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jueves, 10 de noviembre de 2016

Trump y la incapacidad de la izquierda.



Hoy vengo a hablar del tema del momento, la elección de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos, una elección que curiosamente ha sorprendido a mucha gente, cuando a decir verdad y con los datos en la mano aunque no era segura sí que era probable, o como mínimo más probable que lo que los medios de este país nos han hecho creer. Es lo que tiene hacer campaña por un candidato y no informar, que al final se te acaba viendo el plumero.

Lo de Trump es tan sencillo que asusta, el problema es que el análisis no va más allá de “Esos paletos blancos que votan racismo porque odian a los negros”. Algo que no nos debería sorprender, ya que tras cada victoria del PP en unas elecciones la cantinela de “Putos viejos, que no saben votar” se repite allá donde mires. Puro clasismo, como ya paso con el Brexit, producto de las mentes “brillantes” con estudios superiores que creen que lo importante para ellos debe serlo para la sociedad. Y ojo, lo dice alguien con estudios superiores.

Lo dicho, buscar los motivos de la victoria de Trump es algo que no requiere un gran esfuerzo si se sale del mantra clasista y de que los ignorantes sin estudios votan racismo por miedo. Con los números en la mano Donald Trump ha sacado peores resultados, en cuanto a votos absolutos, que Romney y McCain frente a Obama en 2008 y 2012, por lo que el problema hay que ir a buscarlo en el Partido Demócrata. Hillary Clinton se ha dejado por el camino 10M de votos si lo comparamos con Obama, y no solo eso, sino que se los ha dejado en lugares clave, como veremos a continuación.

Para entender lo ocurrido hay que tener claro que en Estados Unidos lo importante no es obtener votos si no obtenerlos en los lugares clave, ya que el ganador de cada estado es quien se lleva todos los votos, sin importar la diferencia. Es decir, poco importa ganar por mucha o poca diferencia de votos, lo importante es ganar, y esto es algo que perjudica a los demócratas, que suelen conseguir victorias solidas (como en la Costa Oeste o en Nueva Inglaterra) pero en lugares muy concretos. Esto acaba generando que la gran mayoría de los estados sean sólidos para uno u otro partido, decidiendo solo una pequeña parte (Los llamados Swing States) la elección.

En esta elección ese papel decisivo le ha tocado a los estados del llamado “Rust Belt” (Cinturón del Oxido), es decir, los viejos estados industriales, los más afectados por una globalización que ha sacado las fábricas que sostenían su economía y se las ha llevado a China y otros países asiáticos. Esto, algo que los demócratas jamás entendieron, es algo que sí que ha entendido Trump y con promesas tan sencillas como volver a abrir las fábricas o las minas ha conseguido hacerse con sus votos sin problemas. Y es que al trabajador de cuello azul de Michigan cuestiones como el racismo o un muro en México le importan poco comparado con que mañana la cadena de montaje vuelva a funcionar, ya que será la única manera de traer pan a casa.

El problema no está en que los demócratas no fueran capaces de ver esto (Sanders ganó en estos estados frente a Hillary en las primarias, por algo seria…) sino que tras la debacle la izquierda (Siento llamar izquierda a los demócratas, es por entendernos) tanto americana como europea no ha sido capaz de entender nada. Como tampoco lo ha hecho ante el avance de la extrema derecha en Europa o de fenómenos como el Brexit. Incapaces de entender que hay unos votantes a los cuales cuestiones de vital importancia para ellos no les importan un pimiento, por lo que su voto termina en una extrema derecha que les ofrece lo que les debería ofrecer la izquierda.

Por poner ejemplos, mientras la clase obrera ve como las fábricas que les daban de comer se cierran y la producción industrial desaparece por cuestiones de “estrategia empresarial”, la izquierda, incapaz de articular un discurso capaz de promover su voto, les sigue hablando de multiculturalidad, carriles bici, ecologismo, animalismo, transversalidad o las maravillas de un libre comercio que les está matando de hambre. Todas luchas muy dignas y políticamente correctas, obviamente, pero que no solucionan los problemas de la gente de a pie. Confundimos la preocupación de las clases medias y sus luchas, muy urbanitas ellas, con lo que le interesa al resto del pueblo. Y mientras la izquierda sigue enfrascada en estas cosas llega gente como Trump, o como Le Pen, o como Viktor Orban, y les habla de cerrar fronteras, volver a industrializarse y evitar que los beneficios empresariales salgan del país y nos sorprendemos de que les voten. ¿Qué esperábamos? ¿Qué no lo hicieran?

Lo peor es que no somos capaces de verlo, mientras Donald Trump gana elecciones nosotros seguimos a lo nuestro. Considerando paletos a sus votantes, votando a Harambe (11.000 votos se llevó un gorila muerto, flipante…) o enfrascados en nuestras luchas absurdas, mientras la derecha nos come la tostada. Y lo peor de todo, nos la come apelando a una clase obrera que debería votar izquierda, pero a la que no somos capaces de convencer porque estamos muy cómodos en nuestra superioridad moral y en creer que la nobleza de nuestra causa bastará para ganar. Una clase obrera a la que aún no hemos comprendido porque, en el fondo, nos termina dando un poco de asco y la miramos con cierta superioridad, con su ignorancia, su machismo, su racismo... Como diría el Nega, la clase obrera no va al paraiso, asumámoslo cuanto antes y empecemos a trabajar para ella.

Y ojo, que luego viene Le Pen…

lunes, 7 de noviembre de 2016

La Revolución de Octubre que fue en Noviembre


Hoy, 7 de Noviembre, se cumplen 99 años de la Revolución de Octubre, el momento más importante de la historia del S. XX y es por ello que considero que es un buen motivo para volver al blog. ¿En Noviembre? Os preguntareis. Si, efectivamente, la Revolución Rusa de 1917 fue en Noviembre pese a llamarse “De Octubre”. ¿El motivo? Más abajo en el texto, antes me gustaría ponernos en antecedentes.

A principios de 1917 el Imperio Ruso se resquebrajaba por momentos, la Gran Guerra había desgastado el país hasta el límite y la autocracia de Nicolás II no encontraba la manera de poner solución a los problemas del país. Pese a su enorme tamaño Rusia era un país atrasado respecto al resto de los contendientes, un gigante con pies de barro al que el tímido reformismo dirigido por el Zar Alejandro II tras la Guerra de Crimea (1856) y el crecimiento industrial de finales de siglo no había logrado dotar de la base suficiente para resistir un embate así. Por poner un ejemplo Rusia no abolió la servidumbre, terminando con el régimen feudal, hasta 1861.

Curiosamente este mismo problema era algo que las elites rusas, y sobretodo sus zares, habían detectado desde mucho antes de la llegada de la guerra. Esto llevó a una época de reformismo donde se intentó modernizar el país, primero a nivel político, con Alejandro II y acciones como el fin de la servidumbre, la creación de jurados y magistrados libres o la introducción de instituciones representativas, sobre todo a nivel local. Curiosamente cuando iba a culminar su reforma y dotar al país de una Constitución el Zar fue asesinado en su camino al Ministerio del Interior, culminando con la abertura del país. Esto hizo que su hijo, Alejandro III, y tras él su nieto, Nicolás II, volvieron a la autocracia y a la creación de un estado policial que garantizara su seguridad, limitando las reformas a la explotación de los recursos del país, con una tímida industrialización o la construcción de infraestructuras como el Transiberiano.

Y todas estas reformas, si bien funcionaron y permitieron cierta modernización económica del país, solo alcanzaron a las altas capas de la sociedad, mientras que el pueblo seguía con las mimas condiciones que sus antepasados de hacia siglos. Con un 85% de población rural el campesinado ruso, aunque libre de la servidumbre, seguía siendo dependiente de los mismos terratenientes que antes. Eso sí, ahora contaba con la opción de marchar a la ciudad a ser un obrero más de las fábricas que habían empezado a surgir en el país, la gran mayoría en manos de capital extranjero, mayoritariamente francés. Si a ello le sumamos la represión realizada por la policía secreta, un surgimiento de intelectuales deseosos de cambiar su país y la creación de grupos con ideologías como el marxismo o el anarquismo tenemos el caldo de cultivo preparado para una revolución.

Como vemos podemos afirmar que la Rusia que se iba a enfrentar a la Gran Guerra era un país con problemas y que necesitaba de un gran líder, pero que por desgracia solo contaba con Nicolás II. Un hombre que había perdido a su abuelo asesinado y a su padre tras una enfermedad con solo 49, heredando un vasto imperio a la edad de 26 años y sin haber estado preparado para gobernarlo, como él mismo reconoció. Tímido, retraído y voluble, no hizo sino agravar los problemas de Rusia, que culminarían con la entrada en una Gran Guerra en 1914 para la que no estaba preparado, lo que provocaría una revolución que lo costaría el trono en 1917 y finalmente la vida en 1918.

