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sábado, 27 de diciembre de 2014

Cuestión de Colores - Apuestas villanas



Hoy estrenamos una nueva sección que llamaremos cuestión de colores. Y es que si hay algo que caracteriza a un equipo de futbol, más allá de su escudo, es el color de su camiseta. Y aunque nos hemos acostumbrado a ver a los equipos vestir siempre de unos colores en sus inicios esto no fue así, es más, hay muchas historias curiosas detrás de la elección de los uniformes.

Aston Villa


Empezaremos la sección yéndonos, como no, a Inglaterra, más concretamente a Birmingham. Y es que si hay unos colores extraños en el mundo del fútbol son los que viste el Aston Villa. Camiseta granate con mangas azules en sus inicios, aunque ahora se han convertido en celestes. Esto, en un mundo donde la mayoría de equipos que visten camisas planas o a franjas, llama la atención, así que ¿Por qué el Aston Villa viste esos colores tan extraños?

Como suele ser habitual, para descubrirlo, hay que volver al S. XIX, concretamente a su última década. En aquellos momentos el Aston Villa era un grande del futbol inglés y como explicamos aquí su presidente fue el gran impulsor de la primera liga de fútbol profesional en 1888. Seria este mismo presidente, William McGregor, el que le daría sus colores actuales al Villa en 1886, dos años antes de la creación de la liga. Hasta entonces el equipo había jugado de colores muy diferentes, pero entonces su presidente, como buen escocés protestante, hizo que su equipo vistiera los colores de los dos grandes equipos protestantes escoceses, el azul del Rangers y el granate del Hearts of Midlothian. Eso sí, McGregor, hombre inteligente, decidió que la combinación seria original, el azul estaría en las mangas mientras que el granate ocuparía el resto de la camiseta.

West Ham United


Como es obvio algo tan original no tardó en ser imitado, por ejemplo el Burnley a dia de hoy sigue vistiendo como el Aston Villa, o el Crystal Palace y el Scunthorpe, que comparten colores, aunque no diseño, con el equipo villano. Eso sí, el equipo más grande que viste como los de Birmingham es el West Ham United, aunque este año Adidas haya decidido cargarse la camiseta histórica y vestir al equipo completamente de granate (Odio eterno al fútbol moderno). ¿Pero fue una imitación? No, fue algo mucho más gracioso.

En 1899 se celebró en la ciudad de Birmingham una feria, como muchas de las que se celebraban en aquellos momentos en Reino Unido. Entre los asistentes había un londinense llamado William Dove que decidió participar en una de las carreras que se celebraron durante la feria. Dove, que era un buen velocista, ganó la carrera y entre los perdedores había distintos jugadores del Aston Villa. Como era de esperar, tratándose de ingleses, había habido apuestas y Dove no solo ganó la carrera sino una considerable cantidad de dinero que los jugadores del Aston Villa no podían pagar en aquellos momentos.


Por suerte se llegó a una solución de compromiso. Uno de los perdedores era el encargado de lavar y mantener en buen estado las equipaciones del Aston Villa. Algo común para la época pero que sería raro de ver ahora, ¿Alguien imagina a CR limpiándose no solo su equipación sino el de todo el equipo? En fin… Este jugador ofreció a Dove en pago por la apuesta once equipajes completos del Aston Villa: camiseta, pantalones y medias; Dove, contento con el trato aceptó.

Y es que William Dove era padre de Charlie Dove, uno de los futbolistas del Thames Ironworks F.C., el nombre del West Ham United en aquella época, por lo que decidió vender a su hijo y sus compañeros aquel juego de equipajes. Desde entonces el equipo, que se convirtió en West Ham ese mismo año, ha vestido los mismos colores del Aston Villa.

Curiosamente, el pago de la apuesta que hicieron sus futbolistas corrió a cargo del club villano, ya que el encargado de limpiar los equipajes denunció el robo de las equipaciones y fue el Aston Villa quien compró unas nuevas.

martes, 16 de diciembre de 2014

Fergie Suter - El advenimiento del fútbol profesional



De nuevo, hoy voy a hablar de futbol. Y de nuevo, vuelvo a inspirarme en aquel hilo del Football Manager que ya os comenté en otros tiempos. Conocí esta historia aquí, y lo que vais a ver es simplemente un poco más de lo que he buscado, por lo que parte del mérito sigue siendo de su autor.

