Mostrando entradas con la etiqueta EEUU. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta EEUU. Mostrar todas las entradas

jueves, 10 de noviembre de 2016

Trump y la incapacidad de la izquierda.



Hoy vengo a hablar del tema del momento, la elección de Donald Trump como Presidente de los Estados Unidos, una elección que curiosamente ha sorprendido a mucha gente, cuando a decir verdad y con los datos en la mano aunque no era segura sí que era probable, o como mínimo más probable que lo que los medios de este país nos han hecho creer. Es lo que tiene hacer campaña por un candidato y no informar, que al final se te acaba viendo el plumero.

Lo de Trump es tan sencillo que asusta, el problema es que el análisis no va más allá de “Esos paletos blancos que votan racismo porque odian a los negros”. Algo que no nos debería sorprender, ya que tras cada victoria del PP en unas elecciones la cantinela de “Putos viejos, que no saben votar” se repite allá donde mires. Puro clasismo, como ya paso con el Brexit, producto de las mentes “brillantes” con estudios superiores que creen que lo importante para ellos debe serlo para la sociedad. Y ojo, lo dice alguien con estudios superiores.

Lo dicho, buscar los motivos de la victoria de Trump es algo que no requiere un gran esfuerzo si se sale del mantra clasista y de que los ignorantes sin estudios votan racismo por miedo. Con los números en la mano Donald Trump ha sacado peores resultados, en cuanto a votos absolutos, que Romney y McCain frente a Obama en 2008 y 2012, por lo que el problema hay que ir a buscarlo en el Partido Demócrata. Hillary Clinton se ha dejado por el camino 10M de votos si lo comparamos con Obama, y no solo eso, sino que se los ha dejado en lugares clave, como veremos a continuación.

Para entender lo ocurrido hay que tener claro que en Estados Unidos lo importante no es obtener votos si no obtenerlos en los lugares clave, ya que el ganador de cada estado es quien se lleva todos los votos, sin importar la diferencia. Es decir, poco importa ganar por mucha o poca diferencia de votos, lo importante es ganar, y esto es algo que perjudica a los demócratas, que suelen conseguir victorias solidas (como en la Costa Oeste o en Nueva Inglaterra) pero en lugares muy concretos. Esto acaba generando que la gran mayoría de los estados sean sólidos para uno u otro partido, decidiendo solo una pequeña parte (Los llamados Swing States) la elección.

En esta elección ese papel decisivo le ha tocado a los estados del llamado “Rust Belt” (Cinturón del Oxido), es decir, los viejos estados industriales, los más afectados por una globalización que ha sacado las fábricas que sostenían su economía y se las ha llevado a China y otros países asiáticos. Esto, algo que los demócratas jamás entendieron, es algo que sí que ha entendido Trump y con promesas tan sencillas como volver a abrir las fábricas o las minas ha conseguido hacerse con sus votos sin problemas. Y es que al trabajador de cuello azul de Michigan cuestiones como el racismo o un muro en México le importan poco comparado con que mañana la cadena de montaje vuelva a funcionar, ya que será la única manera de traer pan a casa.

El problema no está en que los demócratas no fueran capaces de ver esto (Sanders ganó en estos estados frente a Hillary en las primarias, por algo seria…) sino que tras la debacle la izquierda (Siento llamar izquierda a los demócratas, es por entendernos) tanto americana como europea no ha sido capaz de entender nada. Como tampoco lo ha hecho ante el avance de la extrema derecha en Europa o de fenómenos como el Brexit. Incapaces de entender que hay unos votantes a los cuales cuestiones de vital importancia para ellos no les importan un pimiento, por lo que su voto termina en una extrema derecha que les ofrece lo que les debería ofrecer la izquierda.

Por poner ejemplos, mientras la clase obrera ve como las fábricas que les daban de comer se cierran y la producción industrial desaparece por cuestiones de “estrategia empresarial”, la izquierda, incapaz de articular un discurso capaz de promover su voto, les sigue hablando de multiculturalidad, carriles bici, ecologismo, animalismo, transversalidad o las maravillas de un libre comercio que les está matando de hambre. Todas luchas muy dignas y políticamente correctas, obviamente, pero que no solucionan los problemas de la gente de a pie. Confundimos la preocupación de las clases medias y sus luchas, muy urbanitas ellas, con lo que le interesa al resto del pueblo. Y mientras la izquierda sigue enfrascada en estas cosas llega gente como Trump, o como Le Pen, o como Viktor Orban, y les habla de cerrar fronteras, volver a industrializarse y evitar que los beneficios empresariales salgan del país y nos sorprendemos de que les voten. ¿Qué esperábamos? ¿Qué no lo hicieran?