A todos estos problemas hubo que sumar la guerra, obviamente, con sus desastres militares, sus muertes en el frente, sus problemas de abastecimiento y sus subidas de precios, lo que agotó la confianza de los rusos en Nicolás II. Finalmente un durísimo invierno y la carestía de pan y calefacción en Petrogrado llevaron a una serie de manifestaciones que harían abdicar al Zar, tras verse abandonado por las tropas, en febrero, creándose un Gobierno Provisional de carácter burgués que prometió la creación de una Asamblea Constituyente y la realización de elecciones libres, pero la ausencia de votantes, movilizados en el frente, aplazó sine die estas reformas. Además tomo la decisión de seguir con la guerra, lo que acabaría provocando su caída.

Paralelo a este gobierno provisional se formaron ante la caída de la clase dirigente diferentes comités de obreros, soldados y campesinos a lo largo de todo el país, los llamados sóviets. Estos comités representaban, frente a la continuidad del Gobierno Provisional, los anhelos del pueblo ruso. En su programa podíamos encontrar peticiones como la paz con las Potencias Centrales, la implantación del sufragio universal, la jornada laboral de ocho horas o la creación de una Republica Democrática. Esta dualidad de poderes fue minando poco a poco al Gobierno Provisional, al que la guerra terminó por dar la puntilla. El fracaso de la Ofensiva Kerenski (Presidente del Gobierno Provisional) en verano y la llegada de los alemanes a Riga en Septiembre, a poco más de 500 kilómetros de Petrogrado, terminaría con el poco crédito con el que contaba Kerenski. Eso y un ejército en descomposición, que abandonaba el frente y marchaba a la capital precipitarían las jornadas de Octubre.

Mientras esto ocurría el partido bolchevique, comandado por Lenin, que había vuelto del exilio en Abril gracias a un salvoconducto alemán, se había organizado y poco a poco había conseguido controlar el Sóviet de Petrogrado, el principal del país.  Esto le permitió tomar el poder del país en nombre de los sóviets la noche del 24 al 25 de Octubre sin excesivos problemas ya que el Gobierno Provisional no presentó resistencia en el Palacio de Invierno, que fue tomado al asalto con solo cinco muertos. Aquel momento, que ni siquiera afectó a la vida de la ciudad (los tranvías siguieron funcionando, los teatros también, las tiendas no cerraron…) cambiaría la historia del mundo para siempre. Al día siguiente se creaba un nuevo gobierno bolchevique que no solo firmaría la paz con las Potencias Centrales sino que convertiría a Rusia en una potencia mundial capaz de detener a la Alemania Nazi y ganar la Segunda Guerra Mundial. Lo que no logró el zarismo en 60 años lo hizo el socialismo en solo 20.

¿Por qué afirmó que este momento es el más importante del S. XX? Por algo tan sencillo de entender como que dicho siglo no se puede entender sin la presencia de la Unión Soviética, surgida de aquella revolución. La derrota del nazismo, la Guerra Fría, o cuestiones tan triviales como las grandes mejoras de las condiciones de trabajo vividas por los trabajadores de los países capitalistas no pueden entenderse sin la presencia de la URSS. El miedo a la expansión de la revolución comunista permitió a los trabajadores de todo el mundo librarse de las políticas liberalizadoras y pro-empresa que vivimos en la actualidad.

Y para terminar volvemos a la base del principio. En el texto que acabo de escribir hay dos erratas, concretamente a nivel de fechas, la Revolución de Febrero fue en Marzo y la de Octubre en Noviembre. Bueno, o no del todo, depende de cómo lo miremos. Para un ruso en 1917 ambos sucesos ocurrieron en la fecha que hemos contado, pero por otro lado desde el punto de vista alemán o francés lo hicieron en Marzo y Noviembre. Y es que en una maravillosa metáfora la Rusia Zarista vivía “atrasada” respecto al resto del continente, concretamente 13 días en 1917. El motivo no era otro que el calendario, mientras que desde 1582 la Europa Católica usó el calendario gregoriano, Rusia y otros países ortodoxos (incluso algunos protestantes, Gran Bretaña no lo uso hasta 1752) siguieron usando el Juliano. Esto lleva a curiosidades como que la Revolución de Octubre fuera un 7 de noviembre, es decir, hace 99 años. Y como era de esperar esto tambien fue cambiado por la revolución, tras el 14 de Febrero de 1918 llego, de nuevo, el 31 de Enero de 1918, equiparando a Rusia con el resto de Europa.

miércoles, 13 de julio de 2016

Empleadores, formación y empleo



Ante todo pedir perdón por mi ausencia del blog, la llegada del verano, los estudios de las oposiciones y el cambio de web en LaMediaInglesa y las colaboraciones para el medio me han robado tiempo para dedicar a mi blog, pero vuelvo con un pequeño artículo en el que busco más desahogarme que otra cosa. Os pongo en situación, hoy he leído un artículo en el que se destacaba que en España había problemas para encontrar trabajadores cualificados, sí, en un país con una tasa de paro tan alta… El artículo, como no, iba en la línea de demonizar a la universidad pública española, afirmando que no es capaz de generar los trabajadores que quieren las empresas y que era necesario privatizarla y darle un enfoque más empresarial. En resumen, lo de siempre, el discurso neoliberal que busca permitir la privatización de la educación y obtener réditos económicos con ello.

Obviamente no puedo estar de acuerdo con el artículo, por distintos motivos que mostraré a continuación, pero el principal problema es que nace de un planteamiento erróneo: la universidad no debe estar basada en crear trabajadores. Lo siento, pero la idea no es esa, o como mínimo no puede ser la base de todo. Una universidad, y más la pública (una privada puede especializarse si así lo desea, ahí están las Escuelas de Negocios) debe tener como objetivo formar profesionales para un sector y dotarles de una base y de métodos para seguir aprendiendo; el resto de la formación y la especialización debe ser responsabilidad de la empresa. Por poner un ejemplo, si una empresa necesita un Sénior en Java (o en lo que sea…) tiene dos opciones, o especializa a alguien que ya tiene una base de conocimientos (formado por la Universidad) o contrata a alguien ya formado por otra empresa y le paga de acuerdo a su conocimiento. No hay más. Aunque claro, esto exige unos costes que no siempre el empresario quiere asumir, es más sencillo que de ello se haga cargo el trabajador o el erario público.

Porque el problema de fondo es más grave que echar la culpa a las Universidades y a las “ineficiencias” del sector público, sin querer ver nada más. Obviamente que hay universidades donde la formación podría ser mejor, pero la especialización y el aprendizaje de ciertas herramientas concretas no pueden estar enclavadas dentro de una educación que ha de ser lo más abierta posible para posibilitar, precisamente, la especialización posterior. Las universidades deben dar una base y herramientas que permitan que el egresado, con posterioridad, pueda especializarse en lo que él necesite y el mercado reclame. ¿Motivos? Varios, el primero y principal que no se pueden hacer planes específicos para cada estudiante, es un consumo de recursos imposible de asumir y completamente ineficiente. Por otro lado, ¿Cuál debe ser el plan? En un mundo como el actual, tan cambiante, es difícil elegir una especialización que funcione durante mucho tiempo, complicando la decisión, es por ello que la formación debe depender del trabajador y de la empresa según sus necesidades, no de la institución pública.

Esto nos lleva a otra cuestión, y con esto termino. Llevo un tiempo pensando en que el principal problema de paro que hay en este país hay que buscarlo más bien en la cultura empresarial y no en los propios trabajadores. Me explico, si analizamos con cuidado lo expuesto anteriormente, más allá de la política que busca la privatización de la educación, descubrimos que hay un interés por conseguir que el trabajador llegue formado y preparado a la empresa para empezar a obtener beneficios de su trabajo desde su llegada a la empresa, sin ninguna visión de largo plazo. El cortoplacismo es un problema, la búsqueda del objetivo directo, de conseguir las ventas necesarias y seguir con el trabajo realizado sin mirar más allá del trimestre siguiente.

