miércoles, 20 de mayo de 2015

Fracasar en Almeria


Vuelvo al blog tras un tiempo de desconexión, el Trabajo de Fin de Master obliga, para hacer una entrada cortita y simplemente hablar de mis impresiones de cara al partido del próximo fin de semana en el que el Valencia se juega la vida. Así, sin medias tintas, un resultado en Almería que privara al equipo de competir en la Champions el año que viene sería prácticamente una muerte en vida. ¿Exagero? No.

La temporada del Valencia C.F., en líneas generales, ha sido correcta. Se venía de un fracaso absoluto el año pasado y se ha visto una mejoría que invita al optimismo. Este equipo se ve más hecho y trabajado que el del año pasado y las incorporaciones lo han dotado de una calidad que hacía tiempo que no se veía en Mestalla. Este equipo parece llamado a grandes cosas, sí, pero nada de este importará si el sábado por la noche la clasificación del Valencia marca un triste quinto puesto.

El buen trabajo realizado no se puede negar, como es obvio, pero eso no evita que no entrar en Champions sea un fracaso. Este proyecto se ha vendido como algo faraónico, como algo que aspira a competir por todo (luego uno ve lo que paso en la Copa y le entra la risa) y el primer paso para ello era volver a la Champions League. Es más, y vuelvo a la Copa, la temporada se ha planificado de acuerdo a ello, incluso dejándose llevar en la otra competición. Si tras 38 jornadas en las que solo has tenido que pensar en la Liga no logras el objetivo mínimo no hay otra palabra que fracaso.

La Champions asegura, además, que el proyecto pueda seguir avanzando. En la hoja de ruta prevista para el crecimiento del equipo están los ingresos de la Champions y verse privados de ellos obligaría a que el equipo del año que viene tuviera pocas mejoras respecto al de este año. Exiliarse en la Europa League seria seguir siendo un equipo segundón un año más y tener que conformarse con las migajas. Es por ello que de nuevo sería volver a hablar de año de transición, otro más, y de fracaso.

Pero si por algo sería un fracaso seria por la afición. Hablamos de un afición que ha sido nombrada la mejor de la Liga, que esta ilusionada a rabiar con este equipo, que ha vuelto a llenar Mestalla y que merece volver a competir en la Champions League. Esa afición que ayer aguantó lluvia y frío para comprar una entrada y cruzar medio país para ver a su equipo. Como decía antes en Twitter, si en Almería no se gana será un enorme palo para toda esa gente.

Es por estos motivos por los que afirmo que no ganar el sábado y por tanto no competir en la Champions League el año que viene sería un fracaso. Es por ello que me sorprende seguir leyendo a gente en Twitter con un nivel de exigencia hacia el equipo tan bajo y que parece que cualquier cosa que ocurra está bien. Si, ha llegado Lim y el equipo ha mejorado, si, este no es el Valencia de Llorente, pero no por ello es perfecto. El equipo puede seguir fallando y perder en Almería sería el fallo más gordo de esta temporada. ¿Se merece ser criticado? Por supuesto, faltaría más.

Y en otro orden de cosas, si al final no se juega la Champions. ¿Qué hacemos con Nuno? Se le renovó con un objetivo que no cumpliría… Si es que las cosas hechas con prisas…

lunes, 4 de mayo de 2015

El Imperio Olvidado



"Las personas suelen juzgar de acuerdo con sus prejuicios y no de acuerdo con los hechos reales."

La frase de arriba es de Ana Commeno (Άννα Κομνηνή) y la podemos encontrar en su obra cumbre, “La Alexiada”. Siendo esta obra la que hace que esta mujer sea considerada una de las primeras mujeres historiadoras de Europa. Pero como seguramente a muy poca gente le suena el nombre y su obra explicaremos quien es, Ana Commeno fue una princesa romana que vivió entre el 1083 y el 1153. ¿Princesa romana en el S. XI? ¿Pero el Imperio no cayó en el 476? Pues no del todo…

Ana Commeno

Una falsa caida


Durante el Bajo Imperio Romano el Imperio sufrió diversos golpes que le hicieron trastabillar. Desde guerras civiles a invasiones bárbaras, pasando por brotes de peste que mataron a gran parte de la población. Toda la prosperidad vivida en el Mediterráneo durante la “Pax Romana” fue desapareciendo gradualmente y aunque diversos emperadores lograron detener la caída durante un tiempo esto no fue eterno y en el año 476 el último de los emperadores era derrocado por un bárbaro llamado Odoacro, que no se preocupó por poner a otro emperador en el trono para gobernar a través de él como habían hecho otros sino que envió las insignias imperiales a Constantinopla.

