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martes, 7 de abril de 2015

Fin del sueño en el rio Weser



Cuando un viajero llega por avión a Bremen uno de los primeros edificios que ve, rodeado de bosques y a la orilla del rio Weser, es el Weserstadion, estadio donde juega sus partidos como local el Werder Bremen, equipo de la ciudad y un clásico de la Bundesliga. Por cierto, este sábado jugo contra el Mainz y fue espectacular ver a todos sus aficionados reunidos en las plazas de la ciudad bebiendo y tomando algo antes de ir a ver el partido, ojala se viera ese ambiente en España.

Eso sí, a cualquier aficionado valencianista, como yo, lo primero que se le pasa por la mente cuando se habla de Bremen es Vicente Rodríguez, y de aquel fatídico 29 de Septiembre de 2004 cuando jugando un partido de Champions League en el Weserstadion su tobillo izquierdo explotó y con él su carrera deportiva al máximo nivel. Y es que aquel día, con la salida de Vicente en camilla del campo del Werder Bremen, también terminó aquel Valencia C.F. que sorprendió a todos tanto en Liga como en Europa.

No lo negaré, de aquel equipo del doblete que Benítez logró ensamblar siempre consideré a Baraja como la estrella, el jugador diferente, el jugador que llevamos casi 10 años buscando y aun no hemos sido capaces de encontrar (no se equivoquen, Parejo no es Baraja, ni mucho menos). Pero entre los grandes jugadores de ese equipo, junto a Ayala y Cañizares, si que situaría a Vicente Rodríguez, para mí, y para muchos, el mejor extremo zurdo del mundo en aquel momento.

Y a partir de aquella lesión nada volvió a ser lo mismo, la recuperación no fue la correcta y el jugador entró dentro de una espiral de lesiones y problemas físicos que no solo lastraron su rendimiento sino que psicológicamente le afectó y el miedo a recaer de su lesión acabó por convertirlo en un futbolista con excesivas dudas para rendir a su nivel. Pese a todo siguió en el equipo y curiosamente cuando las lesiones les respetaron siguió demostrando su nivel hasta el final.

Pero el problema de Bremen no fue la lesión de uno de los puntales del equipo, sino que a partir de ahí pareció romperse toda la mística del viejo equipo de Benítez, y a partir de aquí aunque el Valencia, como Vicente, siguió compitiendo, jamás volvió a mostrar la misma capacidad para competir que había mostrado en los tres años anteriores. Todo acabó en Bremen; no solo la gran forma de Vicente, es por eso que pasar por el Weserstadion hace temblar a cualquier valencianista.

lunes, 6 de abril de 2015

Rolando y Bremen


Hoy vuelvo a escribir tras varios días lejos del teclado, y lo hago desde la ciudad de Bremen, en Alemania, donde he venido a ver a @OlgaBallester92. Para quien no lo sepa hago un pequeño resumen, Bremen, oficialmente Ciudad Libre Hanseática de Bremen es una ciudad-estado alemana (junto a su puerto, que esta 60 km al norte de ella, Bremerhaven) que se encuentra en el noroeste del país, junto al Rio Weser y relativamente cerca de los Países Bajos y del Mar del Norte. A decir verdad me está encantando la ciudad, y otras cercanas como Hamburgo, y ya os aviso que vais a ver varios artículos relacionados con este viaje, siendo este el primero.

Antes de nada he de decir que para mí este viaje está siendo muy ilustrativo, me enamore del norte de Alemania y de la Liga Hanseática (de la que hablaremos en otro momento) gracias al Patrician III durante mi infancia y desde entonces Bremen, Hamburgo y Lübeck (a la que no visitaré por desgracia) han sido ciudades marcadas en rojo para mí; por lo que este viaje esta siendo una maravilla. Y además estoy aprendiendo muchas curiosidades e historias que espero poder contar más pronto que tarde en el blog. Esta es la primera.

El protector de la libertad


En el centro de la Marktplatz de Bremen, justo enfrente de su ayuntamiento y mirando hacia la catedral se encuentra la Estatua de Rolando, un monumento de algo más de 10 metros hecho en piedra caliza y arenisca y nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004. Es un monumento erigido en 1404 por los ricoshombres que gobernaban la ciudad por aquel entonces y representa la libertad de las ciudades dentro del Sacro Imperio Romano Germánico, aunque ha sido exportada por todo el mundo y  no es extraño encontrarla en otras ciudades como Riga o Dubrovnik.

Para entender todo lo relacionado con dicha estatua y su importancia para la ciudad hay que retroceder en el tiempo, y es que la Alta Edad Media fue un continuo luchar de la ciudad por alcanzar su independencia del Principe-Arzobispo de Bremen, que deseaba controlarla. Este conflicto llegó a su cenit en el S. XIV, cuando el Alberto II de Brunswick alcanzó el arzobispado en 1360. Mas príncipe que arzobispo Alberto II fue un hombre capaz y al llegar al poder consiguió aumentar su base territorial sometiendo a las ciudades vecinas, incluso trato de aprovechar los problemas internos de Bremen para doblegarla, pero no fue posible.

En 1366 un grupo de notables de la ciudad fue expulsado de ella por el Consejo de la Ciudad y estos pidieron ayuda al Príncipe-Arzobispo, que acudió encantado a ofrecerla. Pero como suele ocurrir en estos casos, cuando una facción en disputa pide ayuda al exterior en una guerra civil el recién llegado acaba haciéndose con todo. Eso fue lo que paso el 29 de Mayo de 1366, las tropas de Alberto II tomaron la ciudad, la saquearon y colocaron en lugar del viejo consejo uno nuevo que le fuera fiel. No contento con ello obligo a la entrega de 20.000 marcos y quemo la vieja estatua de Rolando, símbolo de la libertad de la ciudad, y que por aquel entonces era de madera.

Poco tiempo después la estrella de Alberto II terminó y en 1380 la ciudad no solo recupero su independencia, sino que aumento su territorio a costa del arzobispado, sumando diversos castillos a su poder.  Esto permitió a la ciudad recuperar su prosperidad gracias al comercio con la Liga Hanseática; lo que hizo que en 1404 la estatua de Rolando fuera reconstruida, pero esta vez de piedra, ocupando su lugar frente a la Catedral para defender la ciudad de los ataques de la Iglesia.

Cuenta la leyenda que la ciudad de Bremen será libre mientras Rolando siga en la plaza; por lo que el Ayuntamiento de Bremen conserva un copia en sus sótanos, lista para sustituir a la original si ocurriera algún problema.