A ello podemos sumarle otro problema peor, y es la visión del trabajador como un gasto y no como una inversión. En otros países la formación de un trabajador es importante porque se espera que su productividad aumente, aumentando con ello la ganancia de la empresa. En cambio en este país la formación se ve como días de trabajo perdidos. Si te pago para que programes, te pago para que programes, no para que hagas cursos o aprendas otras herramientas. Esto tiene mucho que ver con la idea de que el trabajador es un gasto, algo necesario (es él quien produce, no el empresario) a quien hay que pagarle algo para que venga a trabajar pero que en el fondo es una pérdida de dinero. Esto es lo que hace que a pesar de la mejora económica el paro siga en los niveles que está y no haya bajado más allá de contratos temporales estacionales basados en el turismo. Ya que si la empresa funciona bien para muchos empresarios es mejor seguir hasta ahora, ahorrar el dinero, y no seguir mejorando ni apostando por nuevos trabajadores. Y así es difícil recuperar el empleo. Y no, no es culpa de los trabajadores, por supuesto que no.

miércoles, 9 de marzo de 2016

La importancia de la palabra


No es la primera vez que trato en este blog sobre temas relacionados con los problemas de la izquierda para encontrar un discurso valido y que llegué a los trabajadores. Y es que si en un momento pasado hablamos de cómo el Frente Nacional Francés conseguía avanzar electoralmente con muchas ideas, sobretodo en la vertiente económica, que podían considerarse de izquierdas la más que previsible victoria de Donald Trump en las primarias republicanas estadounidenses con unas ideas que cuadrarían perfectamente en cualquier partido de izquierdas (otras no, obviamente…) no deja de apoyar la teoría.

Pero hoy vengo a hablar de otras cosas. Ayer, día 8 de Marzo, fue el Día de la Mujer Trabajadora, y quizá debería haber subido este artículo ayer, pero quería dejar pasar el tiempo porque quería realizar un pequeño experimento que os mostraré al final. Por ponernos en contexto, el día 8 de Marzo conmemora la lucha de todas las mujeres trabajadoras por conseguir la igualdad respecto a los hombres. Con ello se busca homenajear todos los avances conseguidos y reclamar todos los que quedan por conseguir.

Es importante esto último. El 8 de Marzo no es el “Día de la Mujer”, sin más, es el “Día de la Mujer Trabajadora”. No es una celebración, ni motivo de júbilo, ni nada parecido a cualquier otra fiesta del Corte Ingles. Es por ello que ayer tuve distintas discusiones, tanto en Twitter como en otros medios, sobre la importancia de la última palabra, porque no es posible separar esta reclamación de igualdad de otras semejantes basadas en la lucha obrera. Porque la opresión es inherente al sistema capitalista y no es posible librarse de ella sin terminar con él también.

Es por ello que actos como los famosos carteles de Podemos, más allá de la poca consideración de poner a hombres como sus protagonistas, no son más que propuestas que complican la lucha. La eliminación de la palabra trabajadora en unos carteles de una formación que dice llamarse de izquierdas es un error enorme, incluso una traición. Pero no debería de extrañar a nadie, es otro paso más hacia la eliminación de cualquier referencia a la lucha obrera en la política “oficial”. Es más importante cambiar el nombre al Congreso de los Diputados que plantearse que hacer para lograr una igualdad real… Porque claro, cuando empiezas a plantearte cómo lograr dicha igualdad los pilares del sistema capitalista se tambalean, y eso no interesa a nadie, ni siquiera a los “progresistas”.

 Y para terminar el pequeño experimento, ayer publique en Facebook dos comentarios sobre el tema. Uno bastante neutro, simple, políticamente correcto, y sencillo de leer y digerir. ¿Conclusión? Éxito tremendo. Muchos Me Gusta y Compartidos. Es fácil de compartir y no se “moja” en exceso. Un tiempo más tarde publique otro escrito, más complejo, y escrito por Lenin, donde se incluían otras ideas quizá con menor aceptación política. ¿Qué ocurrió? Comparad los números…





lunes, 22 de febrero de 2016

Évole, otro publirreportaje con patas



Pensaba volver al blog tras casi un mes con otro texto sobre una curiosidad histórica, bastante más trabajado que este, y que tengo a medio terminar. Pero la actualidad ha mandado y hoy os dejaré con este texto, bastante más corto del que pensaba escribir, y más adelante os ofreceré el texto proyectado para hoy, así que no dejéis de estar pendientes de vuestras pantallas.

Ayer Salvados volvió a ser Trending Topic en Twitter de la mano de su programa #FashionVictims donde Jordi Évole, de nuevo, nos volvió a mostrar su enorme preocupación por las condiciones de vida de la clase obrera mientras hacía malabares para no pronunciar la palabra capitalismo durante todo el programa, que una cosa es hablar de lo mal que esta deslocalizar la producción y otra dudar de la base del sistema… Jordi Évole, esa mentira progre a la que muchos de “izquierdas” adoran como a Ana Pastor o Risto Mejide…

Leía en Twitter ayer por la noche una reflexión que me gustaría hacer mía, decía @FreedomForReal que Jordi Évole llamaría dictador a cualquiera que decidiera  nacionalizar Inditex. Y es que una cosa es hacer denuncias en televisión y otra muy distinta empezar a poner soluciones que salgan de las ideas principales del capitalismo, porque entonces los beneficios bajan… Y no olvidemos que las televisiones son empresas privadas. Ayer se buscaba más bien un “Pobrecitos” al pensar en los camboyanos que en una posible solución a sus problemas. Ya se sabe, el morbo da dinero.

Aunque lo peor de todo el programa fue el final, cuando la ingeniera textil María Almazán, salía a hablarnos de Latitude, su empresa, y a contarnos como habían empezado a crear ropa “sostenible” en Galicia y como era posible producir en España ropa, fue en ese momento cuando descubrí que todo lo que estaba viendo no era más que un publirreportaje de Latitude. Además una muy oportuno ya que curiosamente ayer empezaba un Kickstarter para buscar financiación. Detrás de ella hay distintas iniciativas de capital riesgo y la Xunta de Galicia, quien no quiera ver la relación es que ha cerrado los ojos.


Sobre cerrar los ojos saben mucho los otros dos grandes protagonistas de la noche de ayer, Juan Ramón Rallo y Daniel Lacalle, los dos adalides del liberalismo español, que tardaron poco a salir a la palestra a defender a Amancio Ortega y con ello al resto del sistema que se encargan de defender. Con su teoría económica en la mano la deslocalización a países del tercer mundo trae a estos países progreso, lo cual es bueno, pero no pasa de ahí. El problema es que ese “progreso” es meramente económico y no viene acompañado de condiciones laborales dignas o derechos laborales. Eso sí, esto en el fondo y con su teoría en la mano es lo mejor que podía pasar, sin trabas gubernamentales el capitalismo en su estado más puro puede florecer. Esto nos debería hacer pensar, el liberalismo trae las condiciones de trabajo del Sureste Asiático, sueldos bajos, muchas horas y explotación laboral; no les dejemos lograrlo. 

lunes, 21 de diciembre de 2015

No nos desesperemos, hay cambio



En este blog somos aficionados a hacer pequeños análisis electorales tras noches como las de ayer, y no es la primera vez que lo hacemos. Con ello tratamos de sacar pequeñas conclusiones, desde un punto de vista personal y subjetivo, de lo que ha salido de las urnas, aunque esta vez tratar de hacer un análisis a futuro es una tarea excesivamente complicada, por lo que vamos a centrar el análisis en otras cosas.

Ayer me sorprendió ver mucha desilusión y desesperación en una izquierda que quizá esperaba una victoria clara y una representación parlamentaria que llevara el “cambio”, o todo el cambio que puede ser la socialdemocracia de Podemos, al máximo órgano legislativo español.  Pensando en frio y con los números en la mano puedo entender la desilusión, ya que una nueva victoria de un partido que se ha dedicado durante 4 años a robar, legislar contra la mayoría y delinquir duele, pero mientras la ley electoral siga primando ganar una provincia como lo hace en la actualidad veremos sobrerrepresentaciones como al de ayer continuamente, ojala alguien tome nota de ello.

A pesar de todo la España de los últimos 80 años, como mínimo, ha cambiado a partir de la noche de ayer. Hoy es el primer día desde que la democracia finalizo en este país en 1939 en el cual no sabemos cuál va a ser el próximo presidente del gobierno, y eso es un cambio muy importante. Se acabaron las mayorías absolutas, se acabaron los rodillos, se acabó el gobernar por decreto… Nada más hay que ver el miedo de algunos voceros del régimen ante la “Ingobernabilidad” o “Italianización” de España. Algo lógico ya que dentro de su prisma todo lo que se salga de lo previsible u obligue a pactar y dialogar y no a imponer es un desastre. Bienvenida sea esa ingobernabilidad.