Moneda Emitida por Odoacro, donde reconoce la soberania imperial 
Y aquí esta lo importante. Durante las crisis de las invasiones bárbaras, en el 395, el Imperio Romano se dividió, para su mejor defensa, en dos mitades; el Imperio Romano de Occidente y el Imperio Romano de Oriente. Sobre el papel el Imperio seguía estando unido, solo que gobernado por dos emperadores diferentes, pero a decir verdad esta separación no se resolvería nunca. Por tanto Odoacro, cuando destituyo al emperador occidental solo se deshizo de una figura decorativa y al enviar las insignias al emperador oriental, que vivía en Constantinopla, simplemente reconoció su soberanía.

Por tanto el Imperio Romano, aunque perdió su parte occidental bajo los diversos reinos bárbaros, jamás cayo del todo, como mínimo hasta mil años más tarde. Por tanto hablar de su “caída” es algo propio de los prejuicios de los que nos hablaba antes una de sus princesas seis siglos después de que el imperio, en teoría, dejará de existir. Y es que para la historia occidental el Imperio Romano de Oriente no ha sido nunca importante; y es por ello que podemos hablar de El Imperio Olvidado.

Desprecio y olvido


Y es que El Imperio Romano de Oriente ha sufrido, de manera injusta, cierto desprecio por parte de la historia. Incluso su propio nombre ha sido deformado y seguramente la gran mayoría lo conocerán como Imperio Bizantino, un nombre impuesto siglos más tarde para referirse a él, basándose en el nombre antiguo de su capital, Bizancio. Pero si hubiéramos preguntado a Ana Commeno, o a cualquier persona de su tiempo, ese nombre le hubiera soñado extraño. Ellos eran el Imperio Romano, y su capital, Constantinopla.

Y este imperio olvidado, que ni siquiera se da en las escuelas, fue la base de la llamada civilización occidental. Quizá no a nivel directo, pero si como escudo para permitir que el continente se desarrollará y adquiriera una cultura capaz de florecer al final de la Edad Media. Y es que mientras ciudades como París o Londres eran simples villas en Oriente una gran ciudad, de más de un millón de habitantes, controlaba un imperio que sirvió como cortafuegos de todos los problemas que llegaron del este, dándoles el tiempo suficiente para poder defenderse solas.

Reconstrucción de Constantinopla

Focalizado en el Mediterráneo oriental, en tiempos de esplendor el Imperio Romano de Oriente ocupo territorios en los Balcanes, Asia Menor, Siria y Egipto, llegando incluso a la actual Túnez (Cartago), la península de Crimea o Armenia. Aunque fue perdiendo territorios, sobretodo bajo el empuje de los árabes primero y de los turcos después, fue capaz de resistir durante toda la Edad Media los diversos golpes de los invasores, impidiéndoles el paso a Europa y permitiendo el crecimiento de su civilización. Pero pese a ello la historia no es justa con ellos. Y por eso me gustaría hacerles un pequeño homenaje sacando a relucir varias de sus hazañas.

Un pequeño homenaje


Todo occidental, mal que bien, conoce la historia de Carlos Martel y su victoria frente a los invasores árabes en Poitiers en el año 732, esta victoria ha sido marcada como el final de la expansión del Islam y la gran victoria europea. La realidad es más bien distinta, Martel simplemente derrotó a una pequeña avanzadilla árabe, un mero ejército de saqueo, y las causas del retroceso islámico hay que buscarlas en algo que ocurrió al otro lado del Mediterráneo en la misma época. Y es que en al año 718 el emperador León III detuvo, con la ayuda del fuego griego (una sustancia desconocida hoy en día que ardía en contacto con el agua) un gran sitio árabe de Constantinopla, derrotando a casi 200.000 árabes. Fue esta derrota, y una serie de ellas sufridas en Asia Menor, que regresó a manos imperiales, las que detuvieron el avance musulmán, y no una derrota menor en las lejanas fronteras (para el mundo árabe) de Francia.