Lo peor es que no somos capaces de verlo, mientras Donald Trump gana elecciones nosotros seguimos a lo nuestro. Considerando paletos a sus votantes, votando a Harambe (11.000 votos se llevó un gorila muerto, flipante…) o enfrascados en nuestras luchas absurdas, mientras la derecha nos come la tostada. Y lo peor de todo, nos la come apelando a una clase obrera que debería votar izquierda, pero a la que no somos capaces de convencer porque estamos muy cómodos en nuestra superioridad moral y en creer que la nobleza de nuestra causa bastará para ganar. Una clase obrera a la que aún no hemos comprendido porque, en el fondo, nos termina dando un poco de asco y la miramos con cierta superioridad, con su ignorancia, su machismo, su racismo... Como diría el Nega, la clase obrera no va al paraiso, asumámoslo cuanto antes y empecemos a trabajar para ella.

Y ojo, que luego viene Le Pen…

viernes, 31 de julio de 2015

Curiosidades Históricas - Cuestión de familia


Si os digo que podemos afirmar sin ningún atisbo de duda que el actor Clint Eastwood y el ex presidente de los Estados Unidos George W. Bush están emparentados. ¿Qué me responderíais? ¿Qué es una locura? Pues bueno, puede ser, pero más locura es si sigo añadiendo nombres, la gran mayoría nombres importantes de la historia de los Estados Unidos. Por ejemplo Joseph Smith, fundador de los Mormones, Benedict Arnold, general de la Guerra de la Independencia Americana, el presidente de los Estados Unidos Franklin D. Roosvelt, el financiero J.P. Morgan o incluso el general de la Guerra de Secesión Ulysses S. Grant (de Grant hay otra anécdota curiosa, su nombre real era Hiram Ulysses, pero al entrar en el Ejercito hubo una confusión y fue más fácil aceptar su nuevo nombre que tratar de que el Ejercito rectificara.) Y la lista de familia sigue… Pasando por 6 presidentes de los Estados Unidos, varios gobernadores, senadores, líderes de la CIA, cardenales, directores de Harvard, profesores de universidad o artistas.

Y si, todos los nombres que he escrito arriba  comparten sangre y son familiares. No precisamente cercanos, pero si familiares. ¿Increíble verdad? En realidad la explicación es relativamente sencilla, siempre se ha dicho que Estados Unidos es un país de inmigrantes, donde nadie en realidad es nativo allí y todos, más tarde o más temprano, desembarcaron de un barco para empezar una nueva vida allí. Esto explica en gran manera el motivo por el cual toda esta gente tiene lazos familiares. Pero hay que tener algo en cuenta, hasta la gran explosión de inmigrantes que se produjo a finales del S. XIX la población que recibían los Estados Unidos (o las Trece Colonias antes de independizarse) era reducida para lo que era su tamaño y las pequeñas comunidades que se formaban acababan cayendo en la endogamia cual Austrias Españoles. No por cuestiones políticas, sino por necesidad.

El mejor ejemplo de lo que digo es el primer censo que se produjo tras la independencia. En aquellos momentos en el territorio de las Trece Colinas, muy superior a cualquier país europeo exceptuando Rusia, solo vivían algo menos de cuatro millones de personas, siendo casi un millón esclavos negros. Por ejemplo en Gran Bretaña vivían, por aquel entonces, nueve millones de personas. Esto hace que las relaciones familiares existentes sean muy grandes y es lo que permite casos como este. Casi 80.000 norteamericanos actuales descienden directamente de un solo hombre, un pastor congregacionista que llego a Massachussets en 1634 llamado John Lothropp.

Lothropp, puritano, llegó a las colonias norteamericanas, como tantos otros, huyendo de la intolerancia religiosa que se vivía en Gran Bretaña. Una vez allí se instaló en Massachussets, más concretamente en Plymouth, y allí se volvió a casar (había perdido una mujer en Inglaterra, tras una enfermedad) y tuvo, en total, 13 hijos, lo cual permite acabar teniendo 80.000 descendientes con bastante facilidad.

