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jueves, 29 de octubre de 2015

Una apuesta por la juventud


Hoy vuelve el Calcio al blog, y además lo hace de la mano de un histórico, la Unione Sportiva Pro Vercelli Calcio. Vale, supongo que a más de uno no les sonará así de primeras, pero en los inicios del fútbol en Italia fue uno de los grandes, al nivel del Milán o el Inter en aquella época. No hay más que ver su palmarés, con siete ligas, vale que todas ganadas entre 1908 y 1922, pero bueno… También grandes jugadores han lucido sus colores, siendo Silvio Piola, tercer máximo goleador en la historia de la selección italiana y bigoleador en la final del Mundial de 1938 que Italia ganó en casa, el mayor. Imaginaos si es grande que los estadios del Pro Vercelli y del Novara, donde también jugó, llevan su nombre. Sumadle a ello que se le considera uno de los inventores de la chilena… Solo por Piola el Vercelli ya merecería ser un grande, sino fuera porque ya lo era antes de la llegada del delantero al primer equipo.

Como vemos Piola da para dedicarle algún capitulo a él solo, aunque la historia que hoy vamos a tratar tiene poco que ver con él, ya que incluso ocurrió antes de su nacimiento. Empecemos por el principio, en 1910 el fútbol organizado en Italia hacía más de una década que era una realidad y al contrario de otros lugares de la Europa continental, donde aún estaba en pañales, el Calcio ya tenía una liga propia. Bueno, en realidad ese año fue cuando empezó la liga en el formato todos contra todos, pero un campeonato que enfrentaba a equipos del país (los ganadores de cada región) venía desarrollándose desde 1898. Curiosamente este cambio de campeonato de eliminación a liga, sería el causante de la anécdota que vamos a contar.

Resumiendo, en 1910 tras varios años disputándose un campeonato eliminatorio los dirigentes del Calcio decidieron imitar a los ingleses y empezar a disputar una liga. Al igual que ocurrió en Inglaterra la economía dictaminó que equipos la disputarían y de nuevo fue el norte industrial el único representado. Los nueve equipos (eran diez, pero el Venecia tuvo que abandonar por problemas económicos) que disputaron la primera liga de la historia de Italia eran exclusivamente de esa región, de ciudades como Milán, Turín, Génova o Vercelli, ciudad del Piamonte. Ese año, tras 16 jornadas, el Pro Vercelli y el Inter de Milán llegaron empatados a 25 puntos al final, el gol average favorecía al Pro Vercelli y en términos modernos hubiera sido el campeón, pero entonces no se aplicaba y se debía jugar un partido de desempate por el Scudetto.



Y aquí se armó el lio. El partido fue fijado para el 24 de Abril de 1910 pero había un problema. Una parte importante de los jugadores del Pro Vercelli aún no habían cumplido los 18 años de edad y compatibilizaban su estancia en el primer equipo con otros partidos en el equipo juvenil. Y resultó que el partido coincidía con un enfrentamiento del equipo juvenil, esto puede parecer una tontería ahora, pero en 1910 no lo era y menos aún si quien organizaba el partido era el Ejército, no tenían otra opción que disputarlo. El Pro Vercelli, vista la coincidencia, pidió a la Federación Italiana el aplazamiento del partido de desempate, pero al consultar con el Inter la cuestión estos se negaron a hacerlo. ¿El motivo? El Pro Vercelli era favorito, con nueve de sus jugadores en la selección italiana, librarse de ellos sería un buen alivio para el Inter.

Y más buena noticia fue la decisión que el Pro Vercelli tomó ante la cerrazón interista. Si los jugadores debían jugar un partido con los juveniles lo harían, pero lo harían todos. En señal de protesta el Pro Vercelli se presentó en el partido de desempate con un equipo llenó de jóvenes promesas, nunca mejor dicho, el equipo formado por los niños de 11 y 12 años fue quien disputó esa final. Como era de esperar el Inter ganó el campeonato, pero el honor se lo quedó el Pro Vercelli. ¿El resultado? Un 3-10 para los de Milán, que aun así tuvieron que ver como un grupo de niños les metía tres goles. Pese a todo la historia todo lo devuelve y el Pro Vercelli, ya sin problemas de calendario, ganó los tres títulos siguientes, demostrando que podía haber ocurrido si el partido se hubiera disputado en buena lid.

viernes, 4 de septiembre de 2015

Hacer temblar los cimientos del Calcio


Si hay algo que ha sacudido al Calcio este verano ha sido el ascenso a la Serie A, la elite del sistema de ligas transalpino, de un modesto entre los modestos, el Carpi F.C. 1909. Y es que este año la liga italiana se ha sumado a la moda ya iniciada por otros campeonatos, como el inglés con el Bournemouth o el español con el Éibar, de acoger a un modesto, pero a un modesto de verdad, en su seno.