Si vamos sigla a sigla encontramos, para empezar, a un Partido Popular que pese a haber ganado las elecciones dista de estar para celebraciones. La derecha española no sabe pactar, lo ha demostrado continuamente, en sus 54 años de gobierno solo han sido capaces de imponer su cosmovisión a golpe de autoritarismo, ya sea tras un Golpe de Estado o con mayorías absolutas o casi absolutas. Esto les va a costar de asimilar y su falta de cintura y su desprecio por la oposición en los últimos cuatro años les va a complicar conseguir pactos, salvo que desde arriba haya órdenes de lograrlos, eh Pedro Sánchez.

En segundo lugar está el PSOE, que celebra unos resultados que distan mucho de ser buenos pero que les ha permitido salvar los muebles y además tener la llave para el gobierno. La cuestión con el PSOE es la de siempre, ¿Sera capaz de olvidar por una vez la “responsabilidad” y plantar cara al PP y a las elites? Todos sabemos de qué pie cojean y no tardaran mucho en salir  grandes figuras como Felipe González o Susana Díaz a hablar de Gran Coalición y de la responsabilidad de salvar España dejando hacer al PP. ¿Qué hará el PSOE? ¿Volverá a traicionar a unas bases que ayer les dieron una última oportunidad o hará caso a sus jefes del IBEX?

Hablando de IBEX este párrafo debería estar dedicado al “Cambio Sensato” que al final ha tenido de sensatez la justa y de cambio nada, pero tras las declaraciones de Rivera hablando de dejar gobernar al PP hay poco más que añadir. Hasta aquí llego Falangito, ya han cumplido su misión y han sido el apoyo de las elites para que nada cambie, aunque por suerte gran parte de la gente no les ha creído, y menos mal… Gracias por participar Albert, pasa a recoger tu cheque.

Finalmente llego al meollo del asunto. No me gusta Podemos, como mínimo el actual, igual que compartía muchísimas ideas con el de hace un año y medio su giro a la derecha y la moderación de su discurso, abrazando de lleno la socialdemocracia y rindiéndose a la OTAN, pero no negaré que ayer lograron un triunfo. Ya no tanto a nivel de representación, que está muy bien, sino introduciendo nuevas fórmulas en la política española como las coaliciones que vimos en Galicia, País Valenciano y Catalunya, donde su éxito ha sido arrollador. Quizá de haber mantenido ese interés por los pactos en otras provincias estaríamos hablando de un éxito mayor, pero ya se sabe que el amor a las siglas suele estar por encima de los ideales en muchos casos.

Al final me gustaría hablar, y en relación con lo anterior, de 14 escaños que han acabado por no existir por culpa de la ley electoral española. Hablo, como no, de Izquierda Unida y PACMA. 923.105 votos por un lado y 219.181 por el otro, en total más de un millón de votos que se han quedado fuera del Congreso porque es mejor hacerle el juego a vascos y catalanes que tener una ley electoral justa. El análisis de estas fuerzas, en mi opinión, no puede hacerse de acuerdo a escaños sino a votos. Hay en España dos realidades que hay que tener en cuenta, por un lado una izquierda real, anticapitalista y anti-OTAN, y por otro lado una izquierda ecologista a la que nadie ha hecho ningún caso. Los votos están ahí, como un recordatorio de la incapacidad de la izquierda para llegar a acuerdos.

Cuando haya nuevas elecciones, algo que no creo que tarde mucho, Pablo Iglesias debería reflexionar sobre esto último. Las confluencias le han aportado un éxito superior que su propia marca y ese apego a las siglas no es importante, conseguir sumar votos, bajo el nombre que sea, es lo que le permite ganar las elecciones en Catalunya, aunque prácticamente no hubiera miembros de su partido en las listas. Hay que seguir trabajando, dejar de lado sillones y poltronas y buscar un marco común de ideas que permitan, de verdad, tomar el cielo por asalto. Aunque creo que esta última frase no gusta mucho al Pablo Iglesias actual… Hay un pozo de votos que la izquierda no sabe rentabilizar, toca buscar maneras de hacerlo.

Y un último apunte que, por irónico, me encanta. Los guardianes de la Unidad de España podrán formar gobierno si Esquerra Republicana y Artur Más les dejan, y  a la hora de negociar otros partidos, con más cintura que ellos, tienen cartas ganadoras. Supongo que más de uno debe estar dándose golpes contra las paredes por no haber atendido el problema catalán con dialogo…

martes, 8 de diciembre de 2015

La izquierda ha perdido el discurso



Imbuidos como estamos en la vorágine preelectoral, y con una campaña televisada al dedillo, hay una noticia que parece haber pasado de puntillas sobre la actualidad, más allá de la típica reseña en las noticias y el dramatismo con el que los medios gustan de recubrir, últimamente, cualquier noticia relacionada con la política. Hablo, como no, del ascenso del Frente Nacional en Francia.

Como era de esperar la mayor parte de las reacciones que hemos vivido en nuestro país han venido desde la izquierda, donde se advierte del peligro del ascenso de la extrema derecha para la democracia en Europa. El problema es que el análisis se queda ahí, y que casi un 28% del electorado de un país como Francia, conocido por sus ideas democráticas y liberales, vote un partido de Extrema Derecha es algo que merece algo más que un simple arañazo en la superficie.

¿Qué ha hecho posible este resultado? Para empezar el liderazgo de Marine Le Pen. En un partido tan personalista como el Frente Nacional era de esperar que tras la marcha del fundador, Jean Marie Le Pen, fuera su hija quien le sucediera. Lo que nadie esperaba es que Marine demostrará la habilidad política que ha demostrado, convirtiendo el partido, poco a poco, en algo mucho más serio de lo que era bajo su padre, llegando incluso a expulsarlo de la formación.

Y es que en el nuevo Frente Nacional de Marine cosas como llamar “leprosos” a los enfermos de sida como hacia su padre es algo que esta fuera de lugar. Incluso la hemos visto expulsar a nazis y evitar cualquier referencia al III Reich. Curiosamente estas medidas han encontrado críticas en algunos partidos semejantes en España, incluso algunos durante este fin de semana criticaban la “tibieza” del partido debido a estos motivos.

Obviamente el liderazgo ayuda, pero no gana elecciones; que se lo pregunten a Rivera o Iglesias… Es por ello que he decidido dar una ojeada al programa del partido para buscar motivos. Más allá de lo esperado: rechazo a la inmigración, programas de  preferencia nacional, condena del matrimonio homosexual y el aborto, pena de muerte, exaltación de los valores “republicanos y franceses”… hay un apartado que explica, y mucho, su ascenso en estos momentos. Su programa económico.

Con una Francia con cada vez más graves problemas económicos y que mira a Berlín y a Bruselas (que en estos momentos vienen a ser lo mismo) con desconfianza el discurso antieuropeo del Frente Nacional ha calado fuerte entre los franceses. Marine Le Pen sabe que cuando los beneficios bajan y aumenta el desempleo una buena manera de llegar al votante es a través de su bolsillo; y esto es algo que ha reflejado a la perfección en un discurso económico que ha convertido su formación en la primera del país.

¿Y cuál es este discurso? Resumiendo mucho, obviamente, el Frente Nacional apuesta por el proteccionismo y el intervencionismo estatal: salida del Euro y devolución del poder al Banco Nacional Francés, reindustrialización del país y protección de dicha industria con aranceles, intervención estatal en los sectores estratégicos (banca, energía, transporte, industria, agricultura…), autarquía agrícola (apoyando la producción francesa frente a la extranjera o consumiendo solo productos hechos en el país), cierre de las centrales nucleares y apuesta por energías renovables, altos impuestos a los beneficios empresariales, prohibición de entrada de extranjeros en consejos de administración de las empresas, obligación a reinvertir beneficios en la creación de empleo… En definitiva, acabar con el liberalismo y devolver el control de la economía a París para mayor beneficio del pueblo francés. ¿Resultado? Éxito rotundo en las urnas.

Lo peor de todo esto, al final, no es el número de votos… Lo peor de todo esto es que el discurso económico de Le Pen sobre el papel podría estar perfectamente respaldado por un partido de izquierdas sin ningún problema. Si se extraen del programa la xenofobia y el ataque a las libertades individuales se nos queda un discurso económico que perfectamente podía haber firmado hace un año Podemos. ¿El problema? Que la izquierda ha perdido el discurso antiliberal y de intervención estatal a favor de la ciudadanía para venderse, de nuevo, a los interés económicos de las elites. La deriva del propio Podemos es el mejor ejemplo de ello.