Lo curioso de esta historia no es obviamente el número, no es algo extraño, sino que sea algo conocido y que dentro de sus descendientes haya tantas personas importantes y reconocidas. Supongo que el asentarse en Massachussets, una zona poblada y muy importante como líder de Nueva Inglaterra, región donde se situó gran parte del poder en la época, ayuda a que la importancia de sus sucesores sea mayor. Y es que es curioso observar como los lazos de sangre con el correr de los siglos pueden hacerse tan largos y amplios. Verdaderamente, al final, todos somos hermanos en cierta forma.

miércoles, 18 de febrero de 2015

Un ejemplo de virtud


Siempre me ha gustado Roma. La nación, no la ciudad. Siempre me ha fascinado como una ciudad atrasada rodeada de potencias mas "civilizadas" que ella como los Etruscos, Grecia o la propia Cartago fue capaz de fundar un imperio y expandir su cultura no ya sobre estos rivales, sino sobre todas las tierras a las que era posible llegar, incluso conquistando lugares con más de 8.000 años de civilización como Mesopotamia. Y todo esto siendo una nación nueva, es solo comparable al ascenso de Japón a potencia tras la Restauración Meiji a finales del S. XIX.

La Republica Romana


Es por ello que no entiendo cómo es posible que aun no hubiera dedicado ninguna entrada a los antiguos romanos. Más concretamente a su historia más apasionante, que no es la de los emperadores, sino la de su República, que es la que forjó la nación. Una historia de riñas internas, egos, y personajes ejemplares que aparecieron en momentos adecuados para salvar el dia. El primero de todos, si obviamos a Bruto y a Colatino, los primeros cónsules y quienes liberaron a Roma de la bota de los reyes etruscos en el 509 a.C..  Hablo, por supuesto, de Lucius Quinctius Cincinnatus.

Obviamente ha pasado a la historia con su cognomen y lo conocemos como Cincinato y es un ejemplo de virtud política y sacrificio por el bien común. ¿Por qué? Esto es algo que vamos a tratar de explicar a continuación. Antes de nada hay que remarcar que la historia romana desde su fundación, según la tradición el 753 a.C., hasta el saqueo por parte de los galos en el 390 a.C. debe ser cogida con pinzas, ya que en ese momento se destruyeron los archivos romanos y todo el periodo anterior fue reconstruido a posteriori por historiadores romanos y es posible que muchos de los datos que tenemos sean meras leyendas. Por supuesto hablaremos de estos hechos en otro momento, ya que dan para mucho, solamente deseaba remarcar esto.

Cincinato


En fin, Cincinato nació en el 519 a.C. en el seno de una familia patricia y fue una de las principales figuras de la primera etapa de la República Romana. Una vez expulsada la monarquía los patricios tomaron el control de la ciudad gracias al Senado y apartaron a los plebeyos del poder. Estos, enfurecidos, empezaron una lucha de desgaste que acabaría permitiéndoles acceder a todos los cargos de los que ahora se veían privados. En esta lucha nuestro protagonista se mantuvo del lado conservador y siempre se negó a entregar poderes a los plebeyos.

Uno de los primeros cargos a los que accedieron los plebeyos fue al tribunato, también llamado Tribuno de la Plebe, que era un cargo votado y elegido por los plebeyos y representaba sus intereses frente a los patricios, teniendo incluso poder de veto si alguna de las leyes les perjudicaba. Esto obviamente los ponía en contra de los patricios, por lo que el cargo, para protegerse, paso a ser sacrosanto, es decir, estaba protegido de cualquier daño físico. Y fue un enfrentamiento con uno de estos tribunos el que mando al exilio al hijo de Cincinato, haciendo que su padre, ofendido, se retirara de la vida política en su finca.

Estando retirado en su finca es cuando ocurrió la anécdota por la que es conocido. En el 458 a.C. la ciudad de Roma estaba en guerra contra dos tribus de las tierras cercanas, los ecuos y los volscos, y se enfrentaba a una invasión combinada de estos pueblos. El Senado, viendo que los cónsules elegidos para defenderlos eran una nulidad militar decidieron tomar una decisión drástica: nombrar dictador a Cincinato. El cargo de dictador tenia connotaciones diferentes a la actualidad y era simplemente un poder excepcional por seis meses que se entregaba a una persona en un momento en que la ciudad estaba en peligro.