Que el fútbol es un negocio es obvio. Solo hace falta mirar alrededor para darse cuenta. Y que cada vez más gente está enfadada con esto y desea volver a los orígenes es más verdad todavía. Pero, ¿a qué orígenes? Sí, en sus inicios el fútbol fue un deporte de aficionados, jugado por caballeros para entretenerse; pero curiosamente con rapidez se convirtió en un negocio. ¿Que no me creéis? Viajemos a los años ochenta del S. XIX.

La creacion de la FA Cup


En realidad, el viaje es a un año antes, a 1879. Y como vamos a hablar de fútbol, en aquellos momentos el único destino donde se daba patadas al balón es Reino Unido. El fútbol había nacido hacía relativamente poco tiempo, en 1863, y aunque obviamente se había jugado a juegos de pelota anteriormente, las primeras reglas escritas datan de dicho año y fueron escritas por una unión de clubes, la llamada Football Association, la FA que en Inglaterra todavía domina el fútbol.

La FA Cup en 1871
Durante sus primeros años, el recién nacido fútbol, como su hermano el rugby, fueron eminentemente amateurs y relacionados en la mayoría de los casos con la alta sociedad. Es por ello que los primeros jugadores provenían de las “public schools” inglesas, curiosamente las universidades privadas más elitistas del país, o de Cuerpos del Ejercito de prestigio, como los Royal Engineers. Estos equipos, que veían que los partidos ganaban en audiencia y prestigio, decidieron crear la primera competición oficial.

Bajo el auspicio de la FA y con el apoyo de los grandes equipos aficionados de la época, nacía en 1871 la FA Cup, competición de Copa que aún hoy se disputa en Inglaterra y que es la más antigua del mundo. Como era de esperar, estos equipos dominaron la competición en sus primeros años y por ello encontramos en su palmarés al Wanderers (Formado por ex alumnos de las universidades privadas londinenses), al Oxford University, al Old Etonians o al Royal Engineers.

Boot money


Como era de esperar, la FA Cup se convirtió con rapidez en un negocio rentable. El público se mostró interesado y las asistencias a los campos no hacían sino aumentar. Al tratarse de una competición copera, la única manera de aumentar los ingresos era disputar el máximo de partidos posible, por lo que había que ir pasando rondas. El germen del negocio estaba ya listo para florecer.

Deporte de Caballeros
Avanzar rondas se hizo cada vez más complicado, y para lograrlo era necesario tener a los mejores futbolistas. Y los mejores futbolistas exigieron una parte del pastel. El problema es que la FA, anclada a la tradición como buena institución inglesa, se negaba a reconocer el profesionalismo y que los jugadores cobraran un salario por ejercer su profesión. Pero nada podía parar el progreso, y aunque ninguno de los equipos lo reconocía, empezaron a pagarse primas bajo mano a los futbolistas para asegurarse sus servicios. Este dinero, que se colocaba en las botas, era el llamado “boot money”. Y con ello nació un nuevo fenómeno, bien conocido en la actualidad: los equipos que más podían invertir en futbolistas dominaban la competición. Esto hizo que el dominio amateur que se había vivido durante los primeros años se acabara, aunque resistieron hasta mediados de la década de los 80, dando guerra hasta el final.

Fergie Suter


Pero no avancemos acontecimientos. Volvamos a 1879, porque en aquel momento empezó una guerra que terminaría casi una década después. A un lado se situó el sur agrícola de Inglaterra, firme defensor del amateurismo. Enfrente, el norte industrial, bastión del profesionalismo. La mecha que encendió esta confrontación curiosamente vino de fuera de las fronteras inglesas, concretamente del norte. Y es que en aquellos momentos los escoceses, que jugaban un fútbol de toque (de toque para la época, no eran el Barça de Guardiola, ni mucho menos) eran los mejores futbolistas del mundo y, como era de esperar, los clubes profesionales del norte de Inglaterra trataron de atraer a algunos de ellos para que jugaran en sus equipos.