Lo peor de todo esto es que la deriva y el giro hacia la socialdemocracia y el apoyo a la alta burguesía se ha hecho en busca de unos votos que al final van a resultar en un fracaso. El Frente Nacional muestra que hay un grupo de votantes, bastante numeroso además, al cual se le puede seducir con ideas muy alejadas de lo que viene a ser el liberalismo y la libre empresa. Mientras todos los teóricos de la izquierda dan vueltas y vueltas para encontrar propuestas con las cuales conquistar el poder en Francia la extrema derecha se ha apropiado de su discurso y ha dado un gran paso a nivel electoral. Porque obviamente más de un cuarto de la población en Francia no es fascista, ni mucho menos, hasta hace unos años el Frente Nacional no superaba el 10% en ninguna encuesta.

En los años treinta, en un escenario de crisis económica y problemas, el fascismo y el nazismo supieron convencer a los votantes de que su discurso era el mejor para solucionar los problemas. Las clases medias y cierta parte de la clase obrera confiaron en ellos mientras la izquierda se quedaba parada mirando y sosteniendo el sistema, de nuevo, a servicio de los grandes capitales. En los años 30 la izquierda fracasó en convertir el descontento en votos y fue adelantado por la extrema derecha, no cometamos el mismo error.

martes, 1 de diciembre de 2015

Cubazuela del Norte



La de hoy va a ser corta, o como mínimo esa es mi intención. Que luego siempre me enrollo y acabo escribiendo más de lo que deseaba. Es solo una pequeña reflexión sobre la enorme importancia que tienen los medios a la hora de hacer política, y no solo por debates como el de ayer, sino en muchos otros apartados, donde quizá su importancia es aún mayor. Hablo, por ejemplo, de política internacional, como más de uno se habrá imaginado tras haber leído el título de la entrada.

Además hay una noticia de la reciente que me viene perfectamente para comentar lo que vamos a ver hoy. ¿Cuántos de los lectores saben que hubo un cambio de gobierno en Portugal la pasada semana? Seguramente pocos saben que la izquierda lusa, tras unirse, ha logrado echar del poder al derechista Passos Coelo, siendo el socialista Antonio Costa el nuevo primer ministro. Y ojo, hablo de Portugal, un país con el que compartimos península.

Ahora voy a repetir la pregunta, pero con un país un pelín más lejano. ¿Cuántos saben que en la República Bolivariana de Venezuela habrá elecciones en una semana? Esto ha salido en todos los medios y todos insisten en lo mismo, va a ser el fin del Chavismo. ¿Empezáis a ver la diferencia? Por ejemplo, todos sabemos que Nicolás Maduro, Raúl Castro o Kim Jong-Un son los dirigentes de Venezuela, Cuba y Corea del Norte respectivamente. En cambio, si pregunto quién gobierna en Paraguay, Costa Rica o Corea del Sur pocos sabrían la respuesta. ¿El motivo? Los medios no consideran importante que lo sepamos.

Es por ello que es importante tener claro, antes de sacar conclusiones, que los medios de comunicación son empresas, la gran mayoría con intereses además en los países que hemos mencionado, sobre todo los latinoamericanos, y se encargaran de hacernos saber quién se opone a sus intereses para conseguir que lo odiemos. Si además con ello logran desprestigiar a ciertos dirigentes políticos españoles afines a sus ideas mejor que mejor. Es por ello que si Arabia Saudí decapita a un par de ciudadanos por ser homosexuales nadie habla aquí en España, porque nuestro rey y el suyo son colegas…

Y para terminar un pequeño ejemplo que descubrí ayer en la cuenta de Twitter @_ju1_. Hace una semana todos los medios se hicieron eco del asesinato de un venezolano llamado Luis Manuel Diaz e inmediatamente acusaron al gobierno de haberlo asesinado. Curiosamente, a la hora de coger la foto usaron la de un ciudadano francés llamado Manuel Diaz (el hombre se queja de ello aquí) y de paso nadie menciono que era un sicario de una banda mafiosa llamada Los Plateados, y que su asesinato fue un ajuste de cuentas. Incluso la Policía Venezolana ha detenido ya a sus asesinos.

Lo curioso de la noticia es que tan pronto como fue mencionada en los medios desapareció. Al parecer pese a las quejas de Lilian Tintori (la mujer de Leopoldo López) que a día de hoy sigue llorando que su marido, un golpista que trato de acabar con la democracia en Venezuela, siga encerrado; nadie en Europa acudió al funeral del “Opositor” y ni siquiera los más críticos con el gobierno venezolano lo hicieron. ¿El motivo? El opositor no fue asesinado por el gobierno, sino por un ajuste de cuentas entre bandas.

Si alguien tiene interés en seguir toda la argumentación, empieza en este tweet.

Y recordad, no os fiéis de todo lo que salga en los medios.

lunes, 19 de octubre de 2015

La sorpresa de lo que debería ser comúm



Que en un país democrático sea noticia que dos líderes políticos se enfrenten en televisión y en prime time no debería de ser noticia; pero curiosamente lo es, porque este país es así, de pandereta. El debate de ayer entre Albert Rivera y Pablo Iglesias, los dos líderes de la llamada “Nueva Política”, en Salvados ha sido un éxito rotundo, no solo de audiencia, sino en repercusión e importancia. Esto da lugar a distintas conclusiones.

La primera, y creo que más importante, es que se vio ayer a dos políticos que tienen carisma y liderazgo; algo que no debería ser noticia pero que en España lo es. Solo hay que recordar que en las anteriores elecciones los dos grandes candidatos eran Rajoy y Rubalcaba… Lo peor de ello es que uno sigue estando en la pomada y el otro ha sido sustituido por un teleñeco, de muy buen ver, pero que a pesar de su clara mejoría desde que empezó sigue sin poder acercarse, ni siquiera de lejos, a Iglesias y Rivera.

Y esto da pie a otra reflexión. El debate de ayer fue un gran ejercicio democrático, sentarse a discutir alrededor de una mesa y poner en negro sobre blanco las propuestas de uno y otro creo que es algo muy sano. Es por ello que no puedo sino lamentar la ausencia de otros políticos en esa mesa, no solo los dos del PP y el PSOE, sino a otros como Alberto Garzón, de IU, o a Andrés Herzog, de UPyD (Vale que el partido no pinta ya un pimiento, pero como abogado Herzog está dentro de la acusación en casos como el Caso Bankia). Eso sí, solo imaginarme a Rajoy cara a cara con esos miuras me da entre risa y vergüenza, si ya sufrió en una entrevista con Alsina no me quiero ni imaginar ante otros rivales de mayor entidad. Aquello hubiera sido un Brasil-Alemania.

Lo curioso es que los partidos que no estuvieron en la mesa del bar con Jordi Évole sí  que estuvieron presentes luego, en el debate que siguió al debate y donde encontramos a los seis grandes partidos españoles (Aunque IU y UPyD estén de capa caída) discutiendo sobre lo mismo de siempre. Fue interesante verlo después ya que el contraste no pudo ser más marcado. Pasamos de un debate donde ambos presentaron ideas y propuestas propias a otro más típico, donde volaron puñales y ataques sin que nadie fuera capaz de articular un discurso como si hicieron Rivera e Iglesias, incluso sus segundas espadas quedaron en entredicho durante el segundo debate. Por cierto, que Pablo Casado sea la voz del partido del gobierno dice mucho de este país, lamentable.

No voy a entrar a discutir las propuestas de ambos, ya que creo que a nivel ideológico tienen grandes diferencias, pero sí que me gustaría destacar algo que ocurrió al final del debate, cuando obligados por Évole a responder si o no a una batería de preguntas nos encontramos con muchas similitudes; tanto fue así que incluso Iglesias bromeo con presentarse juntos a las elecciones. Y esto es lo importante, quizá la manera de hacerlo pueda cambiar, pero en el fondo hay una serie de problemas que la democracia española debe atacar y que no son cuestiones partidarias, sino de sentido común, y esto es algo en lo que ambos están de acuerdo. Puede ser una manera de hallar el consenso necesario para cambiar las cosas; aunque sea en unos puntos básicos. Ambos son una buena noticia para el país.