La pequeña ciudad de Carpi de poco más de 60.000 habitantes y situada en la Emilia-Romaña verá este año pasear por su vetusto y coqueto Sandro Cabassi a clubes de la importancia de la Juventus, el Milán o el Inter en una temporada para soñar y quién sabe si algo más. Aunque sobre el papel sus 100.000€ para fichajes y sus 2,5M€ en sueldos dejan poco espacio para la sorpresa, aunque tampoco nadie esperaba que el año pasado ascendiera desde la Serie B, por encima de históricos del Calcio como el AS Bari, el Livorno o el Catania, que seguirán compitiendo en el segundo escalón un año más.


Y es que la base de este ascenso hay que encontrarla en el banquillo, en Fabrizio Castori, un entrenador que a sus 61 años va a debutar en la máxima división italiana tras haber recorrido, en sus más de treinta años de carrera, todos los escalones de la pirámide del fútbol italiano. Por tanto este ascenso es un gran premio para un entrenador que ha hecho de sus habilidades y su carácter la base de un Carpi que ha sorprendido a propios y a extraños desde su llegada al equipo en 2014, logrando el ascenso como campeón a la Serie A.

Castori es una “Back to basics” dentro de un fútbol que parece haber perdido el norte, lejos quedan ya los días de dominio europeo de principios de siglo y aquella final italiana entre Juventus y Milán en 2003. Con ideas tan sencillas y típicas como el orden defensivo y una buena salida a la contra su Carpi, sin excesivas florituras, se ha convertido en un equipo complicado de ganar y seguro que a más de un equipo de la Serie A le costará horrores sumar puntos en el Sandro Cabassi, su 22% de posesión media pese a ser el mejor equipo de la Serie B.



El problema que hay con el ascenso del Carpi es que parece que la llegada de un equipo tan modesto y con una idea de fútbol tan conservadora ha molestado a más de uno, como al presidente de la Lazio, Claudio Lotito, que dijo que si el Carpi ascendiera la Serie A sería una mierda. Así de claro, sin cortapisas. El problema, según Lotito, es que el ascenso de equipos modestos a la primera división reducirá el interés de las televisiones por el producto futbolístico y por tanto los ingresos derivados de dicho interés.

¿Ha preocupado esto al Carpi? Pues no demasiado… A esta banda de locos poco les importan las críticas, como bien opina Castori: “¿Fútbol espectáculo? ¿Qué es eso del fútbol espectáculo? Para mí el espectáculo es velocidad y marcar rápido. Mi idea de fútbol cambia en función de los jugadores que tengo, el entrenador es como un sastre que tiene que coser un traje con las telas que tiene. Eso hago. Mi equipo juega un fútbol adecuado a las características de los futbolistas. Hay mucha palabrería... Pero lo que cuenta son los resultados y ganar.”

Y esos resultados por ahora no están siendo malos, con 3 puntos tras dos partidos no se puede decir que el Carpi esté sufriendo en exceso en su llegada a la Serie A, donde ha ganado al Genoa de visitante 0-2 para luego perder frente al Nápoles por solo un 2-1 también como visitante. Falta mucho hasta el final, por supuesto, pero para un romántico como yo la permanencia del Carpi en la Serie A sería una gran noticia, por mucho que moleste.