Los encargados de comunicar la decisión senatorial a Cincinato se lo encontraron en su finca, con el arado en la mano y trabajando en los campos. Cuando les dijeron que habia sido elegido para salvar a Roma Cincinato, gran militar, tomo la toga y los honores derivados de su cargo y marchó al Foro Romano llamando a todos los ciudadanos romanos a acompañarle y tomar las armas. Tras encuadrarlos en legiones marchó al encuentro de los invasores y los derroto, librando a Roma de la amenaza en solo seis dias. Una vez realizada la misión rechazó su cargo pese a que aún le quedaban seis meses de poder y volvió a su finca, de vuelta a su arado.

Legado


Esta historia, como es obvio, seguramente fue adornada pasado un tiempo por los historiadores romanos que usaron a Cincinato como un ejemplo de la virtud romana y el servicio a la ciudad por encima de los intereses personales. Incluso varios siglos después los conservadores romanos como Catón el Viejo lo usaron como ejemplo de rectitud, honor y honradez romanas; haciendo de él un arma arrojadiza contra todos los que deseaban una república reformada y adaptada a los tiempos. Y es que usar a viejos ídolos políticos para asegurarse la continuidad de un régimen que te favorece no es algo que haya inventado Televisión Española y sus loas a la muerte de Adolfo Suarez.

Como último detalle destacar que George Washington, primer presidente norteamericano, fue también comparado con Cincinato ya que al finalizar su mandato decidió volver a su finca y no usar sus poderes mas allá de lo que considero necesario. Es más, se fundó una "Sociedad de los Cincinatos" en su honor y fueron ellos los que pusieron nombre a la ciudad de Cincinnati en Ohio.

domingo, 8 de febrero de 2015

Curiosidades históricas - Cerveza, canguros y yankis




Australia es un país extraño. Supongo que  vivir en un enorme desierto solamente habitable con cierta comodidad en un pedazo de la costa (miren un mapa australiano, todo el mundo vive en el cuadrante sureste de la isla) y rodeado de animales extrañísimos (¿Qué coño es un ornitorrinco?) hace del australiano un tipo especial. Si a ello le sumamos que son una nación relativamente joven, ya que fueron colonizados a finales del S. XVIII, o que los británicos usaron el país como colonia penal durante años, usando a los presos como colonos, solo nos queda la conclusión de estamos ante un lugar especial.

Canguros

Un Emu, gran enemigo del aussie
Hoy, almorzando con unos amigos, hemos llegado a la conclusión de que el australiano es una mezcla entre británico y redneck (el blanco de los estados sureños de Estados Unidos) y que cualquier habitante de la enorme isla-continente se adaptaría a la vida en Alabama en un par de días. Para muestra de su todo esto simplemente hay que recordar que durante los años anteriores a la Segunda Guerra Mundial los australianos declararon la guerra a un animal autóctono, como es el Emu, y se dedicaron a cazarlo usando medios militares como ametralladoras, guerra que acabaron venciendo los animales a los que no pudieron exterminar.

Pese a esta derrota frente a unos patos extraños no hay que despreciar al Ejercito Australiano como si fueran franceses. Es más, en ambas guerras mundiales combatieron junto a sus parientes británicos y lo hicieron con una eficacia asombrosa, destacando en batallas como el Desembarco de Galípoli en la Primera Guerra Mundial. Además combatieron siempre lejos de sus tierras y lo hicieron con la misma bravura que si lo hubieran hecho para defender su isla.

Yankis


Y es que el interés en invadir un trozo de piedra sin ningún valor es muy bajo, pese a ello en 1941, en plena Segunda Guerra Mundial, parecía que por fin la isla estaba en peligro, con los japoneses a las puertas. Y para mayor peligro el ejército aussie se encontraba, fiel a su lucha incansable en guerras que no eran suyas, combatiendo en Oriente Próximo para defender las posiciones británicas en aquella estratégica zona. Sin nada para parar a los japoneses y con los ingleses desbordados la solución solo pasaba por pedir ayuda a los norteamericanos.

Y los norteamericanos, encantados de tener un aliado en el pacifico para combatir a Japón, acudieron raudos a socorrer a los australianos. Brisbane, ciudad del norte de Australia, se convirtió en su cuartel general y en navidad de 1941 los soldados norteamericanos llegaron dispuestos a defender la isla de una posible invasión japonesa. Y curiosamente aunque los japoneses finalmente fueron detenidos antes de llegar a suelo australiano, sí que se produjo una invasión, concretamente de norteamericanos.