Quisiera terminar con un par de reflexiones dentro del campo televisivo. 5,2 millones de espectadores y un 25,2% de audiencia, doblando a Gran Hermano y dejando claro que hay esperanza para los que consideramos que solo se hace televisión de mierda en este país. Y por cierto, y ya para terminar, supongo que a los líderes de RTVE española se les caerá la cara de vergüenza luego de lo de ayer… Esto es lo que debe hacer una televisión pública, y no seguir dándole dinero a imbéciles como Bertín Osborne.

miércoles, 7 de octubre de 2015

El judío que no jugó para Hitler



La relación entre la política y el deporte no es algo que haya inventado el FC Barcelona o Pep Guardiola, no, ni mucho menos. Esta es una relación que viene de muy lejos y que fue dominada con maestría por las grandes dictaduras totalitarias. ¿Quién no recuerda los mundiales de Italia en 1934 y 1938 o de Argentina en 1978? Pero curiosamente a quien peor le salió lo de usar el deporte como propaganda fue a Adolf Hitler, y no solo por las Olimpiadas de Berlin y Jesse Owens, como ahora veremos. Por supuesto, hubo otros casos, pero ya los veremos en otro momento.

Esta historia empieza antes, mucho antes, y además lejos de Alemania. En 1903 nacía en Jihlava, ciudad checa dentro del Imperio Austro-Húngaro, hijo de un empobrecido herrero judío, Matthias Sindelar. Perteneciente a dos minorías dentro del Imperio, checo y judío, y a la clase obrera, poco podía indicar que el pequeño Matthias acabaría convirtiéndose en el mito en el que se convirtió. ¿Cómo fue esto posible? Gracias al fútbol.

Sindelar, debido a la necesidad que tenía su padre de buscarse la vida, se trasladó a Viena siendo muy joven y residió, como muchos otros de los recién llegados a la capital imperial, en el barrio obrero de Favoriten. Y fue en sus calles donde creció y empezó a darle patadas a un balón mientras a su alrededor el Imperio Austro-Húngaro perdía una guerra que jamás debió iniciar y se convertía en un pequeño país llamado Austria. Y fue tal su habilidad con el balón que con 15 años, una vez finalizada la guerra se uniría a la escuela del Hertha de Viena. Pero sería en el Austria Viena, al que llegó en 1924 con 21 años, donde se convirtió en leyenda.



Y no pudo hacerlo de mejor manera, bien es verdad que el Austria de Viena era el mejor equipo del país, pero con Sindelar al mando se convirtió en un vendaval imparable. Tres copas de Austria (1924, 1925 y 1926) y una Liga Austriaca (1926) y dos subcampeonatos (1924, 1925) llegarían a las vitrinas del club en aquellos años. Luego el equipo decayó y aunque aún levanto tres Copas en 1933, 1935 y 1936 el dominio no fue absoluto. Pero es que en realidad su carrera en clubes nos interesa poco, lo importante lo hizo en la selección.

Austria se había visto, tras la Primera Guerra Mundial, relevada al ostracismo. Sí, siempre se ha dicho que el trato de paz con Alemania fue duro, pero en realidad quien pago los platos rotos fue Austria. Privado de cualquier territorio que no fuera germánico, privado de su dinastía gobernante desde hacía siglos y privado de cualquier opción para recuperarse el país pasó de ser una potencia europea a un país insignificante. Y es aquí donde Sindelar ofreció su mayor servicio a su país.

Y es que en un momento donde la moral de la población estaba por los suelos la selección de fútbol de Austria se encargó de dar a sus compatriotas un motivo por los cuales sentirse orgullosos. Y es que en 1934 la selección austriaca se plantó en las semifinales del Mundial de Italia para perder frente a la anfitriona y posterior campeona en un partido “parcializado a favor de los locales”. Pero eso no fue todo, sino que en 1938 llegó el gran momento de Sindelar.

En aquel entonces las tensiones entre Austria y Alemania no habían hecho más que aumentar e incluso el partido nazi austriaco había ido tomando paulatinamente el poder en el país hasta que el 12 de marzo de 1938 se produjo el “Anschluss”, es decir, la unión de Austria con Alemania. Esto, como no, también afecto al fútbol y los futbolistas austriacos, que eran de un gran nivel, pasaron a competir bajo la bandera alemana y para celebrarlo se disputó en Viena un partido final en el que se enfrentaron ambos países el 12 de Abril de 1938.



Este partido, programado como una fiesta nazi y de hermanamiento entre ambos partidos estaba preparado para ser una victoria alemana, y es que aunque el nivel austriaco era superior nadie esperaba que los austriacos compitieran por el partido. Y así fue durante la primera parte, con Sindelar y sus compañeros jugando correctamente pero sin llegar a agujerear las redes alemanas; fallando incluso a propósito según algunas crónicas. Y con empate a cero se llegó al descanso, pero nada más salir de la caseta ocurrió algo inesperado, Austria inaugura el marcador con gol de Karl Sesta llevando la locura a las gradas del Prater de Viena. Y este fue el detonante del final de la carrera de Sindelar.

Cansado de tener que fallar para evitar herir la sensibilidad alemana Sindelar, no sin razón llamado “El Mozart del Fútbol”, decidió dejar de fallar a propósito; por lo que en la primera ocasión que tuvo no dudo en fusilar al portero alemán y subir el 2-0 al marcador. Pero si esto ya era un problema lo que ocurrió después lo acabo de condenar; Sindelar celebró el gol y en vez de levantar el brazo ante Hitler y la plana mayor nazi optó por bailar frente a ellos entre los aplausos de sus compatriotas. Acababa de firmar su sentencia de muerte.


Como es obvio jamás volvió a vestir los colores de Austria y ni siquiera de la selección alemana, que aun trató de reclutarlo para el Mundial de 1938, sin éxito. Quizá de haber aceptado su historia hubiera cambiado, pero no contento con eso siguió combatiendo al nazismo. Cuando tras la Noche de los Cristales Rotos empezó la persecución de los judíos Sindelar, que tenía ascendencia judía, no abandonó a sus amigos hebreos sino que siguió manteniendo el contacto con ellos, protegiéndoles o dándoles empleo si lo necesitaban. Esto terminó por condenarle ante los invasores de su país. El dia 23 de Enero de 1939 Sindelar y su novia, Maria Castagnola, morían en su casa debido a una intoxicación por monóxido de carbono procedente de una estufa.

O como mínimo eso decía la versión oficial, pero como es obvio habían sido asesinados por la Gestapo. Curiosamente esta versión acabó siendo un error propagandístico nazi, que parecía no tener suerte cuando de atacar a Sindelar se trataba. Una muerte por asesinato, o por suicidio, privaba al muerto de un funeral de estado. Pero un accidente no lo hacía. En su último adiós Matthias Sindelar reunió en Viena a 40.000 personas, todos compatriotas henchidos de orgullo, y no precisamente por lo que “El Mozart del Fútbol” era capaz de hacer con un balón.

A principios del S. XXI Sindelar fue elegido por los austriacos como el “Mejor deportista austriaco del S. XX”, por delante de mitos como Hermann Maier (Medallista Olímpico de Esquí) o Nicki Lauda (tres veces campeón del mundo de F1). Y es que no todo son logros deportivos…


miércoles, 23 de septiembre de 2015

Jugar al otro lado de la frontera


Decía el otro día Javier Tebas que si Catalunya se independizaba los equipos de dicha comunidad no podrían seguir compitiendo en la Liga Española de Futbol. Lo curioso es que lo dijo como si fuera algo importantísimo, algo básico, algo muy a considerar por los catalanes antes de ir a votar el 27S… Tranquilo Javier, la gente, aunque futbolera, no dejara de ser independista por miedo a dejar de jugar en tu liga; esto es más grande que el tinglado que tienes montado.

Este artículo, pese al inicio, no va a tratar de las declaraciones de este energúmeno. Como buen ex miembro de la organización fascista “Fuerza Nueva” no esperaba otra declaración que el odio irracional a todo lo que suene a democracia y a “romper España”. Y es que el encargado de destrozar la LFP no merece ningún respeto para mí. Además, hay algo contradictorio en sus declaraciones, tras años basando su negocio en un duopolio enorme que absorbe todo, ¿Qué ocurrirá se el Barça desaparece del juego? Dominación absoluta del Real Madrid e interés nulo por la competición. Sinceramente, no me creo que la LFP expulse a los equipos catalanes, son la base del negocio. Y antes que facha Tebas es un pesetero.

Por tanto, la pregunta que surge es obvia. ¿En caso de independencia ves posible que los equipos catalanes jueguen en España? Si, lo veo. Por dos motivos básicos, por un lado ya se han planteado ideas para crear ligas más competitivas superando fronteras, como la entrada de Rangers y Celtic en la Premier, la integración de los tres grandes de Portugal en la liga española o la creación de una “Liga del BeNeLux” con equipos holandeses, belgas y luxemburgueses. El otro motivo, más obvio aun, es que lo de ver a equipos jugando en otros países dista de ser extraño.