Otro ejemplo, relacionado con nuestra protagonista, Ana Commeno, son las cruzadas, iniciadas en el año 1095. Entendidas como una gran demostración de la capacidad militar occidental, en realidad, estas campañas militares fueron simplemente el instrumento que uso el emperador Alejo I Commeno (padre de Ana, y sobre quien trata “La Alexiada”) para reconquistar el Asia Menor, territorio que el Imperio había perdido frente a los turcos unas décadas antes. Esto permitió alargar la vida del imperio otros quinientos años, y fue decisivo para la creación de los estados fuertes que surgirían en Europa durante esos años (Castilla, Aragón, Francia, Inglaterra, Sacro Imperio Romano…).

Pero todo llega a un final y los últimos trescientos años de existencia imperial fueron de continua decadencia. Curiosamente coincidió con el apogeo occidental y este imperio fue el que conocieron; de ahí que lo minusvaloraran. Pese a ello, incluso con sus problemas y la llegada de los occidentales (Venecia y Génova llegaron a poseer barrios enteros de Constantinopla) la dignididad imperial se mantuvo hasta el final. Cuando los turcos otomanos, dirigidos por Mehmet II, lanzaron el ataque definitivo contra la ciudad en 1453, la ciudad, prácticamente abandonada a su suerte por las naciones occidentales (solo Génova enviaría ayuda) resistió durante casi dos meses, dirigidos por el último emperador, Constantino XI, y Giovanni Giustiniani Longo, comandante de las tropas genovesas.

Constantino XI
El último gran gesto de valentía de este imperio olvidado fue el de su último emperador. El 29 de Mayo de 1453, mientras las tropas otomanas lograban entrar en la ciudad de Constantinopla por la Puerta de San Romano Constantino XI se despojó de sus insignias imperiales y, espada en mano, combatió contra los turcos hasta su muerte. Fue el último, sí, pero fue un digno sucesor de una línea de emperadores que se remontaba hasta Augusto, mil quinientos años antes. Quizá los occidentales los despreciaron, pero no se puede negar que el Imperio Romano de Oriente mantuvo su dignidad hasta el final.

domingo, 26 de abril de 2015

El éxito de lo simple



Hoy voy a hacer algo diferente, voy a analizar la start-up Hawkers, una empresa valenciana, localizada en el polígono industrial de Torrellano, entre Alicante y Elche, y nacida en 2013 de la mano de cuatro amigos (Alejandro Moreno, David Moreno, Pablo Sánchez  e Iñaki Soriano); formando los cuatro un equipo con perfiles distintos, incluyendo diseño, empresa y programación. Pero lo más importante de todo era que además de conocimientos venían con experiencia y diversos errores tras de sí, lo que les permitió acertar con el modelo de negocio de Hawkers.
                  
Por qué el primer paso para aprender es equivocarse estos cuatro valencianos lo hicieron en 2012, cuando fundaron Saldum, una plataforma web donde los usuarios podían poner a la venta productos de segunda mano para que otros usuarios los compraran, en aquellos momentos algo revolucionario, ya que aunaba la posibilidad de vender productos con el vertiente “social” que estaba naciendo. Y es que Saldum incluía la opción de entregar un porcentaje de la venta a otra persona si esta hacia posible la transacción. Es decir, un market place de productos de segunda mano, pero un aspecto muy social, algo similar al ya popular Wallapop. Pero las cosas no salieron por un único motivo: el dinero. Y es que sin dinero es complicado ser alguien en internet, porque se necesitan visitas, y estas se consiguen gracias a la inversión en publicidad.

Pero no se rindieron y fueron a buscar ese dinero para invertir y lo hicieron ofreciéndose como consultores a distintas compañías; a las cuales les realizaban trabajos como la creación de sus e-commerce. Con esto adquirieron experiencia y descubrieron que verdaderamente tenían talento para la venta por internet, y decidieron aprovecharlo. Para ello optaron por buscar un producto que tuviera una fácil salida y aprovechando sus conocimientos en la venta online ponerlo a la venta obteniendo un beneficio. Este producto fueran las gafas norteamericanas Knockaround.

A partir de aquí aplicaron lo que habían aprendido, se limitaron simplemente a la venta y a la experiencia del cliente, dejando el resto a otros, y gracias a la inversión en publicidad en redes sociales lograron aumentar sus ventas y por tanto sus beneficios, que reinvertían en mayor publicidad. Este éxito les permitió pasar a otros productos, no ya como simples distribuidores, sino como diseñadores. Controlando todo el proceso, desde el diseño hasta la venta. El siguiente paso, fueron, por tanto, las alpargatas, conocidas como Miss Hamptons; y al fuego del éxito de nuevo otras gafas de sol, pero esta vez diseñadas por ellos, que han sido su gran éxito.