Alrededor de un millón de estadounidenses pasaron por Brisbane durante los años de la guerra, esto en un país de poco más de siete millones de habitantes era una autentica invasión. Tanto es así que esta invasión trajo la mayor batalla producida en suelo australiano. ¿Entre japoneses y anglosajones? No, entre los propios anglosajones. Australianos y norteamericanos protagonizaría esta batalla, la Batalla de Brisbane.


La batalla de Brisbane


Esta empezó el 26 de noviembre de 1942, cuando los norteamericanos llevaban alrededor de un año emplazados en la ciudad. Curiosamente fueron bien recibidos en un principio, y sus oficiales, la gran mayoría señoritos sureños corteses y elegantes, hicieron buenas migas con sus homólogos australianos, que tenían gran semejanza con ellos. El problema existía más bien con la tropa, proveniente en su gran mayoría del oeste de Estados Unidos y que veía a los australianos como unos barbaros.

Y no les faltaba razón. El australiano medio de la época gustaba de beber, beber, volver a beber, y una vez no podía absorber más alcohol dedicarse al deporte nacional por excelencia. La trifulca de bar. Y ojo, como todo deporte tenía unas reglas que a día de hoy aún siguen presentes en muchos lugares. Y  es que la trifulca de bar anglosajona consiste en solucionar problemas a puñetazos pero sin entrar en lo personal, tanto es así que una vez solucionado el tema a tratar no era extraño ver a los implicados tomándose unas pintas tan tranquilamente. A ello hay que sumarle sus métodos evolutivos, basados en beber y hacer “demostraciones de hombría” esperando que las mujeres se fijaran en ellos, cosa que usualmente no solía suceder.

Esto último también fue un problema. Los norteamericanos que llegaron a Australia no solo llevaban consigo el atractivo de lo exótico, sino que venían con mucho más dinero y elegancia que los nativos. Y claro, entre unos hombres que se dedicaban a beber hasta perder el sentido y otros que les podían llevar a los bares de moda (donde solo los norteamericanos podían pagar la entrada) y que además se dedicaban a escucharlas y bailar con ellas las australianas no dudaron y se inclinaron por los recién llegados.

Todo esto creo un clima de desconfianza que acabo estallando aquel día de noviembre. En una de las céntricas calles de Brisbane un soldado norteamericano y tres australianos se encontraban charlando tras haber saboreado una cantidad excesiva de cerveza cuando apareció un miembro de la Policía Militar norteamericana y ante el estado de su compatriota le pidió que se identificara. Por supuesto, aquello no fue fácil ara el soldado que tardo más de la cuenta en localizar sus papeles, lo que hizo que el policía le increpara. Aquello fue un error. Los australianos tienen en su ADN escrito la defensa del débil y le pidieron al policía que se tranquilizara y dejara al chaval en paz. Este, al verse rodeado por los coloniales, mas fornidos que él, cometió un segundo error, esta vez fatal. Saco su porra.

Como habíamos explicado antes en el carácter australiano esta la trifulca de bar, algo establecido y con unas reglas claras. Y por supuesto sacar una porra para solucionar un conflicto que se puede solucionar a golpes es algo completamente descortés, como los aussies se encargaron de demostrar al policía militar, al que la porra no le sirvió de nada. El altercado como era de esperar atrajo a otros policías militares, que lograron rescatar a su compatriota, pero para ello tuvieron que recurrir a sus porras, soliviantando a mas australianos y convirtiendo el centro de Brisbane en una batalla campal. Y en medio de aquella batalla campal alguien disparo una escopeta y mató a un australiano e hirió a varios otros, convirtiendo aquella trifulca en una cuestión nacional y dejando a punto de caramelo que Australia se uniera al Eje.

Al final no se llegó a tanto pero sí que la ciudad vivió un par de días de terror con soldados australianos cazando a sus aliados norteamericanos y apalizandolos, usando para ello desde señales de tráfico hasta adoquines o las hebillas de sus cinturones. Finalmente los manguerazos de la policía y el acuartelamiento de los soldados consiguieron tranquilizar a las masas, dejando un muerto y alrededor de cien heridos, la gran mayoría norteamericanos. Por tanto no solo Brisbane es la mayor batalla jamás luchada en territorio australiano, sino que es la mayor victoria de Australia defendiendo su país.

