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martes, 1 de diciembre de 2015

Cubazuela del Norte



La de hoy va a ser corta, o como mínimo esa es mi intención. Que luego siempre me enrollo y acabo escribiendo más de lo que deseaba. Es solo una pequeña reflexión sobre la enorme importancia que tienen los medios a la hora de hacer política, y no solo por debates como el de ayer, sino en muchos otros apartados, donde quizá su importancia es aún mayor. Hablo, por ejemplo, de política internacional, como más de uno se habrá imaginado tras haber leído el título de la entrada.

Además hay una noticia de la reciente que me viene perfectamente para comentar lo que vamos a ver hoy. ¿Cuántos de los lectores saben que hubo un cambio de gobierno en Portugal la pasada semana? Seguramente pocos saben que la izquierda lusa, tras unirse, ha logrado echar del poder al derechista Passos Coelo, siendo el socialista Antonio Costa el nuevo primer ministro. Y ojo, hablo de Portugal, un país con el que compartimos península.

Ahora voy a repetir la pregunta, pero con un país un pelín más lejano. ¿Cuántos saben que en la República Bolivariana de Venezuela habrá elecciones en una semana? Esto ha salido en todos los medios y todos insisten en lo mismo, va a ser el fin del Chavismo. ¿Empezáis a ver la diferencia? Por ejemplo, todos sabemos que Nicolás Maduro, Raúl Castro o Kim Jong-Un son los dirigentes de Venezuela, Cuba y Corea del Norte respectivamente. En cambio, si pregunto quién gobierna en Paraguay, Costa Rica o Corea del Sur pocos sabrían la respuesta. ¿El motivo? Los medios no consideran importante que lo sepamos.

Es por ello que es importante tener claro, antes de sacar conclusiones, que los medios de comunicación son empresas, la gran mayoría con intereses además en los países que hemos mencionado, sobre todo los latinoamericanos, y se encargaran de hacernos saber quién se opone a sus intereses para conseguir que lo odiemos. Si además con ello logran desprestigiar a ciertos dirigentes políticos españoles afines a sus ideas mejor que mejor. Es por ello que si Arabia Saudí decapita a un par de ciudadanos por ser homosexuales nadie habla aquí en España, porque nuestro rey y el suyo son colegas…

Y para terminar un pequeño ejemplo que descubrí ayer en la cuenta de Twitter @_ju1_. Hace una semana todos los medios se hicieron eco del asesinato de un venezolano llamado Luis Manuel Diaz e inmediatamente acusaron al gobierno de haberlo asesinado. Curiosamente, a la hora de coger la foto usaron la de un ciudadano francés llamado Manuel Diaz (el hombre se queja de ello aquí) y de paso nadie menciono que era un sicario de una banda mafiosa llamada Los Plateados, y que su asesinato fue un ajuste de cuentas. Incluso la Policía Venezolana ha detenido ya a sus asesinos.

Lo curioso de la noticia es que tan pronto como fue mencionada en los medios desapareció. Al parecer pese a las quejas de Lilian Tintori (la mujer de Leopoldo López) que a día de hoy sigue llorando que su marido, un golpista que trato de acabar con la democracia en Venezuela, siga encerrado; nadie en Europa acudió al funeral del “Opositor” y ni siquiera los más críticos con el gobierno venezolano lo hicieron. ¿El motivo? El opositor no fue asesinado por el gobierno, sino por un ajuste de cuentas entre bandas.

Si alguien tiene interés en seguir toda la argumentación, empieza en este tweet.

Y recordad, no os fiéis de todo lo que salga en los medios.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Una victoria moral


Hoy pensaba escribir de otras cosas, pero ayer por la tarde se produjo una noticia que me ha hecho cambiar de planes. El Presidente de los Estados Unidos de América Barack Obama anunciaba el final del aislamiento cubano y reconocía que esta medida había sido un error. Es una decisión que llega tarde, tardísimo, pero que hay que aplaudir.

En los últimos días se habían ido dando pasos, como el intercambio de presos, que daban a entender que había un acercamiento, pese a todo aún no ha acabado todo y es que aunque las relaciones se han restablecido el embargo comercial por parte de los EEUU sigue existiendo, y habrá que esperar a que sea levantado para poder hablar de éxito.

El origén


La rotura de relaciones y el embargo empezaron hace 54 años, en 1960, como consecuencia de las expropiaciones que el nuevo gobierno de la isla, surgido de la Revolución Cubana, realizó sobre bienes de empresas y particulares estadounidenses. Pese a todo tras el embargo había también motivos económicos y de geopolítica derivados del conflicto de la Guerra Fría.

Los motivos económicos venían de los enormes intereses que tenía Estados Unidos en la isla. Su presencia se remontaba a finales del S. XIX cuando entro en Guerra con España para liberar Cuba del control colonial. Pero como era de esperar simplemente se cambió de potencia colonial, ya que Cuba prácticamente cayó en manos yanquis, que controlaban la producción del tabaco y el azúcar. Además su cercanía la convertía en un lugar de vacaciones para el turista medio norteamericano, lo que sembró Cuba de casinos y demás negocios de entretenimiento. La contraparte de todo esto era obvia, el gobierno estadounidense controlaba la política cubana, llegando a colocar en el poder a dictadores, como Fulgencio Batista.