Las gafas de sol Hawkers han sido una revolución. En realidad ellos simplemente se han basado en otros diseños, que ya no están patentados, pero que se han mostrado exitosos, han externalizado la producción y se han centrado en lo que dominan, que es la venta online y el proceso de creación de valor mediante la experiencia del cliente. Para ello se han basado en un diseño atractivo, con un precio muy competitivo y que les permite ganar dinero debido a sus bajos costes y a ello le han sumado un embalaje atractivo, que no solo repercute en el bienestar del cliente sino que les da nuevas posibilidades de publicidad, como veremos a continuación.

Porque el verdadero punto fuerte de Hawkers no es el producto, sino todo lo relacionado con la publicidad. Desde que empezaron por invertir en Facebook Adds con las Knockaround hasta ahora la inversión no ha parado de aumentar, y es esa reinversión de los beneficios en publicidad lo que permite que los nuevos productos alcancen con facilidad al consumidor, multiplicando las ventas. Para ello no solo se han centrado en anuncios a lo largo de la red, sino que han usado rostros conocidos como Dani Alves, Paula Echevarría o Andrés Velencoso; o incluso el propio piloto de motos Jorge Lorenzo, amigo personal de uno de los fundadores y que formo parte de la empresa al principio. Para ello se valieron simplemente de la persuasión, sin pagarles nada, simplemente les regalaron las gafas y les explicaron su proyecto. A ello hay que sumar otras medidas, más centradas en el boca a boca, como por ejemplo el haber conseguido que muchos de sus propios consumidores les hagan publicidad gracias a gestos tan simples como comentar a otros en redes sociales su nueva adquisición o hacerse fotos con los productos de la compañía.

Otro punto a favor con el que cuentan, y que es una ventaja competitiva, es la completa “datificación” de su negocio. En un mundo tan cambiante como el de la venta online las métricas son vitales para poder triunfar y entender el funcionamiento de la empresa. Y es que toda las acciones que ejerce la compañía van acompañados de medidores para poder obtener métricas y saber lo que realiza el usuario desde que pincha un anuncio o entra en la web hasta que sale de ella, haya adquirido un producto o no. Es esto lo que les permite modificar rutinas, adaptando toda su manera de trabajar a lograr que esos números aumenten, en definitiva, eliminando las barreras a la venta para así aumentar los beneficios.

jueves, 16 de abril de 2015

Los invisibles



Hoy toca una entrada extraña, simplemente voy a dejaros con el nuevo video de Los Chikos del Maiz junto a las personas de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca. Una maravilla, de principio a fin. Espero que os guste.

martes, 7 de abril de 2015

Fin del sueño en el rio Weser



Cuando un viajero llega por avión a Bremen uno de los primeros edificios que ve, rodeado de bosques y a la orilla del rio Weser, es el Weserstadion, estadio donde juega sus partidos como local el Werder Bremen, equipo de la ciudad y un clásico de la Bundesliga. Por cierto, este sábado jugo contra el Mainz y fue espectacular ver a todos sus aficionados reunidos en las plazas de la ciudad bebiendo y tomando algo antes de ir a ver el partido, ojala se viera ese ambiente en España.

Eso sí, a cualquier aficionado valencianista, como yo, lo primero que se le pasa por la mente cuando se habla de Bremen es Vicente Rodríguez, y de aquel fatídico 29 de Septiembre de 2004 cuando jugando un partido de Champions League en el Weserstadion su tobillo izquierdo explotó y con él su carrera deportiva al máximo nivel. Y es que aquel día, con la salida de Vicente en camilla del campo del Werder Bremen, también terminó aquel Valencia C.F. que sorprendió a todos tanto en Liga como en Europa.

No lo negaré, de aquel equipo del doblete que Benítez logró ensamblar siempre consideré a Baraja como la estrella, el jugador diferente, el jugador que llevamos casi 10 años buscando y aun no hemos sido capaces de encontrar (no se equivoquen, Parejo no es Baraja, ni mucho menos). Pero entre los grandes jugadores de ese equipo, junto a Ayala y Cañizares, si que situaría a Vicente Rodríguez, para mí, y para muchos, el mejor extremo zurdo del mundo en aquel momento.