Daños tras la batalla


Dedicado a @Paucsie, @SerphKun  y @missherowndream, cuyo almuerzo con ellos ha hecho que hoy escriba esto.

jueves, 18 de diciembre de 2014

Una victoria moral


Hoy pensaba escribir de otras cosas, pero ayer por la tarde se produjo una noticia que me ha hecho cambiar de planes. El Presidente de los Estados Unidos de América Barack Obama anunciaba el final del aislamiento cubano y reconocía que esta medida había sido un error. Es una decisión que llega tarde, tardísimo, pero que hay que aplaudir.

En los últimos días se habían ido dando pasos, como el intercambio de presos, que daban a entender que había un acercamiento, pese a todo aún no ha acabado todo y es que aunque las relaciones se han restablecido el embargo comercial por parte de los EEUU sigue existiendo, y habrá que esperar a que sea levantado para poder hablar de éxito.

El origén


La rotura de relaciones y el embargo empezaron hace 54 años, en 1960, como consecuencia de las expropiaciones que el nuevo gobierno de la isla, surgido de la Revolución Cubana, realizó sobre bienes de empresas y particulares estadounidenses. Pese a todo tras el embargo había también motivos económicos y de geopolítica derivados del conflicto de la Guerra Fría.

Los motivos económicos venían de los enormes intereses que tenía Estados Unidos en la isla. Su presencia se remontaba a finales del S. XIX cuando entro en Guerra con España para liberar Cuba del control colonial. Pero como era de esperar simplemente se cambió de potencia colonial, ya que Cuba prácticamente cayó en manos yanquis, que controlaban la producción del tabaco y el azúcar. Además su cercanía la convertía en un lugar de vacaciones para el turista medio norteamericano, lo que sembró Cuba de casinos y demás negocios de entretenimiento. La contraparte de todo esto era obvia, el gobierno estadounidense controlaba la política cubana, llegando a colocar en el poder a dictadores, como Fulgencio Batista.

La caída de este último tras la Revolución Cubana en 1959 puso a Estados Unidos sobre aviso de que las cosas podían no ir bien en su lugar de recreo. Esto se amplió cuando un año después Fidel Castro, el líder de la revolución, decretó una reforma agraria para dotar a los habitantes de la isla de tierras suficientes para su subsistencia. Esto, como era de esperar, chocó con los intereses norteamericanos, que vieron como las plantaciones que tenían en Cuba eran expropiadas por el nuevo gobierno. La respuesta estadounidense no tardó en llegar, impusieron un embargo (con excepciones) e incluso se plantearon una invasión de la isla mediante exiliados cubanos apoyados por la CIA. La invasión, llamada de Bahía de Cochinos por el lugar de desembarco, fue un fracaso y EEUU se vio retratado ante la opinión internacional.
Victoria en Bahía de Cochinos

Este embargo y este ataque introdujeron un nuevo actor en el juego. El gobierno cubano, asustado ante el poder de su vecino, decidió buscar apoyo en su mayor rival: la Unión de Repúblicas Socialistas Soviéticas. Para ello Fidel Castro decidió darle un giro a su revolución y calificarla como socialista. Esto hizo entrar a la geopolítica en escena. Estados Unidos no podía permitirse tener a un aliado soviético a las puertas de su casa y endureció el embargo, haciéndolo absoluto. En una economía como la cubana, que dependía de Estados Unidos (el 70% de su comercio exterior era con su vecino) los efectos del bloqueo fueron devastadores. Pese a todo la Unión Soviética y el resto de países de su órbita mantuvieron las relaciones comerciales con la isla y pudieron sostener la economía cubana hasta el derrumbe del bloque soviético en 1989. Desde entonces las cosas han empeorado en Cuba, por lo que la decisión de ayer es un balón de oxígeno, aunque el embargo aún no se haya levantado del todo.

Un error


El embargo, como decíamos al principio, jamás se debió de aplicar. Estados Unidos se equivocó en los sesenta y ha tardado años en reconocer su error. Más allá de los motivos anteriores el bloqueo ha llevado a los cubanos a tener que vivir a duras penas por encima del umbral de la pobreza simplemente porque se les negó el acceso a los productos extranjeros necesarios para su economía. En el fondo el objetivo era desestabilizar lo suficiente el país para hacer caer al gobierno y el comunismo y que Cuba volviera a abrir los brazos hacia los Estados Unidos. Esto quizá pudo haber triunfado en un principio, pero una vez llegada la ayuda soviética simplemente arrojó a la isla a los brazos de la URSS, lo que fue peor aún para los norteamericanos. Con el apoyo soviético el bloqueo dejó de tener sentido económico. Además políticamente tampoco tenía sentido. Cuba es comunista, sí, pero como China o Vietnam, y los Estados Unidos tienen relaciones comerciales con ambos.