La caída de este último tras la Revolución Cubana en 1959 puso a Estados Unidos sobre aviso de que las cosas podían no ir bien en su lugar de recreo. Esto se amplió cuando un año después Fidel Castro, el líder de la revolución, decretó una reforma agraria para dotar a los habitantes de la isla de tierras suficientes para su subsistencia. Esto, como era de esperar, chocó con los intereses norteamericanos, que vieron como las plantaciones que tenían en Cuba eran expropiadas por el nuevo gobierno. La respuesta estadounidense no tardó en llegar, impusieron un embargo (con excepciones) e incluso se plantearon una invasión de la isla mediante exiliados cubanos apoyados por la CIA. La invasión, llamada de Bahía de Cochinos por el lugar de desembarco, fue un fracaso y EEUU se vio retratado ante la opinión internacional.
Victoria en Bahía de Cochinos

Este embargo y este ataque introdujeron un nuevo actor en el juego. El gobierno cubano, asustado ante el poder de su vecino, decidió buscar apoyo en su mayor rival: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Para ello Fidel Castro decidió darle un giro a su revolución y calificarla como socialista. Esto hizo entrar a la geopolítica en escena. Estados Unidos no podía permitirse tener a un aliado soviético a las puertas de su casa y endureció el embargo, haciéndolo absoluto. En una economía como la cubana, que dependía de Estados Unidos (el 70% de su comercio exterior era con su vecino) los efectos del bloqueo fueron devastadores. Pese a todo la Unión Soviética y el resto de países de su órbita mantuvieron las relaciones comerciales con la isla y pudieron sostener la economía cubana hasta el derrumbe del bloque soviético en 1989. Desde entonces las cosas han empeorado en Cuba, por lo que la decisión de ayer es un balón de oxígeno, aunque el embargo aún no se haya levantado del todo.

Un error


El embargo, como decíamos al principio, jamás se debió de aplicar. Estados Unidos se equivocó en los sesenta y ha tardado años en reconocer su error. Más allá de los motivos anteriores el bloqueo ha llevado a los cubanos a tener que vivir a duras penas por encima del umbral de la pobreza simplemente porque se les negó el acceso a los productos extranjeros necesarios para su economía. En el fondo el objetivo era desestabilizar lo suficiente el país para hacer caer al gobierno y el comunismo y que Cuba volviera a abrir los brazos hacia los Estados Unidos. Esto quizá pudo haber triunfado en un principio, pero una vez llegada la ayuda soviética simplemente arrojó a la isla a los brazos de la URSS, lo que fue peor aún para los norteamericanos. Con el apoyo soviético el bloqueo dejó de tener sentido económico. Además políticamente tampoco tenía sentido. Cuba es comunista, sí, pero como China o Vietnam, y los Estados Unidos tienen relaciones comerciales con ambos.

Impuesto durante los años más duros de la Guerra Fría, debió de haberse relajado o desaparecido transcurrido el tiempo. Pero no se hizo. Y hubo motivos para hacerlo así. El primero fue el ejemplo, una cosa era Asia, otra muy distinta Latinoamérica. Estados Unidos siempre considero el continente como una extensión de su casa y reaccionó con virulencia ante cualquier amago de cambio. El mejor ejemplo es el golpe de estado en Chile que acabó con la vida de Salvador Allende. Mantener a Cuba aislada del mercado complicaba su economía y permitía afirmar que el comunismo era una opción que había que descartar. El segundo motivo, en cambio, era cuestión de política interior. El lobby cubano, la “gusanera” de Miami, los exiliados políticos que desde Florida hacían fuerza para evitar cualquier relajación. Y es que en el fondo el poder que han adquirido en el estado sureño es suficiente para que ningún presidente se atreviera a soltar la presa sobre la Cuba.

Una victoria


Para terminar. Lo ocurrido ayer es una gran victoria moral para Cuba y su revolución. Han demostrado que pese a todas las adversidades creer en la victoria final puede acabar concediéndotela. Y han demostrado que todo el poder norteamericano no es suficiente frente a un pueblo decidido a ser libre. Esperemos que el embargo se levante pronto y los cubanos puedan obtener en el mercado lo que necesitan para que su economía repunte.


Y solo un inciso, resulta curioso que junto a esta noticia lleguen otras como el desplome de la economía rusa a causa de la caída del petróleo. El Gobierno de Putin, cada vez más dependiente de las exportaciones de hidrocarburos para su sostenimiento, ha visto cómo sus antiguos rivales, los Estados Unidos, siguen siendo capaces de dominar el mercado para lograr complicarles la existencia. Y es que igual la Guerra Fría no terminó con la caída del muro.