Y a partir de aquella lesión nada volvió a ser lo mismo, la recuperación no fue la correcta y el jugador entró dentro de una espiral de lesiones y problemas físicos que no solo lastraron su rendimiento sino que psicológicamente le afectó y el miedo a recaer de su lesión acabó por convertirlo en un futbolista con excesivas dudas para rendir a su nivel. Pese a todo siguió en el equipo y curiosamente cuando las lesiones les respetaron siguió demostrando su nivel hasta el final.

Pero el problema de Bremen no fue la lesión de uno de los puntales del equipo, sino que a partir de ahí pareció romperse toda la mística del viejo equipo de Benítez, y a partir de aquí aunque el Valencia, como Vicente, siguió compitiendo, jamás volvió a mostrar la misma capacidad para competir que había mostrado en los tres años anteriores. Todo acabó en Bremen; no solo la gran forma de Vicente, es por eso que pasar por el Weserstadion hace temblar a cualquier valencianista.

lunes, 6 de abril de 2015

Rolando y Bremen


Hoy vuelvo a escribir tras varios días lejos del teclado, y lo hago desde la ciudad de Bremen, en Alemania, donde he venido a ver a @OlgaBallester92. Para quien no lo sepa hago un pequeño resumen, Bremen, oficialmente Ciudad Libre Hanseática de Bremen es una ciudad-estado alemana (junto a su puerto, que esta 60 km al norte de ella, Bremerhaven) que se encuentra en el noroeste del país, junto al Rio Weser y relativamente cerca de los Países Bajos y del Mar del Norte. A decir verdad me está encantando la ciudad, y otras cercanas como Hamburgo, y ya os aviso que vais a ver varios artículos relacionados con este viaje, siendo este el primero.

Antes de nada he de decir que para mí este viaje está siendo muy ilustrativo, me enamore del norte de Alemania y de la Liga Hanseática (de la que hablaremos en otro momento) gracias al Patrician III durante mi infancia y desde entonces Bremen, Hamburgo y Lübeck (a la que no visitaré por desgracia) han sido ciudades marcadas en rojo para mí; por lo que este viaje esta siendo una maravilla. Y además estoy aprendiendo muchas curiosidades e historias que espero poder contar más pronto que tarde en el blog. Esta es la primera.

El protector de la libertad


En el centro de la Marktplatz de Bremen, justo enfrente de su ayuntamiento y mirando hacia la catedral se encuentra la Estatua de Rolando, un monumento de algo más de 10 metros hecho en piedra caliza y arenisca y nombrado Patrimonio de la Humanidad por la UNESCO en 2004. Es un monumento erigido en 1404 por los ricoshombres que gobernaban la ciudad por aquel entonces y representa la libertad de las ciudades dentro del Sacro Imperio Romano Germánico, aunque ha sido exportada por todo el mundo y  no es extraño encontrarla en otras ciudades como Riga o Dubrovnik.

Para entender todo lo relacionado con dicha estatua y su importancia para la ciudad hay que retroceder en el tiempo, y es que la Alta Edad Media fue un continuo luchar de la ciudad por alcanzar su independencia del Principe-Arzobispo de Bremen, que deseaba controlarla. Este conflicto llegó a su cenit en el S. XIV, cuando el Alberto II de Brunswick alcanzó el arzobispado en 1360. Mas príncipe que arzobispo Alberto II fue un hombre capaz y al llegar al poder consiguió aumentar su base territorial sometiendo a las ciudades vecinas, incluso trato de aprovechar los problemas internos de Bremen para doblegarla, pero no fue posible.

En 1366 un grupo de notables de la ciudad fue expulsado de ella por el Consejo de la Ciudad y estos pidieron ayuda al Príncipe-Arzobispo, que acudió encantado a ofrecerla. Pero como suele ocurrir en estos casos, cuando una facción en disputa pide ayuda al exterior en una guerra civil el recién llegado acaba haciéndose con todo. Eso fue lo que paso el 29 de Mayo de 1366, las tropas de Alberto II tomaron la ciudad, la saquearon y colocaron en lugar del viejo consejo uno nuevo que le fuera fiel. No contento con ello obligo a la entrega de 20.000 marcos y quemo la vieja estatua de Rolando, símbolo de la libertad de la ciudad, y que por aquel entonces era de madera.