Escocia, potencia futbolística de la época

El culpable de todo esto fue un señor escocés llamado Fergie Suter, nacido en Glasgow en 1858. Se ganaba la vida como cantero albañil, pero dedicaba sus momentos de ocio a jugar al fútbol (con mucho acierto, todo sea dicho). En su juventud jugó para equipos como el Rangers o el Partick Thistle en su tierra natal, y fue jugando en este equipo donde llamó la atención al sur de la frontera. Tras jugar un amistoso contra un equipo inglés, el Darwen F.C., estos quedaron impresionados con su calidad y decidieron incorporarlo a sus filas a cambio de un salario. En ese momento se convirtió en el primer futbolista verdaderamente profesional de la historia.

En aquellos tiempos la FA había empezado a tolerar en cierta manera el “boot money” ya que no podía evitarlo, pero se anclaba en que no era un sueldo sino una prima, por lo que no había profesionalidad. Eso sí, el amateurismo aún era reinante y por ejemplo se exigía a los equipos que inscribieran a futbolistas residentes en la ciudad donde el equipo tenía fijada su sede. Esto quiere decir que se esperaba que los equipos inscribieran a residentes de su ciudad o, por ejemplo, integrantes de su universidad; pero ello no limitaba la presencia de extranjeros si cumplían dichos requisitos, no era extraño encontrar escoceses, galeses o irlandeses en las “public schools” inglesas.

Pero claro, lo de Fergie Suter era diferente. El Darwen lo había traído expresamente de Escocia para jugar a futbol y cuando fue inscrito en la FA Cup, los clubes amateurs estallaron en protestas. A ello no ayudó que desde su llegada a Inglaterra, el jugador escocés no hubiera desarrollado ninguna actividad económica conocida, es decir, no tenía ingresos procedentes de ningún trabajo. Resultaba obvio que estaba manteniéndose gracias a lo que ingresaba por jugar al futbol, pero aquello era imposible de probar, por lo que las peticiones de expulsión del Darwen no fueron escuchadas.

Supremacía profesional


Pese a todo, los clubes amateurs, aún poderosos, siguieron controlando la FA Cup y ganando las distintas ediciones. Eso sí, los clubes profesionales empezaron a ganar terreno y la polémica volvió a saltar en 1880 con Suter de nuevo como protagonista. El escocés, tras fracasar en la FA Cup, decidió cambiar de aires en busca de nuevos retos (¿nos suena?) y ya de paso conseguir una mejora económica (esto ya suena más). La elección fue obvia, Suter se marchó al Blackburn Rovers, equipo rival del Darwen y que en aquellos momentos competía con el Blackburn Olympic, de la misma ciudad, por la supremacía del futbol del norte.

Aquél fue el primer traspaso de la historia del fútbol y, de nuevo, Suter fue pionero. Pero no solo lo fue en eso: junto al primer traspaso estallaron las primeras muestras de odio hacia un jugador por su vieja afición, lo cual trajo problemas en los años siguientes para disputar los partidos que enfrentaban a ambos equipos, llegando incluso Suter a las manos con algunos de sus viejos compañeros.

Los primeros años de Suter en Blackburn, pese a todo, no fueron exitosos. Incluso vio cómo el rival de la ciudad, el Olympic, alzaba la FA Cup en 1883 frente al Old Etonians. Pero en 1884 logró el éxito y alzó por primera vez la copa, empezando una racha que haría que el Rovers levantase seis de las siguientes diez, e iniciando el dominio del profesionalismo en el fútbol.

Blackburn Rovers Campeones de la FA Cup en 1885

Triunfo del profesionalismo


En 1885, la FA se rindió a las evidencias y aceptó el profesionalismo en todas sus variantes, permitiendo a los futbolistas recibir un salario por su trabajo y dejando que los clubes del norte, con mayor poder industrial, dominasen la competición durante los siguientes años. Este dominio haría que en 1888 el presidente del Aston Villa, un escocés llamado William McGregor, decidiera formar la primera liga profesional de la historia, donde competirían los doce equipos más importantes de Inglaterra, todos profesionales y provenientes del norte.

Curiosamente, la final de la FA Cup de 1885 fue la última donde compitió un equipo amateur. Este fue el Queen’s Park F.C., un club escoces (en aquella época aun competían equipos de fuera de Inglaterra en la FA Cup) que a día de hoy compite en la Scottish League Two, el cuarto nivel del futbol escocés y que sigue manteniéndose amateur, siendo el único club aficionado en las competiciones profesionales de Escocia y de Inglaterra.

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¡Ahorcad al mono!

Un tunel maravilloso

miércoles, 10 de diciembre de 2014

¡Ahorcad al mono!