Equipos de países pequeños:

Andorra, Mónaco, San Marino, Liechtenstein y otros pequeños países de Europa tienen a equipos que compiten en las ligas de otros países mayores que ellos, incluso teniendo una liga propia como el caso de San Marino o Andorra.  El caso más claro es el del Mónaco, que juega en la primera división francesa, pero hay más, como el FC Andorra (no confundir con el Andorra CF, que es un equipo de Teruel) que compite en estos momentos en las regionales catalanas pero alcanzo la Segunda B no hace tantos años, el San Marino Calcio, que compite en la Serie D italiana. El caso de Liechtenstein es aún más extraño, ya que hasta siete equipos compiten en Suiza, siendo el FC Vaduz el más importante de ellos.

El San Marino Calcio disputa sus partidos en Italia


Los galeses en Inglaterra:

Gales tiene liga propia desde 1992, pese a ello los equipos más importantes del país siguen compitiendo en el Sistema de Ligas Inglés, como ya hacían anteriormente. Los más conocidos son el Swansea y el Cardiff City, que están en Premier League y Championship respectivamente, pero hay otros como el Caernarfon Town, Colwyn Bay, Merthyr Tydfil, Newport County, Newtown y Wrexham que compiten en las divisiones inferiores inglesas ya que se negaron a integrarse en el sistema galés en 1992. Eso sí, este sistema ha dado lugar a cosas raras ya que por ejemplo antes de la existencia de la liga era posible para estos equipos competir en la Copa de Gales y si ganaban, competir en Europa, enviando el futbol inglés a más representantes de los esperados, y no solo eso, sino que algunos equipos ingleses cercanos a la frontera podían hacerlo, siendo el Hereford, el Tranmere Rovers o el Bristol Rovers campeones de Gales.

Los casos de las franquicias:

También podemos encontrar equipos extranjeros compitiendo en las nuevas ligas que se han creado en los últimos años en Australia y Estados Unidos. Y es que aunque la MLS y la A-League están pensadas para equipos de dichas nacionalidad podemos encontrar a canadienses y neozelandeses compitiendo en ellas. ¿El motivo? Que el nivel del fútbol en sus países es bajo comparado con sus vecinos, es por ello que Montreal Impact!, Toronto FC, Vancouver Whitecaps y Wellington Phoenix compiten al otro lado de la frontera.



La Unió Esportiva Bossòst:

Este caso nos toca de cerca, y es que aunque la gran mayoría lo desconoce hay un equipo español defendiendo el honor patrio en el sistema de ligas francés. Y no, no es porque les guste joder a los franceses por puro patriotismo, sino que es mucho más cómodo competir al otro lado de la frontera. Y es que enclavado en el Valle de Arán, donde hace unos años era posible pasarse los seis meses de invierno aislados de España, la geografía dicta que sea mucho más sencillo para este equipo de Lleida competir al otro lado de la frontera. Y con cierto éxito además, distintos trofeos regionales adornan sus vitrinas, demostrando que lo de ganar a los franceses en su casa no es patrimonio exclusivo de Pau Gasol.

La huida del Derry City:

Seguramente este sea el caso más duro de todos los relatados en este artículo. Este equipo de la ciudad de Derry (o Londonderry según quien la nombre) situada en la frontera entre Irlanda e Irlanda del Norte ha vivido en su propia piel todos los conflictos derivados de esta situación. Y es que la ciudad, la segunda de Irlanda de Norte y la cuarta de la isla tras Dublín, Belfast y Cork, está literalmente dividida entre unionistas y republicanos; ya que el rio Foyle divide los barrios católicos de los protestantes. Esto, como era de esperar, acabó afectando al equipo de la ciudad. A principios de los años setenta la situación se hizo insostenible y se produjeron casos de violencia tanto en los alrededores de su estadio como en los desplazamientos; esto hizo que en 1971 se les obligará a jugar en Coleraine, ciudad a 30 millas de Derry y de mayoría unionista. La medida acabó obligando al equipo a abandonar la Liga Norirlandesa en 1972, cuando sus quejas por el descenso de los ingresos y su petición para volver a jugar en Derry fueron ignoradas y denegadas. Esto llevó al club a años de competir solo en competiciones locales hasta que en 1985 se logró que la FIFA les diera permiso para unirse a la Liga de Irlanda, donde por ideales y convicciones no tenían problemas para competir. Y ahí siguen en estos momentos, con cierto éxito además, ya que dos ligas y cinco copas adornan sus vitrinas.

Entrada a Free Derry, la zona de Derry que no reconoce la soberanía británica

Y estos son solo algunos ejemplos, seguramente habrá más que en estos momentos desconozco, sirva solo para demostrar que es posible seguir jugando en una liga sin pertenecer al país. ¿Qué creo que ocurrirá? En realidad no lo sé, pero pienso que la LFP tiene poco que ganar con una salida del FC Barcelona de la Liga, sobretodo porque han basado su modelo de crecimiento en una rivalidad que desaparecería por completo.

miércoles, 27 de mayo de 2015

¿Y ahora qué?


Se acabó el espectáculo. La fiesta de la democracia se celebró el pasado domingo y para sorpresa de todos la izquierda, por fin, ha dado un vuelco electoral y pese a presentarse fragmentada y dividida será capaz, si logra alcanzar pactos, de gobernar en las plazas más importantes del panorama político español. Ahora, una vez terminado todo y en vistas a una cita mucho más importante en Noviembre, o incluso antes visto el descalabro del partido en el gobierno, todos los partidos empiezan a calentar motores para la batalla final. Pero si, primero hay que sacar las conclusiones acertadas de esta primera escaramuza y preparar las estrategias para asaltar la Moncloa.

Los que primero deben empezar a reaccionar deben ser los perdedores. Si, los perdedores. Digan lo que digan La Razón y otros medios afines el gran perdedor de la jornada del domingo fue el Partido Popular, que ha visto como se escapaban casi tres millones de votos y con ello las posibilidades de gobernar en todos los lugares que controlaba, incluso en plazas tan fuertes como Madrid o Valencia, bastiones conservadores desde principios de los noventa. Y es que aunque Esperanza Aguirre trate de salvar los muebles lanzando cantos de sirena al PSOE la realidad es que el PP va a tener difícil gobernar gracias a pactos. ¿El motivo? Parece que todos y cada uno de sus contrincantes en la arena política está dispuesto a todo por desalojarlos de cualquier gobierno.


Si soy sincero, creo que poco margen le queda al PP en estos momentos para tratar de salvar los muebles de cara a las generales. En estos momentos solo una mayoría absoluta les permitirá seguir en la Moncloa y tal como está el panorama político es algo con lo que no van a poder contar. Además el salvavidas que lanzaron al agua en forma de Ciudadanos y ese fascista reconvertido a persona de centro llamado Albert Rivera tampoco ha convencido al electorado. Demasiada naftalina. Así que supongo que de aquí a Noviembre veremos maniobras y contramaniobras para tratar de salvar los muebles, pero hay demasiada mierda en los cajones para que esto sirva de algo. Rajoy sobrevivirá, es su especialidad y además sus mayores rivales han perdido cualquier opción a plantar cara tras la debacle en las autonómicas, pero nada podrá evitar que sufra su tercera derrota en unas generales; se le está poniendo cara de Javier Arenas ya.

En cuanto al Partido Socialista, gran vencedor de las elecciones más allá de las candidaturas de izquierdas, recuperará plazas como el Pais Valenciano o Castilla La Mancha y además entrará en el gobierno de ciudades importantes como Madrid, Barcelona o Valencia de la mano de formaciones de izquierdas. En estos momentos la estrategia del PSOE de Sanchez solo puede ser una, ser fiel a la izquierda, alejarse de la poltrona y mantenerse junto a sus bases. Cualquier intento de separarse de esto y pensar en pactos con fuerzas de derechas basados en la "Responsabilidad de estado" sería un error. El PSOE ha logrado, como mínimo en apariencia, alejarse de la imagen de ser una marioneta más del PP. Seguir con esa estrategia es el camino, bueno, y evitar que Esperanza Aguirre les vuelva a birlar un gobierno sobornando a sus diputados...