miércoles, 5 de agosto de 2015

Lucarelli, conciencia de clase en Livorno


Hablar de Cristiano Lucarelli es, en mi caso, hablar de una serie de sentimientos enfrentados. Lucarelli entró en mi vida, como la de muchos otros, en 1998, cuando de la mano de Claudio Ranieri llegaba al Valencia para convertirse en el primero de los muchos jugadores italianos que el entrenador traería al club en sus dos etapas. Jugadores que, quitando Moretti y una buena temporada de Di Vaio, jamás llegaron a adaptarse a la Liga ni a demostrar lo que si que habían demostrado en el Calcio.
Lucarelli, como Corradi, que llegaría en la segunda etapa de Ranieri en Valencia, era un delantero tanque, grande y dominante, y que había demostrado calidad en el Calcio, sobretodo en la Serie B. Era una apuesta de futuro, y parecía que pudiera triunfar, pero su aventura española solo duro un año y es que en un equipo que vivía de rapidez y balones largos para que corriera el Piojo López no tenía sitio. Pero si algo tuvo bueno su estancia en Valencia, además de la conquista de una Copa del Rey, es que le abrió las puertas de la Serie A en su país.
Su marcha hizo que me olvidará de él y la verdad es que le perdí la pista hasta pasados unos años. Su fracaso en Valencia me hizo creer que era un futbolista flojo y como si fuera el “Playboy Tavano” se convirtió en otro italiano que nos habían colado. Pero la historia de Lucarelli va más allá. Tras su salida del Valencia jugó cuatro temporadas en la Serie A repartidas entre Lecce y Torino, con buenas cifras goleadoras, hasta que en 2004 pasó de ser un buen delantero a ser un mito.
En 2004 Lucarelli cambió de equipo y ficho por el Livorno. Pero esto no era un traspaso más, era un traspaso a su ciudad, volvía al Livorno. No solo era importante porque Lucarelli volvía a casa, sino porque lo hacia a un equipo que acababa de ascender a Serie B. Esto es importante, tras destacar durante cuatro años en la primera división y tener la oportunidad de optar por un gran contrato Lucarelli decidió renunciar a ello y volver al equipo de su ciudad para competir en segunda división. ¿Los motivos? Más abajo.
Livorno es una ciudad italiana situada en la Toscana, en la costa del Mar de Liguria, a la sombra de ciudades más grandes e importantes como Pisa y Florencia. Su economía se basa en su puerto, que es uno de los mayores de Italia, y le da su apariencia de ciudad industrial, y lo mas importante, ciudad combativa. Es en Livorno donde nace, por ejemplo, el Partido Comunista Italiano, y esto ha pasado, como no, a su equipo. Ya lo dicen Los Chikos del Maiz, “Marxista como Pasolini y las gradas del Livorno.” Así que, en 2004, Lucarelli renunció a dinero y un gran contrato para volver al equipo de su ciudad y que, además, compartía sus ideales.
Hijo de un estibador del puerto de la ciudad y comprometido políticamente su llegada al equipo le convirtió en un ídolo de la grada. Pasó cuatro temporadas en el equipo, marcó 92 goles, ascendió a la Serie A, se clasificó para la Copa de la UEFA y por el camino aun le dio tiempo a ser Capocannoniere del Calcio en la 2004/2005 con 24 goles. Todo eso siendo capitán del equipo y colaborando en la gran mayoría de las iniciativas populares de su ciudad, apoyando a organizaciones obreras o a huelgas de trabajadores.
Finalmente en 2008 se marchó a Ucrania, al Shakhtar Donetsk, donde su carrera ya fue cuesta abajo, pero pese a todo siguió colaborando con Livorno (donde volvió en 2009) y dedicó la mitad de su sueldo a apoyar distintas organizaciones en su ciudad, como un periódico local para evitar que cerrará y despidiera a sus trabajadores, y a seguir en la lucha. Para los que amamos el futbol romántico y creemos que es algo más que dinero la vuelta de Lucarelli a su casa y su renuncia a cobrar más en otro equipo para vestir los colores que siente y ama es algo digno de elogio. Y si a ello le sumamos una conciencia de clase como la suya y una implicación completa en la mejora de la vida de sus conciudadanos más aun.
A día de hoy, entrenador del Pistoiese, en las regionales italianas, sigue siendo un asiduo a la grada del Livorno y sigue estando implicado en la vida de su ciudad y su comunidad. Siendo fiel a las ideas y principios en los que cree. Un verdadero futbolista implicado, algo digno de admirar en un mundo de cabezas huecas donde lo más importante es el peinado que lucirán o su nuevo tatuaje.
Gracias Lucarelli.