La historia que vengo a contaros hoy aúna dos de mis pasiones, futbol e historia. Y además es muy curiosa. La conocí aquí hace años, y por cierto me gustaría recomendároslo. Sí, es una narración de una partida del FM, pero es mucho más que eso, su autor se dedicó a recopilar historias y anécdotas de cada uno de los equipos contra los que se iba enfrentando y ello lo hace una lectura más que aconsejable. Ya advierto que os contare más de una anécdota de las que se encuentran ahí.

Hartlepool United


El equipo protagonista de esta anécdota es el Hartlepool United F.C., que en estos momentos milita en la League Two, la cuarta división inglesa. Es un equipo modesto, como tantos otros en su país, pero histórico, ya que en estos momentos cuenta con 106 años de historia, fue fundado en 1908. Pese a todo tiene poco que remarcar en su historia, más allá de un paso fugaz de Bill Shankly, mítico entrenador del Liverpool, por su banquillo en los años 60.

En Inglaterra sus aficionados son llamados “Monkey Hangers”, literalmente “Cuelga monos”, aunque su traducción correcta sería más parecida a ahorca monos. Este apodo, como suele ser habitual, ha sido tomado del propio apodo de los habitantes de la ciudad, y es que los hartlepudlians son llamados así. ¿El motivo? Lo explica el folklore de la ciudad.

Monumento al Mono de Hartlepool

Monos espias


En el año 1808 Europa estaba inmersa de lleno en las Guerras Napoleónicas, en las que distintas alianzas de naciones trataban de combatir al Imperio Francés, dirigido por Napoleón. La gran mayoría de estas alianzas estaban organizadas por el Reino Unido, que fue el único país que siempre se mantuvo combatiente ante el genio corso. Y en aquellos años, pese a la victoria británica en la Batalla de Trafalgar de tres años antes, el miedo a una invasión francesa de la isla estaba presente en los corazones de los británicos.

Hartlepool es una ciudad costera del norte de Inglaterra, y como tal tiene un puerto sobre el Mar del Norte, por lo que en aquellos años se temía en la ciudad la llegada de una flota francesa. Y los temores se hicieron realidad cuando un buque francés encalló cerca del puerto. Era un simple velero mercante, pero para los habitantes de la ciudad podía ser una avanzadilla de una flota mayor, por lo que temerosos esperaron y esperaron dispuestos a defenderse si veían bajar a cualquier soldado francés del buque.

Finalmente el buque se hundió y los hartlepudlians se acercaron dispuestos a hacer prisionero a cualquier francés que pudieran rescatar del agua, su objetivo era interrogarles sobre la temida llegada de la flota francesa de invasión. Por desgracia todos los marineros del velero o se habían hundido en el mar o habían huido, por lo que solo encontraron un mono. El mono, curiosamente, iba vestido con el uniforme francés ya que era usado por los marineros para divertirse durante las largas travesías.

Pese a ellos los ciudadanos no estaban dispuestos a rendirse y procedieron a interrogar el mono sobre el peligro francés, obviamente el pobre no fue capaz de responder a las preguntas de los asustados hartlepudlians que ante tamaña ofensa decidieron que el mono era un espía francés y lo juzgaron de acuerdo a ello. La condena por el espionaje en aquellos tiempos era la muerte en la horca y procedieron a ahorcar al mono en la misma playa donde lo habían capturado. Obviamente, aquella acción había evitado que este pasara información a Napoleón, salvando al Reino Unido de una invasión.

Monos alcaldes



Este es el final de la leyenda, pero no de las curiosidades alrededor de este simpático mono ajusticiado por espía. Tras adoptar el apodo de la ciudad el Hartlepool United también decidió adoptar como mascota a H’Angus the Monkey, en otra muestra de ese peligro que es el humor inglés. Pero ahí no acaba todo, el hombre dentro del disfraz, llamado Stuart Drummond, se presentó en 2002 medio en broma a las elecciones a alcalde de la ciudad, y curiosamente las ganó. Y no solo eso, sino que repitió victoria en 2005 y 2009. Finalmente abandonó el cargo en 2013, pese a todo fue el primer y único alcalde de Hartlepool elegido directamente por mayoría, ya que en 2012 se cambió el sistema de elección, volviendo al sistema anterior donde la dirección local parte de entidades supramunicipales, eliminándose las alcaldías.

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