Impuesto durante los años más duros de la Guerra Fría, debió de haberse relajado o desaparecido transcurrido el tiempo. Pero no se hizo. Y hubo motivos para hacerlo así. El primero fue el ejemplo, una cosa era Asia, otra muy distinta Latinoamérica. Estados Unidos siempre considero el continente como una extensión de su casa y reaccionó con virulencia ante cualquier amago de cambio. El mejor ejemplo es el golpe de estado en Chile que acabó con la vida de Salvador Allende. Mantener a Cuba aislada del mercado complicaba su economía y permitía afirmar que el comunismo era una opción que había que descartar. El segundo motivo, en cambio, era cuestión de política interior. El lobby cubano, la “gusanera” de Miami, los exiliados políticos que desde Florida hacían fuerza para evitar cualquier relajación. Y es que en el fondo el poder que han adquirido en el estado sureño es suficiente para que ningún presidente se atreviera a soltar la presa sobre la Cuba.

Una victoria


Para terminar. Lo ocurrido ayer es una gran victoria moral para Cuba y su revolución. Han demostrado que pese a todas las adversidades creer en la victoria final puede acabar concediéndotela. Y han demostrado que todo el poder norteamericano no es suficiente frente a un pueblo decidido a ser libre. Esperemos que el embargo se levante pronto y los cubanos puedan obtener en el mercado lo que necesitan para que su economía repunte.


Y solo un inciso, resulta curioso que junto a esta noticia lleguen otras como el desplome de la economía rusa a causa de la caída del petróleo. El Gobierno de Putin, cada vez más dependiente de las exportaciones de hidrocarburos para su sostenimiento, ha visto cómo sus antiguos rivales, los Estados Unidos, siguen siendo capaces de dominar el mercado para lograr complicarles la existencia. Y es que igual la Guerra Fría no terminó con la caída del muro.

martes, 9 de diciembre de 2014

Curiosidades Históricas - El sombrero de William Penn


“Se cuenta que Penn, habiendo obtenido una audiencia con el rey, se acercó a éste con el sombrero clavado en su cabeza, a la manera de los cuáqueros. De inmediato, Carlos II se quitó el suyo. «¿Por qué te quitas el sombrero, amigo Carlos?», preguntó Penn. A lo que Carlos respondió: «Porque, según una costumbre de este país, cuando el rey está en la habitación, sólo un hombre permanece con la cabeza cubierta».”

La frase de arriba la he leído esta mañana en el libro “La Formación de América del Norte” que pertenece a la colección llamada Historia Mundial Asimov del escritor Isaac Asimov. En este volumen el escritor estadounidense de origen ruso nos narra la historia de Norteamérica desde los primeros hombres que llegaron por el Estrecho de Bering y formaron las poblaciones indias hasta el momento previo de la revolución de las Trece Colonias que acabaría formando la nación estadounidense, aunque esto último es tratado en el siguiente volumen de la colección.

Protagonistas


Los protagonistas de esta anécdota son dos hombres. Por un lado William Penn y por el otro el rey Carlos II del Reino Unido.

El primero era William Penn, hijo de otro hombre con el mismo nombre que había sido almirante del Reino Unido e incluso había alcanzado el título de Sir. Se había ganado este título gracias al apoyo al bando realista durante todo el periodo que duró la dictadura de Oliver Cromwell, y tras la restauración de la corona en manos de Carlos II consiguió el favor real. Pero su hijo había salido rebelde y durante su juventud se había convertido en cuáquero tras conocer a un misionero durante el exilio de su familia en Irlanda. Los cuáqueros eran una secta religiosa también conocida como Sociedad Religiosa de Amigos. Eran pacifistas, no aceptaban ninguna autoridad terrenal y llamaban a todo el mundo por el nombre de amigo.