Por orden voy a pasar al tercer partido del país hasta estas elecciones y que ha sufrido una debacle increíble, Izquierda Unida. La coalición de izquierdas solo ha sido capaz de conservar poder autonómico en Asturias y en otros lugares como Valencia o Madrid se ha visto fuera de las Cortes simplemente por la injusta ley del 5%. Pese a todo han logrado mantener poder municipal y tienen presencia en muchas ciudades del pais. Eso si, esto debe ser una llamada de atención y por suerte parece que Alberto Garzón lo ha entendido a la primera. El camino es la unión de la izquierda, la confluencia popular. El pacto y el entendimiento serán claves de cara a un triunfo de la izquierda en Noviembre.

Hablar de Ciudadanos es hablar de un fracaso. Darle una limpieza de cara a la derecha y aderezarlo con el yerno perfecto no ha servido para salvar los muebles del PP y aunque desde todos los medios se trato de vender al partido como una fuerza emergente las urnas han demostrado que no es así. Una comparación entre sus resultados reales y los resultados pronosticados por las encuestas nos dan una idea del globo hinchado en el que se habían convertido. Se imaginaban como una fuerza clave en la gobernabilidad de la mayoría de lugares y al final han resultado un cero a la izquierda en todos los lugares. Lo dicho, fracaso absoluto. Y no solo eso, sino que además se han visto en un dilema grave que puede afectarles de cara a las generales. Apoyar al PP o al PSOE en Andalucía y Madrid puede suponer una marcha de votos según el color elegido; y esto es algo que por ahora no se pueden permitir.

Decir que Podemos ha ganado estas elecciones cuando no ha logrado vencer en ninguna autonomía, aunque tiene presencia en todas, y no se presentaba a las municipales es arriesgado. Pero al final candidaturas a las que han dado su apoyo gobernaran las dos ciudades más importantes del país y en otras serán decisivas para la gobernabilidad. El proceso que empezó en el 15M hace unos años ha culminado con una victoria decisiva en estas elecciones que además ha abierto una nueva fase en la política de este país. ¿El siguiente paso? Presentar una candidatura seria de cara a las generales y tratar de unir bajo su estela al máximo de fuerzas de izquierda posible. Tras el 24M hablar de ver a Pablo Iglesias en la Moncloa es menos arriesgado.

Una vez repasados los partidos a nivel nacional me gustaría hacer un inciso sobre una fuerza valenciana que ha logrado un gran resultado. Hablo, como no, de Compromis. El trabajo bien hecho ha tenido su premio y su genial oposición al Partido Popular y sus corruptelas en Valencia les ha permitido obtener la Alcaldía de Valencia y ser un actor clave en la reconquista de la Generalitat por las fuerzas de izquierdas. Ahora llega el gran momento, las elecciones generales. De obtener los mismos resultados lograrían 7 diputados en Madrid. La duda es, ¿Vale la pena lograr estos diputados o será mejor confluir con otras fuerzas y lograr un mayor poder? Es algo que deben de plantearse lo más pronto posible.

jueves, 16 de abril de 2015

Los invisibles



Hoy toca una entrada extraña, simplemente voy a dejaros con el nuevo video de Los Chikos del Maiz junto a las personas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Una maravilla, de principio a fin. Espero que os guste.

martes, 24 de febrero de 2015

El castigo al talento


Te pueden gustar más o menos. Puedes compartir sus ideas o no. Puedes llegar incluso al amor o al odio. Pero es imposible que alguien niegue que Albert Rivera y Pablo Iglesias se han convertido en las dos grandes revelaciones políticas del último año. Hablamos de los lideres de dos partidos que hace un año o no existían o eran un partido pequeño y limitado a Catalunya y que se han convertido en doce meses en la segunda y la cuarta fuerza política según las últimas encuestas. Y aunque hoy no estarán presentes en el parlamento durante el debate del estado de la nación son, a día de hoy, dos de los grandes líderes del país.

Dos lideres carismáticos


Por supuesto, visto su éxito es imposible negar que tienen cualidades políticas y sirven para esto. Sus estilos son diferentes, uno es vistoso, grandilocuente y disfruta con las masas y la discusión, es en un atril o frente a su rival donde se siente cómodo, el otro es un político mas de salón, de distancias cortas, pero capaz de convencer con un discurso calmado y sosegado. Son diferentes tipos de carisma, obviamente, pero no se puede negar que son unos políticos carismáticos, quizá los lideres mas carismáticos desde la marcha de Julio Anguita, Felipe González o Adolfo Suárez.
                                                            
Son los representantes de una nueva generación. De una generación que no vivió la transición y que ha crecido en democracia. Son los representantes de una nueva política, donde la gente joven (36 años Iglesias, 35 años Rivera) ha decidido tomar el mando del país. Son junto a Alberto Garzón, que solo tiene 29 y al que no me gustaría dejar fuera, los grandes exponentes de una nueva manera de hacer las cosas. Entonces la pregunta es, ¿Porque no incluí a Garzón, al que admiro y al que votaré en Noviembre, desde el principio? Porque el motivo de este articulo no es hablar de recién llegados a la política, sino hablar de los recién llegados gracias a un partido nuevo. Y Garzón, líder de Izquierda Unida, no milita en un partido nuevo.

Dos carreras paralelas


La reflexión de hoy es otra, muy diferente, y está basada más bien en el paralelismo que guardan las carreras políticas de ambos. Iglesias, relacionado desde joven con ambientes y medios de izquierdas y asesor de Izquierda Unida decide, tras ver que este partido no le ofrece aspiraciones de poder saltar al ruedo con un nuevo partido y fundar Podemos, con el que solo cinco meses después dará la gran sorpresa en las Elecciones Europeas al conseguir  5 escaños. Enfrente Rivera también vivió una situación parecida; desencantado con el Partido Popular de Catalunya , donde militaba en sus Nuevas Generaciones, decide abandonarlo e integrarse en la Plataforma Cívica Ciudadanos de Catalunya. Tres meses después, en su Congreso Fundacional como partido, es elegido presidente de la formación.

Es decir, nos encontramos con dos hombres que tras haber tenido relación con partidos tradicionales decidieron abandonarlos y empezar  a trabajar para conseguir transcendencia política con nuevas organizaciones. Su éxito salta a la vista y en estos momentos se han convertido en la referencia de los desencantados con las viejas maneras de hacer política. Además lo están haciendo robando votos e importancia a las organizaciones de las cuales proceden, logrando que muchos de sus simpatizantes pasen a apoyar a estos nuevos partidos, que solucionan mucho mejor sus problemas.

En una política como la española, con líderes lamentables en los últimos años como Mariano Rajoy, José Luis Rodríguez Zapatero, Rosa Diez o José María Aznar, sorprende que nadie fuera capaz de ver la habilidad y el potencial de estos dos hombres que a fuerza de talento han revolucionado la política y se han convertido en los nuevos referentes de la izquierda y la derecha. Tanto es así que no es difícil imaginar que en un tiempo puedan convertirse en Presidente y Jefe de la Oposición si verdaderamente la tendencia de crecimiento continua como hasta ahora, desplazando al PP y al PSOE de su poltrona.

Castigo del talento


Pero la reflexión es otra, ambos estaban relacionados con viejas formaciones y ambos se dieron a conocer en ambientes políticos. ¿Nadie vio que con lideres así seria mucho mas fácil alcanzar el poder en dichas formaciones? ¿Cuál es el funcionamiento interno de un partido? ¿Cómo es posible que alguien con tanto talento no destacara y llegara a sitios de responsabilidad? Quizá esta es la primera pregunta que muchos de los antiguos partidos deberían hacerse, algo se ha hecho mal cuando nadie vio que quizá con estos hombres al mando y no con mediocres como Pedro Sánchez o Mariano Rajoy seria mas fácil ganar unas elecciones.  Y si, se que Pablo Iglesias no tuvo nada que ver con el PSOE, sino con IU, pero estoy seguro que dentro del PSOE habrá gente con mejor habilidad que Sánchez.

O quizá esa es la respuesta, que en un partido político es mas fácil ascender siendo mediocre y no molestando que siendo genial, ya que tu genialidad puede ser un problema para quien esta arriba de ti. ¿En serio imaginan a toda la maquinaria del PP y el PSOE, corrupta y podrida, elevando a un joven a los altares si con ello pusieran en riesgo su poltrona? Miren la que se ha liado en el PSM cuando Sánchez, que de revolucionario y genial tiene lo justo, ha pretendido quitar de en medio a gente como Tomas Gómez...

Para terminar, parece que las cosas cambian y algunos empiezan a aprender. El ascenso de Garzón a los altares de Izquierda Unida tras la llegada de Iglesias y Podemos es un halo de esperanza, es posible llegar arriba de una formación antigua si hay capacidad para ello. Pero sigue sin ser fácil, los problemas de vividos en la federación madrileña del partido lo atestiguan.