Poco tiempo después la estrella de Alberto II terminó y en 1380 la ciudad no solo recupero su independencia, sino que aumento su territorio a costa del arzobispado, sumando diversos castillos a su poder.  Esto permitió a la ciudad recuperar su prosperidad gracias al comercio con la Liga Hanseática; lo que hizo que en 1404 la estatua de Rolando fuera reconstruida, pero esta vez de piedra, ocupando su lugar frente a la Catedral para defender la ciudad de los ataques de la Iglesia.

Cuenta la leyenda que la ciudad de Bremen será libre mientras Rolando siga en la plaza; por lo que el Ayuntamiento de Bremen conserva un copia en sus sótanos, lista para sustituir a la original si ocurriera algún problema.

domingo, 29 de marzo de 2015

Vivir adelantado



Antes de nada quiero dedicar esta entrada a @OlgaBallester92, a quien le conté la historia hace un tiempo y me dijo que la usara en el blog, pero he esperado hasta el momento oportuno. Y ese momento es hoy.

Hoy, a las dos de la madrugada, los españoles que estábamos despiertos hemos adelantado los relojes una hora, hasta las tres. Gesto que han imitado el resto de nuestros compatriotas cuando se han levantado esta mañana, o incluso ayer antes de acostarse. Con esto se logra, según nos dicen, aumentar las horas de sol y con ella la eficiencia energética; aunque mucha gente está en contra de ello y lo ve una locura y un problema. Y es que a pesar de que gran parte del mundo occidental sigue esta regla en España es un problema grave. ¿Por qué? Muy sencillo.

Diga lo que diga el reloj el ser humano está adaptado al horario solar y para ello hemos dividido el tiempo en husos horarios, para tratar que nuestras horas, una creación humana, estén lo más cercanas a lo que nos marca el astro rey. Pero cuando nos empeñamos en ir contra esta verdad surgen los problemas. ¿Nunca se han preguntado porque en España comemos a horas extrañas si nos comparamos con cualquier otro país? Sigan leyendo. Que se lo explico enseguida.

Como explicaba anteriormente el sistema de husos horarios no solo ha hace que cada comunidad humana sepa perfectamente que hora es en otro lugar, sino que le ha permitido, además, vivir adaptada al ritmo que marca el sol. Pero esto en España no se llega a cumplir del todo, es por ello que comemos a las 14h o cenamos a las 21h cuando en Europa, y en resto del mundo, es común hacerlo una hora antes. Y es que vivimos de espaldas al sistema de husos horarios desde hace más de 70 años.

Sobre el papel, España debería vivir en el huso horario de UTC 0, el mismo en el que vive el Reino Unido, y es que el Meridiano de Greenwich, punto desde el cual se toman los husos horarios, pasa por ejemplo sobre Castellón, Altea o Denia. Con esto quiero decir que España entera debería vivir una hora antes, en el mismo huso que Portugal o las Islas Canarias. Es decir, la famosa frase, “Una hora menos en Canarias” debería desaparecer ya que todos deberíamos estar sincronizados con las islas.

La duda es, ¿Por qué vamos al contrario del sol y los tratados internacionales? Por una cuestión política. Si, sueña extraño, pero es verdad. Curiosamente hasta 1942 este país siguió las normas comunes y estuvo en el huso horario que le correspondía; el mismo que el inglés. Y es que en Marzo de 1942, en plena Guerra Mundial, los ingleses eran el enemigo y ante las presiones del gobierno nazi, dirigido por Hitler, Franco decidió adelantar la hora y adaptarla al horario alemán, que está en un huso diferente. ¿Las reglas de la naturaleza? No eran importantes para aquel enano cabrón.

El problema no es que esto siguiera durante toda la dictadura, sino que con su final nadie hizo el intento de regresar al horario real, lo cual es una decisión muy extraña. Bueno, tampoco nadie se preocupó siquiera en encerrar a los asesinos de la dictadura o en desenterrar a los fusilados en cunetas, no sé de qué me extraño… Pero bueno, la cuestión es que este desfase no solo afecta a la hora de las comidas, sino al propio horario laboral (y esa bizarra manía de trabajar en horario partido), o a la facilidad para conciliar dicha vida con la familiar. Así que un primer paso para solucionar problemas endémicos en este país sería adaptarnos al UTC 0. No es cuestión de memoria histórica o manía, es simplemente cuestión de volver a la cordura que nos quitó el Franquismo.