Carlos II
El segundo era Carlos de Estuardo, o Carlos II del Reino Unido. Durante su juventud había vivido la Guerra Civil Inglesa, donde el parlamento y los puritanos se habían enfrentado al rey y a los anglicanos, resultando vencedores estos últimos. El resultado había sido la abolición de la monarquía, la creación de una república bajo el control del Lord Protector Oliver Cromwell, líder de los rebeldes, y la ejecución del viejo rey y padre de Carlos II, Carlos I. A la muerte de Cromwell le sucedió su hijo, que tuvo que abdicar rápidamente, debido a ello un nuevo parlamento con mayoría realista pidió la vuelta del hijo del viejo rey. En 1660 Carlos II fue coronado rey.

La anécdota


Con el rey asentado en su trono los problemas religiosos siguieron existiendo en el Reino Unido, pero Carlos II fue capaz de manejarlos con cierta mano izquierda y evitar una confrontación directa. Es de suponer que ver como a su padre le cortaban la cabeza hizo de él un hombre justo y tolerante. Pese a ello había ciertas sectas que seguían sin ser felices en la madre patria debido a diversas presiones y una de ellas era la de los cuáqueros, de la cual William Penn hijo era uno de los cabecillas.

El Reino Unido en aquellos momentos no se delimitaba exclusivamente a Gran Bretaña, sino que tenía posesiones en distintos lugares de América, siendo la costa este de los actuales Estados Unidos una de ellas. Durante los años anteriores al reinado de Carlos II habían ido creándose y creciendo diversas colonias. Una de las características de algunas de ellas era que estaban formadas por refugiados religiosos, que cansados de la vida en el Viejo Continente marchaban al Nuevo Mundo en busca de nuevas tierras donde poder practicar su religión en paz.

Situación de Pensilvania
Los cuáqueros no querían ser menos y se valieron de William Penn para lograr posesiones donde ser libres para extender su fe. La familia Penn había dejado dinero a Carlos II para la recuperación de la corona y llegado el momento el rey ofreció las nuevas tierras a cambio de la deuda contraída. La región que cedió a Penn y los cuáqueros estaba situada al oeste del rio Delaware y era un lugar boscoso y húmedo.


Por lo que se sabe la reunión con entre Penn y el rey fue bastante cómica y fruto de ella es la anécdota que comentábamos arriba. Como cuáquero Penn se negó a descubrirse ante el rey ya que no reconocía su autoridad y el rey, siguiendo las costumbres y valiéndose de su mencionada mano izquierda lo hizo por él. Pese a todo no olvido la afrenta y cuando Penn pidió que la nueva colonia fuera llamada “Sylvania”, que significa región boscosa en latín, el rey decidió convertirla en Pennsylvania. Aquello horrorizo a William, que como cuáquero era humilde y se negó a aceptar ese nombre, a lo que el rey respondió que el homenaje no era para él, sino para su padre que tan bien le había servido.

Pensilvania


Esta historia deja distintas reflexiones. Una de ellas es la extraña actitud de Penn, que roza la hipocresía. Digo esto porque pese a no reconocer la autoridad real ni desear ninguna clase de prebendas, rechazando incluso el nombre de la colonia, sí que acudió al rey para solicitar tierras e incluso fue durante todo el tiempo el propietario de la colonia.

Pese a todo no podemos negar que fue un hombre capaz y que dirigió con mucha habilidad la colonia. Pensilvania, que  es como la llamamos ahora, floreció con rapidez y facilidad. Y además logró su objetivo con ciertas prácticas que eran extrañas en la época, por poner un ejemplo no mintió a ninguno de los colonos para convencerles de partir (la tradición era vender poco más que paraísos terrenales) sino que les habló con claridad de lo que podían esperar en el que sería su nuevo hogar. Incluso hizo algo que a muchos en la época les pareció extraño, y fue pagar a los indios por las tierras que los nuevos habitantes iban a ocupar.

Congreso Continental

En poco tiempo Pensilvania se convirtió en un referente, y es que Penn estableció un gobierno democrático, tolerancia religiosa y una política penal humanitaria. Esto hizo que muchos inmigrantes llegaran a la colonia y la convirtieran en un lugar populoso en muy poco tiempo. Fruto de esto sería que pese a ser una de las ultimas colonias en ser fundada en el momento de la revolución se eligiera su capital, Filadelfia (literalmente Amor Fraternal, otra reminiscencia cuáquera), como sede del Congreso Continental, primer órgano de gobierno de los nuevos Estados Unidos de America.

Otras curiosidades:

Curiosidades históricas - Los vikingos no eran cabras