políticas y sirven para esto. Sus estilos son diferentes, uno es vistoso, grandilocuente y disfruta con las masas y la discusión, es en un atril o frente a su rival donde se siente cómodo, el otro es un político mas de salón, de distancias cortas, pero capaz de convencer con un discurso calmado y sosegado. Son diferentes tipos de carisma, obviamente, pero no se puede negar que son unos políticos carismáticos, quizá los lideres mas carismáticos desde la marcha de Julio Anguita, Felipe González o Adolfo Suárez.
                                                            
Son los representantes de una nueva generación. De una generación que no vivió la transición y que ha crecido en democracia. Son los representantes de una nueva política, donde la gente joven (36 años Iglesias, 35 años Rivera) ha decidido tomar el mando del país. Son junto a Alberto Garzón, que solo tiene 29 y al que no me gustaría dejar fuera, los grandes exponentes de una nueva manera de hacer las cosas. Entonces la pregunta es, ¿Porque no incluí a Garzón, al que admiro y al que votaré en Noviembre, desde el principio? Porque el motivo de este articulo no es hablar de recién llegados a la política, sino hablar de los recién llegados gracias a un partido nuevo. Y Garzón, líder de Izquierda Unida, no milita en un partido nuevo.

Dos carreras paralelas


La reflexión de hoy es otra, muy diferente, y está basada más bien en el paralelismo que guardan las carreras políticas de ambos. Iglesias, relacionado desde joven con ambientes y medios de izquierdas y asesor de Izquierda Unida decide, tras ver que este partido no le ofrece aspiraciones de poder saltar al ruedo con un nuevo partido y fundar Podemos, con el que solo cinco meses después dará la gran sorpresa en las Elecciones Europeas al conseguir  5 escaños. Enfrente Rivera también vivió una situación parecida; desencantado con el Partido Popular de Catalunya , donde militaba en sus Nuevas Generaciones, decide abandonarlo e integrarse en la Plataforma Cívica Ciudadanos de Catalunya. Tres meses después, en su Congreso Fundacional como partido, es elegido presidente de la formación.

Es decir, nos encontramos con dos hombres que tras haber tenido relación con partidos tradicionales decidieron abandonarlos y empezar  a trabajar para conseguir transcendencia política con nuevas organizaciones. Su éxito salta a la vista y en estos momentos se han convertido en la referencia de los desencantados con las viejas maneras de hacer política. Además lo están haciendo robando votos e importancia a las organizaciones de las cuales proceden, logrando que muchos de sus simpatizantes pasen a apoyar a estos nuevos partidos, que solucionan mucho mejor sus problemas.

En una política como la española, con líderes lamentables en los últimos años como Mariano Rajoy, José Luis Rodríguez Zapatero, Rosa Diez o José María Aznar, sorprende que nadie fuera capaz de ver la habilidad y el potencial de estos dos hombres que a fuerza de talento han revolucionado la política y se han convertido en los nuevos referentes de la izquierda y la derecha. Tanto es así que no es difícil imaginar que en un tiempo puedan convertirse en Presidente y Jefe de la Oposición si verdaderamente la tendencia de crecimiento continua como hasta ahora, desplazando al PP y al PSOE de su poltrona.

Castigo del talento


Pero la reflexión es otra, ambos estaban relacionados con viejas formaciones y ambos se dieron a conocer en ambientes políticos. ¿Nadie vio que con lideres así seria mucho mas fácil alcanzar el poder en dichas formaciones? ¿Cuál es el funcionamiento interno de un partido? ¿Cómo es posible que alguien con tanto talento no destacara y llegara a sitios de responsabilidad? Quizá esta es la primera pregunta que muchos de los antiguos partidos deberían hacerse, algo se ha hecho mal cuando nadie vio que quizá con estos hombres al mando y no con mediocres como Pedro Sánchez o Mariano Rajoy seria mas fácil ganar unas elecciones.  Y si, se que Pablo Iglesias no tuvo nada que ver con el PSOE, sino con IU, pero estoy seguro que dentro del PSOE habrá gente con mejor habilidad que Sánchez.

O quizá esa es la respuesta, que en un partido político es mas fácil ascender siendo mediocre y no molestando que siendo genial, ya que tu genialidad puede ser un problema para quien esta arriba de ti. ¿En serio imaginan a toda la maquinaria del PP y el PSOE, corrupta y podrida, elevando a un joven a los altares si con ello pusieran en riesgo su poltrona? Miren la que se ha liado en el PSM cuando Sánchez, que de revolucionario y genial tiene lo justo, ha pretendido quitar de en medio a gente como Tomas Gómez...

Para terminar, parece que las cosas cambian y algunos empiezan a aprender. El ascenso de Garzón a los altares de Izquierda Unida tras la llegada de Iglesias y Podemos es un halo de esperanza, es posible llegar arriba de una formación antigua si hay capacidad para ello. Pero sigue sin ser fácil, los problemas de vividos en la federación madrileña del partido lo atestiguan.

martes, 9 de diciembre de 2014

¡Que viene Podemos!



Tras dos entradas de fútbol voy a cambiar de tercio y hablar un poco de política. Todo esto viene por este tweet de Quique Peinado (@quiquepeinado) en el que comentaba el vídeo
que tenemos a la derecha. Por cierto, si no lo seguís os recomiendo que empecéis a hacerlo, es una cuenta muy buena.
                                                 
El clip es cortito y es una pequeña escena de la película de Mariano Ozores “¡Que vienen los Socialistas!” estrenada en 1982, en pleno cambio político en España y la llegada de Felipe González al poder. Era una sátira de la política española y en ella veíamos como un grupo de políticos de las viejas formaciones del poder establecido trataban de ganarse los favores del representante socialista de la localidad por miedo a perder sus privilegios. Curiosamente 32 años después la película sigue igual de actual, aunque los de la rosa sean ahora unos de los más asustados ante la llegada de un nuevo jugador que planea arrasar con todo.

Llega Podemos


Alfonso XII
La irrupción de Podemos como fuerza política dispuesta  a gobernar, a tomar el cielo por asalto como dijo su Secretario General parafraseando a Marx, ha golpeado duramente los cimientos del Régimen de 78. El pactismo implícito entre ambos partidos reconvertidos en los Canovas y Sagasta de otra Restauración Borbónica, aunque esta vez de hace un siglo. Es curioso, y da para análisis, como en este país la Monarquía Parlamentaria es incapaz de crear una democracia.

De vuelta al vídeo oímos como uno de los contertulios propone “Cerrar filas, reconstruir el partido, olvidar rencillas y limar diferencias”. Estrategia que vemos que ambos, PP y PSOE, tratan de seguir para mostrarse como algo serio frente a los recién llegados. Por otro lado, y más importante, otro propone “Fomentar la mayoría natural” apoyándose en dos grandes opciones, la izquierda y la derecha, y un pactismo pacifico como el que comentábamos anteriormente. El final del vídeo, por otra parte, muestra otro fenómeno político, en el que vemos como personas que deberían entenderse en vez de hacerlo se ven divididas por pequeñas rencillas. Como nuestra izquierda.

En el fondo no es más que un vídeo. Un vídeo corto de una escena de una película. Pero hay que ver lo que bien que representa a nuestra clase política, y tiene 32 años… Y es que en este país las cosas cambiar, cambian poco.